Lunes, 20 Enero, 2014 - 11:25

El Papa convocó a los cristianos a "discernir y obedecer" la palabra de Dios

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Durante su homilía en la misa matutina que celebró en la residencia Santa Marta, Jorge Bergoglio sostuvo que "si transformo la Palabra en un alambique termino como el corte de tela cruda sobre un vestido viejo y el desgarro se vuelve peor".

Y recomendó en cambio la "actitud ascética", la de "adecuarse a la Palabra de Dios para poder recibirla".

Francisco pidió estar listo siempre para recibir la "novedad" del Evangelio y las "sorpresas de Dios", que pone "vino nuevo en otros viejos", según un despacho de la agencia Ansa.

Asimismo, invitó al "coraje de discernir siempre, discernir, no relativizar, discernir y obedecer", en fragmentos de su homilía difundidos por la radio Vaticana.

"La Palabra de Dios -observó el Papa- está viva y por eso viene y dice lo que quiere decir: no lo que yo espero que diga".

Es una Palabra "libre" y es también "sorpresa, porque nuestro Dios es el Dios de las sorpresas", dijo.

"El Evangelio es novedad. La Revelación es novedad. Nuestro Dios es un Dios que siempre hace las cosas nuevas y pide de nosotros esta docilidad a su novedad. En el Evangelio, Jesús es claro en esto, es muy claro: vino nuevo en otros nuevos. El vino lo trae Dios, pero debe ser recibido con esta apertura a la novedad. Y esto se llama docilidad", manifestó el Pontífice.

"Nosotros podemos preguntarnos: Soy dócil a la Palabra de Dios o hago siempre lo que creo que sea la Palabra de Dios, o hago pasar a la Palabra de Dios por un alambique y al final es otra cosa respecto a lo que Dios quiere hacer", advirtió.

En ese sentido, destacó: "Cuando quiero tomar la electricidad de la fuente eléctrica, si el aparato que yo tengo no funciona, busco un adaptador. Siempre tenemos que buscar adaptarnos, adecuarnos a esta novedad de la Palabra de Dios, estar abiertos a las novedades. Saúl, el elegido de Dios, había olvidado que Dios es sorpresa y novedad. Había olvidado, se había encerrado en sus pensamientos, en sus esquemas, y así razonó humanamente".

Comentando luego la actitud del rey Saúl, el papa explicó que la "rebelión de no obedecer a la Palabra de Dios es pecado de divinación".

"La obstinación, la no docilidad a hacer lo que tú quieres y no lo que quiere Dios, es pecado de idolatría", sostuvo, y esto, prosiguió, "nos hace pensar sobre qué es la libertad cristiana, que es la obediencia cristiana".

Francisco concluyó invitando a "discernir siempre qué hace el Espíritu en mi corazón, qué quiere el Espíritu de mi corazón, donde me lleva el Espíritu en mi corazón. Y obedecer. Discernir y obedecer. Pedimos hoy la gracia de la docilidad a la Palabra de Dios, a esta Palabra que está viva y es eficaz, que discierne los sentimientos y los pensamientos del corazón". 

Fuente: 
Télam