Jueves, 6 Abril, 2017 - 19:57

Causa Caballero II: declararon dos ex presos políticos y el juicio oral continúa este viernes

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Los misioneros Francisco Perié y Hugo Dedieu brindaron un paneo general de las condiciones de detención infrahumanas en la Brigada de Investigaciones, y los abusos propinados a los detenidos políticos por parte de los imputados en la causa. Manader fue excusado por segunda vez de presenciar los debates por razones de salud. El juicio pasó a cuarto intermedio hasta este viernes 7, con más testimoniales.

El día 25 de audiencia en la causa Caballero II, por crímenes de lesa humanidad en la ex Brigada de Investigaciones contó los testimonios de dos ex detenidos políticos de Misiones, Francisco Perié, subsecretario de Turismo de la citada provincia, y el periodista Hugo Dedieu, durante la mañana de este jueves 7 en la sede del Tribunal Oral Federal de Resistencia.

Ambos sobrevivientes relataron las condiciones infrahumanas de detención sufridas por ellos y otros presos políticos en la Brigada de Investigaciones, y de sus testimonios se desprende el carácter sistemático de los abusos perpetrados a las detenidas. Del grupo de doce imputados, nuevamente sobresalió Gabino Manader,  perfilado como un líder en la banda de represores, seguido de cerca por José Rodríguez Valiente, Ramón Meza, y  José Marín, los torturadores más nombrados del grupo de doce imputados en la audiencia de la fecha.

La causa pasó a cuarto intermedio hasta este viernes 7, con más declaraciones testimoniales. Por segunda vez consecutiva el imputado con beneficio de prisión domiciliaria fue excusado de presenciar los debates, a raíz de un pico de presión. Asimismo, desde la defensa oficial que ejerce el abogado Juan Manuel Costilla se solicitó se lo dispense de asistir a la audiencia de este viernes, también por razones de salud. El fiscal federal Diego Vigay propuso se realice una junta médica para evaluar el alcance de la dolencia en orden de autorizar su inasistencia sobre una base sólida.

Entre el público estuvo presente Manuel, el hijo de Parodi Ocampo y María José Presa, ambos fueron detenidos y pasaron por la Brigada de Investigaciones; Manuel Parodi Ocampo fue fusilado en la Masacre de Margarita Belén, María José, embarazada de cinco meses, sobrevivió para contarlo, y testimoniará este viernes.

 

DOS MISIONEROS

La audiencia, pautada para las 9 h, comenzó con un retraso ostensible, cerca de las 11 de la mañana, por el cual el presidente del tribunal Eduardo Belforte pidió disculpas a las partes y público presente. Francisco Perié, militante justicialista de dilatada trayectoria en Misiones, donde es subsecretario de Turismo, comenzó su declaración con el sonido de los bombos del acto en la sede de la CGT local en el marco de la jornada de paro general convocada por varios sectores en reclamo contra las medidas económicas del gobierno nacional colándose a la sala de audiencias. Fue detenido el 16 de abril de 1976 en Resistencia, inaugurando su experiencia de cautiverio clandestino en la Brigada de Investigaciones, en un periplo que lo llevaría luego por la Alcaidía Policial, la Prisión U7, y varias cárceles del  país, hasta su liberación el 23 de diciembre de 1983.

Hugo Dedieu, el segundo testigo,  fue detenido el 4 de mayo de 1976 en su domicilio en Resistencia. Recuperó la libertad el 22 de diciembre de 1983. Durante su detención le allanaron la vivienda, en un operativo de Ejército y Policía, sin orden judicial, comandado por el teniente coronel Martínez Segón, actualmente condenado a prisión perpetua por su participación en la Masacre de Margarita Belén.

 

EN LA BRIGADA

“Buscaban aniquilarnos físicamente y también psíquicamente… todo a cien metros de la Casa de Gobierno, frente a la plaza central, para implantar el miedo social al pueblo y poder aplicar el proyecto de la dictadura y de los civiles que la apoyaron” señaló Perié. Fue víctima de torturas y también de varios simulacros de fusilamiento, uno a la orilla del río, y otros en la “sala negra” de la Brigada, un salón en un segundo piso, donde los secuestrados permanecían amontonados, esposados y vendados, a la espera de ser ingresados a la sala contigua donde tenían lugar los tormentos. “Dito Saliva y Juan Carlos Goya fueron muy torturados, a este último lo quemaron con ácido”, expresó.

“En la sala negra y calabozos teníamos la visita de este señor que no pudo venir porque está enfermo” contó Perié, en referencia a Gabino Manader. También recordó a Rodríguez Valiente, y al “Cabo Sotelo”, alias de José Marín.

