Miércoles, 15 Enero, 2014 - 09:03

Más terror en la ciudad
Por María Leticia Cristina Villa (*)

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Por más que día a día tengamos que soportar los múltiples hechos delictivos que nos puedan llegar a tener como víctimas,  no significa que hemos ganado experiencia para lidiar contra éstos vándalos. Ese aquilatar en realidad corresponde a la fuerza policial, que es la entrenada y preparada a los efectos.

El último hecho del cual fui partícipe involuntaria pero principal, me ocurrió  en la madrugada del día sábado 11, cuando me encontraba en la vereda de mi negocio. En ese momento observé el extraño comportamiento de una persona que ingreso al local y fue directamente a la caja, saliendo rápidamente, porque no encontraba nadie allí, donde salió a gran velocidad y trató de quitarme el bolso de mano. Me resistí como pareciera ser un efecto natural de todas las personas que alguna vez fuimos partes de ese terrorífico accionar de la delincuencia. Cuando grite reaccionaron  los mozos y otros empleados que estaban ya en el cierre de la jornada de trabajo, y trataron de retener al individuo, pero uno de ellos, el más joven del grupo, de 18 años, se tiró sobre el maleante,  que en rápida reacción extrajo de entre sus ropas un cuchillo, alcanzando a herir a mi defensor, en varias partes. 

El agresor pese a ser repelido por el resto del personal, emprendió la fuga velozmente subiendo en la moto del que le hacía de campana.

El relato es lo que me aconteció, pero lo traumático de la vivencia, no puedo expresar aquí, porque pareciera que la realidad de la situación supera todo lo posible, cuando uno analiza en frío lo ocurrido.

No es posible que vivamos dentro de una Sociedad regida por lo delincuentes, pero si es necesario que nosotros mantengamos el alerta en toda nuestra vida cotidiana.

Lo que yo tenía en la mano en ese momento era mi bolso con algo de dinero, es decir nada de eso podría igualarse a una vida, y éstos príncipes del terror no vacilan en actuar a mansalva.

De manera que hoy debo aconsejar, si me permite el término, a que no llevemos nada de valor que facilite el accionar delictivo.   De tal manera que podamos valorar rápidamente  el acto que nos impulsa a reaccionar en defensa de un simple efecto económico. 

Está bien, usted, y cualquiera se siente impotente y rabioso ante un ataque de este estilo y  es lógico que fuera así por cuanto todo lo que tenemos lo ganamos trabajando con dignidad y respeto como debe ser en una Sociedad educada y respetuosa. 

Insisto la experiencia que la gane la Policía, pero sí lo que debemos reclamar constantemente, es que las fuerzas políticas, no importa el color dominante, actúen en la prevención y nos brinden las seguridades necesarias. Prolificando y concretando una manera de actuar acorde  con la buena policía que tenemos, pero a la que quizás, no se le provee con más elementos  para esa lucha.

Solo me resta agradecer la reacción del joven Lucas en mi defensa, sin dudar ni un instante  que podría poner en peligro su vida. Fue un acto reflejo, plausible y que nos demuestra que muchos jóvenes como él están en esta y cualquier comunidad dispuestos a actuar en defensa de sus congéneres.

Aquí, gracias al Señor, intervino  la mano de Dios por cuanto las heridas profundas felizmente no ocasionaron  daños de muerte, es decir lo fortuito actuó de milagro.

Eso sí, los Empleados de AFIP, de Rentas y Municipales, hacen acto de presencia continuamente  con el fin de recaudar, ¿pero no es más importante nuestra propia vida, y la de los demás? ¿Y nuestra Federación donde está?

Por eso insisto legislemos en defensa de nuestros jóvenes que a su vez es también ayudar a una existencia de los mayores, exijamos el cambio sorteando banderías políticas e idealismos de derecha e izquierda. Solo clamemos por el vivir en paz.

(*) DNI  Nº 11.249.793