Lunes, 20 Enero, 2014 - 20:57

El dólar, la censura y los líos conceptuales del gobierno
Por Hugo E.Grimaldi (*)

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El Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich ya viene muy castigado por las redes sociales, con el lamentable clímax burlesco que representó su famoso rap "trigo-harina-pan".
 
Hoy, le tocó el turno de las gastadas por las desavenencias surgidas entre el concepto de "libertad" del mercado cambiario que hizo el viernes y su "enfática" afirmación de hoy sobre el carácter de "transacción ilegal" del dólar "blue", precio del que "no pueden hacerse eco" ciertos medios.
 
No se sabe muy bien si la expresión matinal ha sido un deseo o una orden de Capitanich para hacer seguidismo con otros dichos oficiales que se vienen escuchando con aires de censura, pero en cualquier caso lo que explicó va a contramano de lo que significa no sólo el derecho de informar, sino el que tienen los ciudadanos de ser informados. 
 
Para el funcionario, "aquellos diarios de cuño liberal que teóricamente defienden el libre mercado, la libre competencia y la transparencia" no deberían publicar el precio del tan "ilegal" paralelo, aunque nada dijo sobre todos los demás medios, muchos de ellos enrolados en la defensa a ultranza del modelo, que también explicitan tal valor.
 
En esa línea, los diarios de tradición liberal tampoco deberían difundir los listados oficiales de precios, aunque se los llame "cuidados", ya que la regulación de los valores al público de las mercaderías no entraría en su ideario, como así tampoco toda manifestación de dirigismo a la que el Goboierno es tan afecto.
 
Lo que el Jefe de Gabinete no ignora es, que en materia de comunicación, la libertad de expresión está un escaloncito por encima del resto de los derechos y que ésa es la norma que guía a la prensa independiente para publicar todo lo que la ética le indica que deben hacer saber para información de sus audiencias.
 
Por eso, son los lectores (o escuchas o televidentes) quienes además de dar su veredicto sobre el producto, representan la mejor Ley de Medios, más allá de las regulaciones que son potestad del Estado sobre recursos finitos a distribuir, como es el espectro radioeléctrico, por ejemplo.
 
Capitanich también sabe que sólo los medios que son consecuentes con este principio tienen arraigo en la opinión pública y que para dar un ejemplo de "grupos mediáticos concentrados" está el multitudinario paquete oficial y paraestatal, que carece de penetración.
 
Entonces, no vale embarrar la cancha tratando de emparentar a los medios que publican valores que no apetecen al Gobierno con el dinero del narcotráfico. De hecho, los fondos del magro blanqueo del año pasado podían provenir de esa fuente y los funcionarios alentaban las publicaciones, cuando sabían que esos potenciales ingresos podían determinar una baja del dólar marginal. Hoy, Capitanich saltó otra vez las vallas y fue gastado una vez más por los tuiteros de la contra. El viernes dijo que el mercado del dólar "es libre", con lo cual implícitamente negó el cepo cambiario y hoy se expuso con sus opiniones sobre el paralelo.
 
¿O será que si los lavadores venden en el "mercado libre y único de cambios" a $6,84 lo que se lava es el pecado y por lo tanto es publicable? Cualquiera sabe que si hubiese libertad de mercados, no existiría ni el "blue", ni la operatoria de bonos que viene liquidando con poco éxito la ANSeS para frenarlo, ni los arbitrajes que se han armado entre los diferentes títulos. Son todos subproductos negros de los controles. En relación a los argumentos del Jefe de los ministros sobre la presión opositora que estarían ejerciendo los medios "para imponerle decisiones al Gobierno", la rapidez de los tuiteros no se hizo esperar: "Si no les gusta la cotización del blue, háganse sus propios diarios y ganen lectores...", lo fustigaron con cierta gracia, remedando aquel "ganen las elecciones" de los tiempos del agrande K.
 
Fuente: 
Agencia DyN