“Manader se hacía llamar Capitán, a veces aparecía de madrugada, de regreso de un operativo y hubiese salido bien o mal, nos torturaba. Meza era un jefe institucional, pero el que mandaba era Manader”. Además relató la presencia de la Policía del Chaco, la Federal, Gendarmería y el Ejército en la Brigada. “Todos eran responsables de lo que vivimos los que pasamos por el centro clandestino de la Brigada,  hombres, mujeres y niños, como el caso del hijo de Nora Valladares, o el hijo de Parodi Ocampo, que está acá ahora en esta sala, y nació en cautiverio en la Brigada” afirmó Perié.

La noche de su detención, además de perder la libertad, Hugo Dedieu perdió su salario de dos meses a manos del comisario Ramón Meza, que se guardó el sobre con el dinero en un bolsillo, junto con un crucifijo con una cadenita de oro. “Deje eso, que es mi sueldo le dije, pero no hubo respuesta por su parte” contó, todavía resignado. En la Brigada le tocó sufrir y presenciar el mismo trato que describió el testigo que lo precedió. 

 

MARÍN, EL DELATOR

Dedieu comentó una anécdota que tiene como protagonista al siempre taciturno Héctor Marín, el más retraído del grupo de imputados. Cuarenta y un años atrás Marín se hacía llamar Cabo Sotelo, o Cabo Botas, y además de castigar con puños solía ejecutar un acordeón al que le sacaba ruidos para tapar los alaridos de los detenidos. En una oportunidad, según contó el  testigo “Cabo Sotelo” entró a la Sala Negra muy alterado. “Estaba enojado con sus camaradas, parece, se acercó a mí y me dijo: “¿Sabés quiénes son los hijos de puta que te pegan? Manader, Silva Longhi, Rodríguez Valiente, Caballero, quiero que lo sepan porque estos hijos de puta no se la van a llevar de arriba”. A pocos metros del testigo, un Marín más cabizbajo que nunca clavaba la vista en el piso sin mover un músculo.

 

“NO LO DUDO”

Ambos testimonios fueron coincidentes con lo relatado por otros testigos en el juicio respecto de las torturas a Nora Valladares, con un niño de pecho, y la práctica sistémica de ensañamiento y abusos gravísimos para con las detenidas políticas.

Dedieú confirmó la historia relatada por una testigo anterior, que presenció como dos presos debían asistir a una mujer, tan maltrecha que no podía siquiera trasladarse al baño por sus propios medios. “Había detenidas desahuciadas por la tortura que debían ser auxiliadas por nosotros, ante la imposibilidad siquiera de caminar”. Perié recordó que una detenida le contó que Silva Longhi (fallecido) fue el responsable de reiteradas violaciones. Consultado al respecto manifestó desconocer otro caso puntual, “pero no dudo que haya habido otros” sostuvo. “Pero no vio otro caso” subrayó el juez Belforte, ante lo que Perié contestó “Pero no lo dudo”, a lo cual Belforte respondió “Pero no lo vio”; “Pero no lo dudo” le retrucó Perié,  todas las veces que fuese necesario.

 

ANTECEDENTES

El juicio oral Caballero II comenzó el 16 de junio pasado, se juzga a doce represores por los delitos de tormento psíquico y físico agravado por la condición de detenido político de la víctima (militantes de Ligas Agrarias, del Partido Revolucionario de los Trabajadores, y de la Juventud Universitaria Peronista),  privación ilegítima de la libertad, desaparición forzada de personas, y un caso de violación tomado como crimen de lesa humanidad. El proceso tiene como antecedente directo el juicio oral de 2010, Caballero I, (llamado así por el represor que encabezaba la nómina de imputados, Humberto Lucio Caballero, fallecido) en el cual se condenó a 25 años de prisión a 10 ex policías y 2 ex  militares por torturas y secuestros en la ex Brigada de Investigaciones de la Policía chaqueña durante el terrorismo de Estado.

Los imputados son Gabino Manader, sub Oficial Mayor de la Policía del Chaco,  con prisión domiciliaria a raíz de la polémica autorización del juez de instrucción Juan Manuel Iglesias (integrante del actual tribunal), Francisco Rodríguez  Valiente Comisario de la Policía del Chaco, José Marin, Sargento de la Policía del Chaco, Ramón Esteban Meza,  Comisario General  de la Policía del Chaco, Enzo Breard, Cabo Primero  de la Policía del Chaco, Albino Luis Borda, Suboficial Principal de la Policía del Chaco, Jorge Ibarra, Suboficial Principal de la Policía del Chaco, Miguel Pelozo y los militares José Tadeo Luis Bettolli Teniente Coronel  del Ejército y Luis Alberto Patetta, teniente primero. Fueron sumados al juicio el ex comisario Antonio Musa Azar Curi, exjefe de Inteligencia de la Policía de Santiago del Estero y el ex comisario Miguel Garbi, mano derecha de Azar, como imputados en el expediente sobre el secuestro y torturas a una joven detenida política en el ex centro clandestino de la Brigada de Investigaciones.