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Raúl Stafuza

Periodista

En medio del fuego cruzado oficialista nos encontramos nosotros

Alberto Fernández y Cristina Kirchner tras la derrota en las PASO 2021.

Los días de unidad en el Frente de Todos parecen una utopía. Aquella alianza, inesperada para la mayoría, entre Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández en el 2019 que culminó con la victoria en las presidenciales de ese año quedó perdida en el tiempo. 

Hoy en el oficialismo ya no se encuentra esa unidad de la cuales se jactaban, sino que están bien marcados los dos bandos. El "albertismo" por un lado y el "kirchnerismo" por el otro y en el medio, nosotros.  La sociedad que sin querer, se halla en el centro de un conflicto que no parece tener una solución. 

De acuerdo con las últimas encuestas publicadas por distintas consultoras, la imagen tanto del Presidente, como de la gestión actual, es cada vez más baja y la confianza ha disminuido muchísimo con respecto del inicio de su mandato presidencial. 

En abril de este año, la consultora Taquion realizó un sondeo nacional para evaluar la imagen positiva y negativa de siete referentes políticos: Milei, Larreta, Bullrich, Macri, Alberto Fernández, Kicillof y Cristina Kirchner. La encuestadora los dividió en cuatro rangos etarios y los políticos oficialistas siempre terminaron últimos. 

Por su parte, la consultora Fixer realizó un estudio para el medio Clarín donde publicó que si las elecciones presidenciales se realizaran hoy, el Frente de Todos perdería por 8 puntos ante Juntos por el Cambio. 

En el mes de mayo, en una encuesta realizada por Zuban Córdoba y Asociados, arrojó que la actual gestión de Alberto Fernández obtiene un rechazo de casi el 70%.

EL INICIO 

Tras la derrota del Frente de Todos en las PASO del 2021, Alberto Fernández tomó la palabra y manifestó el haber escuchado al pueblo. "Nada es más importante que escuchar al pueblo. Cuando el pueblo se expresa, es un dato que tomamos muy enserio. Algo no habremos hecho bien  para que el pueblo no nos acompañe como creíamos que nos iba a acompañar".

Alberto y Cristina tras la derrota del Frente de Todos en las PASO 2021.

Pero lejos de escuchar, comenzó un duelo interno. La tensión se hizo presente y CFK insistía en que era necesario mover las piezas en el Gabinete. En ese contexto, el cambio de ministros se produjo un día después de que la ex mandataria publicara en sus redes una carta en la que proponía una reestructuración del gabinete y un cambio de rumbo económico.

El TAN COMENTADO ACUERDO CON EL FONDO Y EL QUIEBRE TOTAL EN EL FRENTE

En esa situación, distante a que se calmen las aguas en el oficialismo, el fuego cruzado continuó a lo largo de los meses y terminó de estallar cuando llegó a Diputados el debate sobre el acuerdo con el FMI. 

La negociación con el Fondo Monetario Internacional claramente tenía distintas visiones entre el mandatario nacional y la vicepresidente. Esto quedó en evidencia cuando Máximo Kirchner dejó su cargo como presidente del bloque oficialista  en la Cámara baja el 31 de enero del corriente año. Aquel día, el hijo de Cristina comentó que su salida se debía por "no compartir la estrategia utilizada en la negociación con el Fondo Monetario Internacional".  

Para sorpresa de nadie, el día cuando se aprobó el acuerdo con el Fondo en Diputados, Máximo y todo el sector de La Cámpora decidió no acompañar. La votación culminó con 202 votos afirmativos, 37 negativos y 13 abstenciones. Tras el acuerdo con el FMI, el combate dialectico fue cada vez más evidente y los principales referentes políticos y dirigentes sociales tomaron partido. 

Máximo Kirchner decidió renunciar como presidente del bloque oficialista en Diputados.

Uno de los más apuntados fue el ministro de Economía, Martín Guzmán. Así, el kirchnerismo duro salió a golpear fuerte contra uno de los funcionarios más a fin a la figura de Alberto Fernández. Desde Hebe de Bonafini diciendo que tenía ganas de "trompearlo", Máximo Kirchner cuestionándolo porque "no se metía en las disputas de poder" y las críticas de Andrés "El Cuervo" Larroque al catalogarlo como uno de los que "estaba construyendo la derrota política". 

Del lado "albertista", salieron a respaldar con uñas y dientes a Guzmán. En ese sentido, Santiago Cafiero, actual canciller y ex jefe de Gabinete (uno de los que fue removido tras los pedidos de Cristina), argumentó que "nadie obliga a nadie a ser parte de un Gobierno en el que no coincide con el rumbo". Por su parte, el dirigente social Luis D’Elía, respaldó al jefe de Estado y al ministro, a la vez que criticó a la vicepresidente diciendo que "está construyendo desde un vanguardismo zonzo la derrota política de Alberto Fernández".

Y UN DÍA SE CONTESTARON

El ida y vuelta entre los referentes del oficialismo era algo cotidiano, pero las palabras que más importaban eran sin duda la de los "líderes" de estos bandos.Tanto Alberto como Cristina coincidían en algo, en mantener el perfil bajo y no salir a decir nada que pudiera meter más leña al fuego. 

Pero el día llegó.Fue Cristina Fernández de Kirchner, fiel a su estilo, quien puso primera y eligió la provincia de Chaco para hablar por primera vez en público desde que se desató esta interna.  

La vicepresidente llegaba a la capital chaqueña para recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional del Chaco Austral. En el Centro de Convenciones Gala, Cristina se pronunció por primera vez sobre la gestión económica de Martín Guzmán. "Creo que no le estamos haciendo honor a tanta confianza, tanto anhelo y tanto amor que depositaron", señaló CFK y a la vez intentó bajar las aguas a la interna al decir que los medios de comunicación tratan de "pelea" o "discusión" a lo que en realidad, según denominó, es un "debate de ideas".

CFK eligió Chaco para hablar por primera vez de Alberto Fernández.

"Yo no le pegué a nadie, nadie me pegó. Lo que está pasando en el Poder Ejecutivo pelea no es", sentenció.

Días después, Alberto Fernández no se guardó nada y se manifestó al respecto de su vicepresidente. En una entrevista con el diario El País durante su gira por Europa, afirmó que "Cristina tiene una mirada parcial que desatiende que vivimos una pandemia ". 

El Presidente decidió contestarle a su vicepresidente en medio de su gira por Europa.

En ese sentido, agregó que "ella representa en la historia algo significativo, y en el presente es líder de un espacio importante. Pero hay cosas en las que no comparto su mirada. Además he sido públicamente crítico con su gestión de gobierno. Todo el mundo sabe que tengo una mirada diferente. Respeto lo que dice, pero pido que respeten lo que digo yo ".

Y luego dejó en claro que "quien toma las decisiones soy yo". "Desde 2019 decían que yo sería una títere de ella. Pero la verdad es que yo tomo las decisiones. Eso no quiere decir que no escuche a Cristina, que desprecie su opinión. Pero la decisión la tomo yo". 

¿LLEGARÁ LA SOLUCIÓN PARA TODOS?

A esta altura, nadie sabe a ciencia cierta qué sucederá con el Frente de Todos. Si esa unidad solamente fue estratégica o si realmente tenían un plan en común que con el tiempo, una pandemia de por medio y una difícil negociación con el Fondo terminó de desgastar esa relación.

Lo cierto es que, mientras en el Frente de Todos hay un fuego cruzado que parece no tener fin, en la trinchera del medio está la sociedad que se ve perjudicada en esta disputa de intereses.

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