Jueves, 31 Marzo, 2016 - 11:22

Deficiencias de desagües pluviales
El plan de profesionales de la UNNE para solucionar los anegamientos urbanos en el NEA

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La región nordeste está sufriendo los efectos de crecidas de ríos y fuertes precipitaciones que generan inundaciones en áreas urbanas, pero los problemas de anegamientos en ciudades de la región se acrecientan debido a inexistentes o deficientes sistemas de desagües pluviales, y principalmente por la falta de planes directores de drenaje pluvial.
 
El actual “Fenómeno del Niño” que conjugó la crecida de los principales ríos de la región con fuertes precipitaciones, puso al descubierto el problema de las inundaciones urbanas que aqueja tanto a pequeños municipios como a las grandes ciudades, así como a zonas “históricas” o nuevos asentamientos dentro de las ciudades.
 
En la Universidad Nacional del Nordeste un equipo de investigadores del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería hace años viene estudiando la problemática y realizando aportes que permitan implementar soluciones de fondo a la gestión del agua pluvial en los centros urbanos.
 
“Si bien cada ciudad tiene sus singularidades, el problema de los anegamientos urbanos afecta con fuerza a toda la región NEA y se vincula en gran medida con la falta de planificación y manejo del agua pluvial” señaló el ingeniero Carlos Depettris, investigador del Departamento de Hidráulica.
 
Comentó que una adecuada planificación hídrica requiere  necesariamente contar con información precisa, y en la región las ciudades adolecen de estudios hidrológicos que permitan interpretar adecuadamente el comportamiento de los excesos de precipitación en sus territorios.
 
El especialista de la UNNE explicó que el fuerte crecimiento poblacional, la expansión de áreas de edificaciones urbanas, la ocupación de áreas inundables y el aumento de las superficies impermeables, son factores que se suman a la falta de sistemas de desagües o a sistemas ineficientes para atender la demanda de drenaje.
 
Depettris indicó que ante un problema de inundación es común que se implementen medidas coyunturales o de emergencia, y de corto plazo, pero que a largo plazo no funcionan o generan otros problemas al no estar insertas en un plan estratégico de manejo pluvial o lo que se conoce como “Plan Director”.
 
“No es eficiente estudiar aisladamente los problemas, debe haber un plan director. El plan director se diagrama a nivel de ciudad y se divide por cuencas urbanas o zonas” detalló.
 
Aclaró que el “Plan Director” no refiere únicamente a obras de infraestructura sino a la gestión integral del agua pluvial, con estudios de diagnóstico, monitoreos, regulaciones legales, entre otras cuestiones.
 
Un “Plan Director” caracteriza a la ciudad en materia de hidrología, define zonas críticas y permite establecer medidas en base a información precisa. “No necesariamente se solucionarán todos los problemas pluviales en una ciudad, pero con un plan director las decisiones se toman de manera más eficiente”.
 
Contar con un  plan director demanda estudios topográficos, hidrológicos e hidráulicos que permitan identificar la capacidad que el actual sistema de desagües tiene incorporada, y a partir de ese conocimiento definir la capacidad que debería tener para atender las actuales demandas de la ciudad ante los escenarios de cambio climático regional, que entre otros factores influye sobre la denominada precipitación de diseño.
 
 Realidad Regional. Entre algunos de los problemas comunes que enfrentan las ciudades de la región, se observan sistemas pluviales construidos hace varias décadas y cuyas capacidades de operación no permiten atender el crecimiento urbano-poblacional en la actualidad. Además se registra el crecimiento en las ciudades hacia zonas sin desagües o sistemas precarios, y la expansión de asentamientos en áreas inundables que anteriormente actuaban como ambientes de amortiguación del agua de las precipitaciones.
 
Estas situaciones se suman al deficiente funcionamiento de los desagües que trabajan con capacidades de escurrimiento menores al diseño original con que fueron construidos.
 
