Martes, 5 Octubre, 2021 - 17:04

La Libertad de Pensar -y su amenaza-
Por Luis Martínez (*)

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El ser humano es portador, se sostiene de una doble dimensión existencial. De un lado se acepta en su naturaleza propia cierta aptitud de abstracción o libertad de pensamiento. En paralelo y como dimensión suprasensible advierte un espacio espiritual originario. La primera dimensión se caracteriza en que el sujeto humano, dada su inherente libertad, puede aceptar ejercer por sí y para sí buscar el cómo orientarse, a los fines del desarrollo pensante. A este fin dicha capacidad halla una voluntad completamente autónoma de lo cual se responsabiliza. En esta actividad o trabajo él se da a sí mismo en términos de idealidad un campo normativo -idealidad normativa-; de las cuales derivará un conjunto de reglas lógicas abstractas. En términos morales esto da contenido a su legalidad moral.
 
La capacidad de realizar operaciones o actividades del pensamiento lleva un espacio de representación del mundo sensible que delimitan a los denominados conceptos.
Los conceptos son el resultado de un desarrollo de representaciones que nacen de esa autonomía de voluntad basados en causa de razón y con finalidad de libertad.
 
Enfrentado con la realidad sensible de las cosas, el humano enfrenta a su vez, a factores, que constituyen un conjunto de afectaciones al desarrollo de su pensamiento, pero estas aun cuando lo afectan no resultan determinantes de su cogito,-pensar-. Ello es así pues el pensamiento requiere o necesita elaboraciones operaciones o trabajos en tanto las cosas dan o son el motivo de su pensamiento. Las cosas dan que pensar. Es aquí donde nacen o aparecen los denominados “conceptos” que como se advierte no son resultado de inercias sino que resultan consecuencias de determinantes que hacen a su existencia misma, otorgando con ello además su sentido o forma de actuar del pensar.
 
La autoactividad señalada como se ve es el resultado de un trabajo del pensamiento que a su vez porta representaciones elaboradas adicionadas de las afecciones –afectividad- La actividad desarrollada da para el pensamiento por sí y para si esta estructura; que en el pensamiento Kantiano se denominó “cuerpo consciente”.
 
En paralelo a la dimensión de pensamiento el ser humano agrega también un presunto campo de espiritualidad que desde su observación y por su trabajo, desemboca en la contemplación que quedan identificados con la Creación - Espacio conocido en la filosofía como “Intuición Originaria” del ser humano.
 
La “Intuición Originaria” identificada en la creación se señala realiza un trabajo de control de todas las aptitudes humanas de abstracción -pensamiento-y en su señorío espiritual es abarcativa del pensar propio de sí mismo y para sí mismo. Aquellos que desarrollan actividad, trabajo u operaciones de orientación real basados en razón y con fines de libertad plasman así su orientación en la actividad de pensar.
 
No obstante, lo anterior pueden aparecer en la actividad de pensar señoríos de pensamiento, que, sin orientarse en la tareas u operaciones de hallar guías de razón, constituyen señoríos apócrifos o irreales, que se caracterizan por sustituir el pensamiento orientado por un pensamiento desorientado, arbitrario. Y así se presentan sin trabajos, sin operaciones o sin actividades de razón. Son los pensamientos que resuelven su contrario, el someterse totalmente a su creación irreal o fanática. Crean una voz suprema a la cual obedecen y ella solo habitan en su interioridad. Este señor con señorío irreal, en su estructura patentiza al Delirio y su derivación al sujeto delirante. Esto es el sujeto que solo escucha a su voz interior sin causa en razón, es su oráculo, que en su desarrollo de pensamiento no advierte trabajo actividad u orientación. Resulta ser así precisamente lo contrario del sujeto en pensamiento orientado, con trabajo, y si como se señala el pensar es una libertad o mejor un modo o tipo de pensar orientado ello nos lleva a la Razón, y esta también porta necesidad de tareas o trabajo pues la razón siempre desarrolla una tendencia hacia la libertad. Por ello señalaba Heinrich Schulz “Sin libertad de pensar no hay razón”.
 
Ejerciendo libertad la razón entonces no solo es la mera aptitud de desarrollar abstracción abstracción del pensamiento humano, pues de lo contrario sólo hallaríamos aptitud de conocimiento racional y nada más. En verdad ella lo es en la medida que al conocimiento racional se le adiciona una serie de actividades u operaciones trabajos de la propia razón, es decir el permanente y constante de buscar hacer concertar y efectivizar un mundo existencial racional. Solo de esta forma se hallaría a la Subjetividad Racional identificada con la Objetividad Racional. Kant Immanuel “-Como Orientarse en el Pensamiento” 2da Ed Bs As Quadrada 2013.
 
La Razón emerge de esta forma con una exigencia intrínseca y necesaria cualquier afectación o agravios a la misma o su tergiversación implica desorientación. Debe reiterarse que el pensamiento orientado, tiene por guía a la razón y ello constituye la misma libertad cuando se carece o se desconoce esto se identifica al pensamiento y pensador consecuente desorientado. Y esto es el sujeto delirante en tanto porta delirio. El desorientado huye de sí mismo y detrás de él va desesperada reclamando la razón. El desorientado, delirante desorienta a los demás, al otro, los confunde pues su conducta es una constante huida del reclamo de trabajar en razón en libertad Él delira y no piensa, no puede hacerse cargo de sí mismo de su dispersión delirante. Se alimenta en la vida de relación no de razón, vive de su caos interior, de vacíos de conocimiento, de fantasías, exaltaciones, odios melancólicos, fervores, fanatismos. Es tarea del pensamiento racional, enfrentar tanto el delirio como al delirante.
 
Su conducta en tanto busca -huyendo- de sí mismo doblegar a los demás, impone fantasías y de esa manera “intenta inducir a los demás a que le hagan aparecer las cosas, no como estas son, sino del modo que ellas coincidan con las fantasías del delirante”.
 
Así el delirio y su consecuencia el delirante emergen identificados con aquella personalidad que estructura a la Personalidad Autoritaria.
 
Y esta forma de orientarse en el pensamiento a legado no pocos problemas a la Humanidad así constituyen Amenazas a la libertad.