Miércoles, 15 Enero, 2014 - 11:33

Con la vida “a cuestas”
Por Mónica Persoglia (*)

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Vuelve a reflotar el tema del caos del tránsito, y se reparten las culpas, entre Municipio y Provincia.

Hay una realidad, que en quienes impacta su costo es importante y altísimo.

El número de accidentes diarios, de muertes casi día por medio, el costo de los controles, el costo del esfuerzo de Padres de la ruta, el costo de la atención de los accidentes a nivel provincial, el costo del transporte, , el costo de la indiferencia, todo tuvo que ser expresado anteponiendo la palabra  COSTO, que es lo que lo sintetiza, es lo que pesa.

Esa idea, esa palabra, tiene un sentido lógico, al que no se ha encontrado soluciones, porque no es sólo de un lado, ni del otro, es casi la responsabilidad de todos, a todos les cuesta, desde lo personal a lo institucional, pero debiera haber un reinicio, el de  Planificar la ciudad , porque  cada traslado lleva “la vida a cuestas”.

Si no se invierte en planes de urbanos , si no hay transportes públicos eficientes en sus  recorridos y un boleto que justifique su elección, , la gente seguirá bajando sus costos del transporte a cualquier precio , aunque no lo piense, exponiendo su misma vida, que anuncia  la sirena diaria haciendo sentir que amaneció un nuevo día con otra tragedia.

No son las multas las que pondrán freno, se conoce como evadirlas. La gente es experta en evadir lo que tendría que cumplir. Inversiones en el transporte público y particular, que agilice el tránsito, repensar circuitos, y que sea óptimo para todos, porque un sector no tiene acceso ni a uno ni al otro modo, por discapacidad, por ser mayor, casi una discriminación, tener como única opción taxis o remises a costos que superan su capacidad de ingresos.

Volvemos a la idea “costos”.

Las inversiones cuestan, vivir cuesta., y perderla, también.

Los buenos o malos hábitos se cambiarían, si las condiciones fueran distintas, persistirá la necesidad de trasladarse al trabajo, a  sus hijos, cualquier razón seguirá siendo buena excusa, sólo para bajar los costos.

Pero cuando alguien pierde es también cuando otros ganan: los que venden motovehículos, los aseguradores, las farmacias, los protesistas, y  entes de salud, que tuvieron que atender una emergente necesidad, hasta la Rehabilitación. Y aunque suene como un golpe bajo,, las funerarias.

Ahora, le compete al Estado, pensar una manera de invertir para bajar sus propios costos, que de última lo paga el contribuyente, y así, una mayoría se beneficie.

¿Por donde transitan los ciudadanos llevando “su vida a cuestas?

El tema se resume a: Tránsito.

(*) [email protected]hotmail.com.ar