Miércoles, 27 Octubre, 2021 - 21:06

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Expulsaron a empujones al gobernador Perotti en la marcha contra la inseguridad

El gobernador santafesino intentó acercarse a la marcha realizada en Rosario y fue sacado a los empujones por los manifestantes.

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El gobernador santafesino Omar Perotti y el intendente de Rosario, Pablo Javkin, intentaron acercarse a la marcha por la inseguridad en Rosario y fueron sacados a empujones por los manifestantes. Rodeado por guardaespaldas y policías, el mandatario provincial tuvo que soportar el reproche cara a cara de muchos manifestantes que lo siguieron más de 200 metros hasta que dejó la zona en un automóvil.
 
 
 
Una multitud, estimada en más de 10.000 personas, se reunió esta noche en el Monumento a la Bandera en Rosario para reclamar seguridad y repudiar el crimen de Joaquín Pérez, el arquitecto de 34 años, que fue asesinado el martes de la semana pasada por dos hombres que le dispararon cuando le robaron su automóvil, un Renault Clio.
 
El gobernador Perotti tuvo que irse de la marcha por la inseguridad en Rosario
 
Los familiares de Joaquín, entre ellos su esposa Indiana y su hermano Leandro, encabezaron el reclamo, después de un difícil duelo de ocho días. “Todos tenemos que movernos, que agitarnos, empujar a los políticos para que hagan algo. Si no tienen la presión de la gente, ¿por qué van a cambiar? Si vienen bien así”, advirtió Leandro, antes de la marcha, entre lágrimas, con el objetivo de que la protesta sea protagonizada por más de las 8000 personas que se reunieron el jueves pasado en el barrio de Arroyito para exigir justicia por el asesinato del arquitecto.
 
Esta nueva marcha se produjo por iniciativa de un grupo de organizaciones vecinales de Rosario que convocaron el jueves pasado a una protesta por el crimen de Joaquín Pérez. Sin embargo, durante los últimos días la familia de la víctima tomó las riendas del reclamo. Aunque otros sectores habían sido responsables de los incidentes con el gobernador y el intendente rosarino.
 
Esta semana los parientes del arquitecto pidieron que los rosarinos se plegasen a este nuevo reclamo en el Monumento a la Bandera. “Las balas no solo mataron a Joaquín, sino que asesinaron a un montón de personas”, afirmó Indiana, la esposa del arquitecto de 34 años, que fue asesinado el martes de la semana pasada cuando dos hombres le dispararon para robarle su Renault Clio modelo 2006, que abandonaron a unas 10 cuadras de la escena del crimen. Herido con dos disparos, el arquitecto trató de llegar hasta su casa, que estaba a unos 50 metros de la cochera, pero murió pocos minutos después, a pesar de las tareas de reanimación que le realizó un vecino que es médico.
 
El asesinato de Pérez provocó conmoción en el barrio de Arroyito, donde vivía, y en todo Rosario. Este tipo de homicidio en ocasión de robo es poco común entre las historias que supuran de la violencia narco de Rosario. El 2 por ciento del total de 188 asesinatos que se produjeron en Rosario tienen como motivación el robo. Pero como ocurrió en 2016, cuando estallaron las protestas de Rosario Sangra, este tipo de hechos genera una conmoción profunda en la población porque la víctima está ajena a los negocios del crimen organizado que son los móviles más comunes de los asesinatos en Rosario.
 
La gente está cansada y estamos todos cansados. Esto tiene que ser un quiebre, tiene que cambiar todo”, reclamó Indiana.
 
El gobernador Perotti fue increpado por vecinos de Rosario en el Monumento a la Bandera
 
Desde el gobierno de Santa Fe habían tratado de tomar distancia de la bronca social que estalló en Rosario tras el crimen de Joaquín Pérez. En medio de la campaña electoral los partidos opositores tampoco se metieron en el debate por la seguridad. Los cánticos “que se vayan todos”, como entonaba la gente en la marcha del martes pasado, dirige el reclamo no sólo contra las autoridades, sino que interpela a toda la clase política. El gobernador Perotti y el intendente Javkin sufrieron el enojo social cuando intentaron acercarse a los manifestantes.
 
Frente al reclamo social cada vez más multitudinario, el gobierno de Santa Fe no tiene un amplio margen de maniobra. Hace tres semanas llegaron 575 gendarmes que fueron presentados por el ministro de Seguridad de la Nación Aníbal Fernández, pero que aún no se vieron en acción. La pregunta que surgió de los manifestantes en el Monumento a la Bandera fue: “¿Dónde están los gendarmes?”.
 
El despliegue de los efectivos de esa fuerza se centra en los barrios de las zonas oeste y noroeste. Eduardo Macuglia, jefe de la Región II de la Gendarmería, aclaró el lunes pasado, tras reunirse con el intendente: “Muchos tienen la expectativa de que hagamos de policía comunitaria, pero somos gendarmes”. Y consideró que “hay zonas del conurbano de Buenos Aires mucho más violentas que Rosario”.
 
La calle está peligrosa, es la opinión compartida por muchos rosarinos. Es que se ven pocos policías realizando tareas de prevención y los agentes que están apostados en alguna avenida transitada parecen más pendientes de su celular que de lo que pasa alrededor. La gente no sólo reclama más policías, sino que haya otro tipo de predisposición del agente que lo debe cuidar.
 
En el censo policial que se realizó el año pasado, basado en un trabajo del Programa Delito y Sociedad de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) de Santa Fe, se observa que los propios policías perciben esa demanda, aunque no hagan mucho por cambiar la situación. Siete de cada diez agentes de la Unidad Regional II creen que la solución para frenar el alto nivel de violencia es la de mayor presencia en el espacio público.
 
Más del 80% de los agentes consultados respondió que perciben poca confianza o directamente nada por parte de los vecinos para con la fuerza. A esos ocho de cada diez agentes que no perciben confianza les preguntaron cuáles podrían ser las razones. La respuesta más elegida, por un 37,8% de los consultados, fue la “corrupción policial”; seguida por “la falta de presencia policial en las calles”, opción tomada por un 27,4% y luego otras relacionadas con la falta de efectividad y las demoras en responder a los llamados de emergencia.
 
Según datos del Ministerio de Seguridad de Santa Fe, en Rosario hay 5400 policías, a los que se suman casi un total de 3000 efectivos federales. Esta ciudad es hoy una de las más custodiadas del país, pero las estrategias de prevención hasta ahora no funcionaron.
 
Fuente: 
La Nación