Miércoles, 23 Marzo, 2016 - 10:46

La visita de Obama despierta esperanzas y resentimientos en Argentina

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La última vez que un presidente estadounidense visitó Argentina quedó atrapado en las fauces de los movimientos de izquierda que dominaban la escena política.
 
En 2005 George W. Bush trató de lograr un acuerdo de libre comercio para las Américas. Hugo Chávez, en un discurso que pronunció en un estadio de fútbol en Mar del Plata, lo criticó fuertemente. Néstor Kirchner, presidente de Argentina en ese momento, dictó una conferencia sobre las políticas regionales promovidas por Estados Unidos que habían causado “miseria y pobreza”.
 
La propuesta del acuerdo sobre libre comercio se deshizo.
 
La visita de Barack Obama se produce en condiciones muy distintas. Chávez y Néstor Kirchner están muertos, el impulso de los movimientos de izquierda está en crisis y el gobierno de centro-derecha de Mauricio Macri busca establecer lazos más cercanos con Washington.
 
“Es una oportunidad histórica para una nueva relación, un nuevo capítulo”, declaró Marcos Peña, el jefe de gabinete, en una reciente charla con cronistas.
 
Expertos en política exterior señalan que la decisión de visitar Argentina –después de Cuba, cuyo gobierno comunista se abre lentamente a las fuerzas del mercado– es una señal de que Washington respalda los nuevos vientos políticos. Es posible también que el mandatario estadounidense quiera reafirmar la posición de Estados Unidos en la región, donde China ha establecido fuertes nexos.
 
“Obama trabaja como una suerte de péndulo”, dice Carlos Escudé, un exasesor del gobierno de Carlos Menem en los 90. “Visitó un régimen comunista que se está transformando y ahora viene a ver el nuevo régimen de centro-derecha”.
 
Macri, quien proviene de una rica familia y es exalcalde de Buenos Aires, busca reposicionar internacionalmente a su país al distanciarse del socialismo venezolano, acercándose a líderes empresariales globales y a sus homólogos de Europa y Estados Unidos.
 
Estas acciones persiguen revertir las estrategias de su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner, cuyas políticas nacionalistas obstaculizaron el comercio y las inversiones, además de preferir las alianzas con Rusia y China.
 
“Si me pasa algo miren hacia el norte”, dijo Kirchner en un discurso de 2014 al ser criticada por un juez de Nueva York por su comportamiento en la disputa sobre la deuda de su país.
 
“Ella cometió el error de ganar terreno político a nivel nacional, a costa de perder terreno en el plano internacional”, dice un exministro de relaciones exteriores, Dante Caputo.
 
Los asesores de Obama ven en el gobierno de Macri una oportunidad para establecer una relación productiva después de un período que él calificó como “antiestadounidense”. 
 
“Estamos muy emocionados por tener la oportunidad de poder trabajar con la administración de Macri”, comentó Mark Feierstein, el funcionario encargado del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional.
 
Sin embargo, según un estudio del Pew Research Center publicado el año pasado, menos de la mitad de los argentinos tienen una opinión favorable sobre Estados Unidos. Peña, el jefe del gabinete de Macri, dijo que buscan un punto medio entre lo que Guido Di Tella, el excanciller de Menem, describía como “relaciones carnales” y la hostilidad de los Kirchner.
 
Pero los analistas advierten que será una tarea difícil. “Jamás hemos encontrado el equilibrio”, asevera Roberto Russell, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella en Buenos Aires.
 
Está previsto que Obama, quien viaja acompañado por una delegación de empresarios, se reúna con Macri en la Casa Rosada el miércoles en la mañana antes de encontrarse con jóvenes en un centro cultural. Él y Michelle Obama asistirán a una cena oficial por la noche.
 
El jueves la pareja presidencial hará un viaje familiar a Bariloche, una localidad turística de la Patagonia que también fue visitada por Theodore Roosevelt, Dwight D. Eisenhower y Bill Clinton.
 
El Presidente Obama ordenó recientemente la desclasificación de archivos militares y de inteligencia de Estados Unidos que podrían esclarecer los crímenes de derechos humanos cometidos por la dictadura de 1976-83, por lo que el jueves por la mañana visitará un parque que rinde homenaje a las miles de personas que fueron secuestradas y asesinadas sistemáticamente durante las juntas militares.
 
 
El 24 de marzo es el 40° aniversario del golpe de Estado que llevó a los militares al poder, y la coincidencia de su visita ha enfurecido a destacados activistas de derechos humanos.
 
A pesar de esto, muchos argentinos ven favorablemente el inicio de una nueva era de cooperación con Estados Unidos y las políticas orientadas al mercado que acompañan a ese proceso.
 
“Hemos estado en un pozo ciego; la gente estaba muy desilusionada”, dijo María de la Paz Fernández, de 67 años, quien emigró de España cuando era una niña. “Ojalá esto sea por el bien del país”.
Fuente: 
The New York Times
Autor: 
Por Jonathan Gilbert