Martes, 5 Octubre, 2021 - 11:22

Chaco espera la lluvia para beber
Por: Juan C. Starchevich (*)

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El agua y la mentira salen por el mismo caño, pero en el interior del Chaco solo escurre la mentira.
 
Casi el cincuenta por ciento del perímetro de la provincia está bordeado por ríos de agua dulce mientras un mayor porcentaje de la población del Chaco se abastece del agua de pozo de napas contaminadas para consumo y todo uso. No es necesario explicar el impacto que esto tiene en la industria, la agricultura y en el progreso general de todo un pueblo.
 
Las alegrías interrumpidas generan decepción y fatigan la esperanza de todo un pueblo que ha confiado en sus representantes que utilizan sus recursos para fines personales burlándose continuamente de todos aquellos, que con su voto, les han confiado esta misión.
 
Las alegrías:
 
Cada inicio de campaña electoral, el gobierno del Chaco pone maquinarias y personal a trabajar duramente en la excavación de zanjas y colocación de caños al costado de la ruta, para suministrar agua potable a las ciudades del interior chaqueño. La gente se pone muy contenta y encienden su ilusión en la elaboración de distintos proyectos familiares, agrícolas e industriales. Nos pone a todos en un estado de júbilo muy especial pensando que ya es hora de ir tapando esos pozos de agua contaminada porque ya está presente el agua potable, agua limpia sin olores desagradables para beber, cocinar, bañarnos… El chaco salta de alegría en campaña electoral, ¡podremos comer pan amasado con agua potable!, construir una huerta familiar regada con agua apta para cultivos… Ilusión, alegrías, ilusión y alegrías. El Chaco está de fiesta mirando carteles de obra del acueducto que en la parte más grande de su superficie exhibe el rostro del candidato a votar.
 
La decepción:
 
Cuando finaliza la campaña electoral durante unas escasas semanas y se producen los comicios, levantan todas las herramientas, maquinarias y personal y se van dejando zanjas abiertas cruzando calles con la correspondiente destrucción de la parte pavimentada. Han colocado cien metros de caño y se van hasta las próximas elecciones.
 
Las escuelas tendrán que esperar cien años, si acaso estos candidatos viviesen tanto, para poder suministrar el agua adecuada a sus alumnos.
 
Cuando termina el proceso electoral, ya es hora de romper todos los proyectos y sumergir sus miradas hacia su propio interior personal donde solo encuentran desasosiego y oscuridad.
 
La fatiga:
 
Cuando los habitantes vemos que es algo crónico, puesto que esto mismo viene ocurriendo desde hace muchos años y muchísimas elecciones, se genera un profundo malestar, algo así como un especie de problema psicológico que nos pone muy mal a todos y en algunos casos a todos contra todos. Porque esto es lo que ocurre cuando uno se siente engañado, estafado, burlado en su buena fe.
 
Aunque esto parezca pequeño, es demasiado grande porque genera una pérdida de fe en los políticos, en la política y en las personas.
 
Concluyo:
 
Para ganar unas elecciones se podría optar por algunas estrategias que no sean dañinas a las personas. Quizás no sea una mala idea abandonar la mentira y la corrupción ¿Acaso produce tanta felicidad acumular mucho, mucho más dinero del necesario a costa del empobrecimiento y el deterioro de todo un pueblo?
 
¿Por qué insisten en seguir en la política y en funciones de gobierno? La respuesta ya la he dado a lo largo de todo mi escrito.
 
(*) Ingeniero