El mal mantenimiento se relaciona principalmente a que muchas bocas de tormenta o sumideros tienen partida o destruida la boca acceso, lo que genera que ingresen todo tipo de  material sólido como botellas, bolsas y demás residuos muy obstructivos. Tampoco hay adecuada reposición de rejas metálicas de las bocas de tormentas, de tapas de sumideros, y no se realiza una periódica limpieza interna de los conductos.
 
Otro aspecto que influye negativamente en el funcionamiento de los sistemas pluviales es la alta carga de sedimentos de las cuencas urbanas que terminan en el fondo de los conductos pluviales, ya que no están diseñados con procedimientos de autolimpieza. Estos sedimentos se consolidan en los conductos y disminuyen la capacidad de transporte del caudal de proyecto.
 
La carga de sedimentos en el escurrimiento pluvial proviene de restos de basura, tierra, desechos urbanos y comerciales, excrementos de animales, restos de vegetación, entre otros.
 
 “Estas cuestiones deben controlarse de manera permanente para lograr que los sistemas de desagües funcionen como fueron concebidos originalmente” explicó Depettris.
 
Pero reconoció que en la mayoría de las ciudades se registran colapsos de los sistemas de desagües con lluvias muy inferiores a la que deberían soportar según sus condiciones de diseño.
 
Un sistema pluvial debería poder escurrir el agua de la mayor lluvia registrada en 10 años. Por ejemplo, en la ciudad de Resistencia en la zona céntrica los desagües deberían estar en condiciones de transportar ordenadamente una lluvia de 125 milímetros en 4 horas, pero colapsan ante eventos muchos menores, lo mismo que ocurre en otras ciudades.
 
Acciones. “Nuestra propuesta apunta a que las ciudades tengan un Plan Director Pluvial” reiteró en referencia al aporte que se busca desde el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE.
 
Comentó que en varias ciudades existen proyectos orientados a contar con un plan director, pero en la mayoría de los casos aún no se concretaron o se diseñan planes a nivel de barrios o zonas pero no a nivel de ciudad que sería lo que hoy se recomienda para lograr un sistema de drenaje integral y sustentable en el tiempo.
 
Otra medida promovida es que los municipios incorporen en sus normativas una regulación que limite la impermeabilización. En especial sobre las grandes construcciones, como edificios en propiedad horizontal, que pueden implementar algún sistema regulador interno de sus desagües pluviales con salida condicionada a la red pública, de modo tal que descargue sensiblemente caudales menores en los momentos de mayor intensidad de precipitación, cuando la cuenca urbana está con una importante carga de agua superficial.
 
También se apunta hacia sistemas eficientes de desagües en calles de tierras, porque las comúnmente llamadas “zanjas” son buenos sistemas pluviales si están mantenidas y planificadas en sus trayectorias confluentes, de lo contrario terminan generando anegamientos mayores cuando colapsan o no tienen hacia donde escurrir.
 
Resistencia y Corrientes
 
El ingeniero Depettris graficó la situación de las ciudades de Corrientes y Resistencia, que desde características distintas enfrentan los problemas de anegamientos. Destacó que desde ambas ciudades se manifiesta preocupación por atender la situación  de los sistemas pluviales y que esperan pueda avanzarse realmente.
 
La ciudad de Resistencia es considerada una ciudad “polderizada”, como Goya frente al río Paraná o Clorinda frente al río Paraguay, con sistemas de defensa mediante terraplenes para frenar el avance de esos grandes cursos fluviales hacia el área habitada, obligando a descargar gran parte del agua pluvial con sistemas de bombeo.
 
De acuerdo a una auditoría realizada desde la Facultad de Ingeniería a fines de 2015, por pedido del Gobierno de la Provincia del Chaco, en la capital chaqueña y el área metropolitana del Gran Resistencia el sistema de defensas contra inundaciones del Paraná es consistente, basadas en terraplenes y estaciones de bombeo,  y están en condiciones de evacuar el agua de precipitaciones intensas, incluso con un río Paraná crecido.
 
