Martes, 10 Agosto, 2021 - 11:44

Taiana: el “traidor” vuelve al gobierno
Por Vidal Mario (*)

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El 18 de junio de 2010, Cristina llamó por teléfono al entonces canciller Jorge Taiana.
 
Lo acusó de traidor, de desleal, de “hombre de Clarín”, y de otro montón de cosas.
 
Fue algo así como un antecedente de aquel recordado improperio a Oscar Parrilli, ¡“Soy yo Cristina, pelotudo!”.
 
En rigor, fueron varios los que padecieron sus típicos arrebatos de furia. El hoy embajador en Brasil, Scioli, y el mismísimo Alberto Fernández lo saben.
 

 
En una entrevista con Chiche Gelblung reconoció que tiene una personalidad impulsiva y arrebatada, algo que, por otra parte, siempre estuvo a la vista. 
 
Sus diatribas también alcanzaron a gente de afuera del gobierno y de la Argentina.
 
Así, se enojó con el ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schauble por haber dicho que “Argentina no paga las deudas que ella misma contrajo, y por eso está aislada del tráfico internacional de pagos”.
 
También acusó de provocador al embajador norteamericano Kevin Sullivan por declarar que Argentina “tiene que salir pronto del default” en que había caído.
 
En otra oportunidad, imaginó que Barack Obama quería liquidarla, y alertó: “Si me pasa algo, que nadie mire hacia el Oriente, miren hacia el Norte, por favor”.
 
Ni Jorge Bergoglio se salvó de sus dardos, cuando era arzobispo de Buenos Aires.
 
Aunque, en éste caso, todo cambió cuando ese jesuita llegó al Papado. “¿Y qué me dicen de Francisco? ¿Quién lo hubiera imaginado con la camiseta de la Cámpora?”, enfatizó.
 
En el caso de Taiana, su pecado fue recibir en su despacho a dos periodistas de “Clarín”, diario tan odiado que Capitanich llegó a romper púbicamente un ejemplar.
 
Taiana no la soportó más, le cortó el teléfono y de inmediato redactó su renuncia por “motivos personales” al cargo de ministro de Relaciones Exteriores.
 
Siete años después, un día lunes de octubre de 2017, en la cancha de Racing, Cristina aseguró que Eva Perón la votaría a ella y, Perón, a Jorge Taiana.
 
Costaba creerlo, pero era así: el “traidor y desleal” ahora la acompañaba en la boleta electoral.
 
La cuestión es que once años después de su abrupto final como canciller, Taiana vuelve al gobierno, más concretamente al Ministerio de Defensa de la Nación, en reemplazo de Agustín Rossi.
 
Historias que debieran ser recordadas
 
El nuevamente ministro guarda sobre sus espaldas historias que debieran ser recordadas.
 
A mediados de los 60, más que por otras circunstancias, era más conocido por portación de apellido. Era el hijo de Jorge Alberto Taiana, uno de los médicos de Perón.
 
Recién comenzó a tener cartel propio cuando en 1967 cofundó la banda armada Descamisados, que durante el “proceso de extensión de la guerra”, se acopló a Montoneros.
 
Tenía como compañeros de armas a terroristas de triste fama como Norberto Armando Habegger, Roberto Cirilo Perdía, Rubén Dardo Cabo, Rodolfo Walsh, Horacio Verbitsky y Horacio Alberto Mendizábal. 
 
Su primera mujer, Graciela Iturraspe, de nombre de guerra “Inés”, también militaba en la organización. Al igual que los demás montoneros, ambos pasaron a la clandestinidad en septiembre de 1974, pero fueron apresados en 1975.
 
Taiana ya había estado preso en 1972, y fue uno de los liberados por Cámpora aquel caótico 25 de mayo de 1973.
 
Los “D”, como los Descamisados se llamaban entre ellos, participaron de varios atentados que dejaron sus correspondientes muertos.
 
Se les adjudica especialmente las muertes de tres secretarios generales de la CGT: Augusto Timoteo Vandor (1969), José Alonso (1970), y José Ignacio Rucci (1973).
 
Siete años en la cárcel
 
No obstante, es dudoso que haya tenido algo que ver con una bomba que estalló en el baño de caballeros del bar Ibérico de Buenos Aires la noche del 4 de julio de 1975, atentado que dejó un saldo de siete heridos y dos muertos.
 
En aquella oportunidad, un estudiante uruguayo de 26 años llamado Mario Roberto Filippini voló por el aire a causa de la fuerza expansiva, muriendo en el acto.
 
Otra de las parroquianas, Laura Beatriz Manzano, de 21 años, resultó decapitada.
 
La bomba tenía como destino a un oficial naval que acostumbraba ocupar una mesa ubicada al lado de la puerta del baño. Justo esa noche faltó a la cita.
 
El grupo Vanguardia de la Juventud Nacionalista afirmó que hacía ya una semana que Taiana estaba detenido, por lo que, consecuentemente, de haber sido así, no pudo haber participado de ese ataque. 
 
Nunca se supo por qué el gobierno de Isabel Perón ordenó su apresamiento y el de su pareja, y terminaron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, PEN.
 
Taiana declaró haber sido torturado, y que su detención fue una violación de “los más elementales derechos humanos”.
 
Pasó siete años en la cárcel patagónica de Rawson, y se dice que después fue uno de los centenares de detenidos políticos que cobraron jugosas indemnizaciones.
 
(*) Periodista - Escritor (autor de dos libros sobre la Guerra de la Triple Alianza).