Pero dentro del área urbanizada el sistema pluvial que debería conducir el exceso de las lluvias hacia estaciones de bombeo “no está en condiciones”, ya que no tiene capacidad de transporte en tiempo y forma para conducir los excesos hacia los reservorios (lagunas) de las estaciones de bombeo.
 
En la ciudad de Resistencia la zona sur funciona en base a conductos enterrados y canales a cielo abierto que descargan a un canal principal sobre las trazas de las avenidas Malvinas Argentinas y Soberanía Nacional.
 
En los últimos años la capital provincial creció notoriamente hacia el sur, y actualmente cerca de 30 mil personas viven en lugares sin sistemas de desagües o con sistemas precarios que colapsan ante precipitaciones no muy intensas.
 
Al noreste de la ciudad, entre la Autovía de la Ruta 16 y las defensas de la zona norte del río Paraná, si bien se hicieron estudios para un plan director de desagües pluviales, los conductos principales previstos en ese proyecto no se están ejecutando. En la zona conocida como “Autódromo” es elevado el riesgo de inundación por las características ambientales y la falta de desagües adecuados.
 
En el sector norte de la ciudad comprendido entre la Autovía Ruta 16 y terraplén de FFCC Belgrano el sistema pluvial funciona con lagunas naturales que actúan como reservorios temporales, desde donde el agua es descargada al río Negro por medio de equipos de bombeo cuando este curso fluvial se encuentra en crecida.
 
Según la auditoría ya mencionada, el casco histórico de la ciudad, con la más alta densidad poblacional, tiene  un sistema que responde a la época en que fue construido y que quedó superado ante el avance de la impermeabilización.
 
El resto del Área Metropolitana del Gran Resistencia, que incluye a Barranqueras, Fontana y Puerto Vilelas, también sufrió en los últimos años el impacto del crecimiento marcado de la población y construcciones urbanas, con incremento de las áreas impermeabilizadas y la urbanización de áreas de lagunas o planicies inundables de los ríos que actuaban como lugares de almacenamiento de agua en eventos de precipitaciones.
 
Corrientes. La ciudad de Corrientes si bien no está demarcada por defensas contra inundaciones como Resistencia,  tiene su sistema de descarga principal en el río Paraná, a nivel ciudad tiene áreas más bajas y registra inundaciones localizadas incluso frente a precipitaciones de baja intensidad.
 
Sufre la fuerte ocupación de zonas bajas, avance inmobiliario a sectores sin desagües, y el asentamiento humano en zonas de lagunas y humedales que tienen la función de amortiguar los excesos de precipitaciones intensas.
 
También registra un notorio incremento de la impermeabilización por pavimentación y construcciones, a la par de redes de desagües pluviales que no funcionan correctamente debido a la falta de mantenimiento.
 
“Creemos que en las ciudades de la región se deben implementar planes directores de drenaje pluvial que incorporen a las necesidades de extensión de la red pluvial los esquemas de evaluación, mantenimiento y limpieza del sistema existente y coloquen un fuerte aspecto relacionado con las medidas no estructurales para control del crecimiento de las áreas impermeables. El Municipio de Resistencia lo ha hecho en los últimos años y se trata de una medida exitosa instrumentada en beneficio de toda la comunidad” señaló Depettris.
 
Agregó que una parte de los recursos que se destinan a atender las emergencias podrían solventar la concreción de planes directores en las ciudades, y las obras “de fondo” que a través del diagnóstico  se consideren necesarias, lo que llevaría en el mediano plazo a disminuir los daños por inundaciones.
 
 Señaló que desde el Departamento de Hidráulica de la UNNE son conscientes de las distintas realidades que deben atender los distintos estamentos de gobierno en la región, pero consideran que el sistema de desagües pluviales representa una prioridad por las consecuencias que generan las inundaciones urbanas.