Jueves, 24 Marzo, 2016 - 09:54

Cada 24 de marzo, día de la Memoria por la Verdad y la Justicia
Carim Peche (*)

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Cada 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia,  se constituye en una jornada de reflexión sobre esos días de violencia, dolor y ausencias.   
El 24 de marzo de 1976 el general José Rogelio Villarreal le dijo a Isabel Martínez de Perón: "Señora, las Fuerzas Armadas han decidido tomar el control político del país y usted queda arrestada".
 
Control del país…anticipaba los fatídicos días por venir: disolución de los partidos políticos, cierre del Congreso, reemplazo de la Corte Suprema de Justicia, supresión de la actividad sindical y debacle económica y social.
Control del país…representó la sangre y el dolor de más de 30.000 desaparecidos-detenidos por razones políticas que fueron víctimas de una violencia extrema y vejámenes.    
 
Control del país… significó una brutal y aniquiladora política económica: en los siete años de la dictadura se quintuplicó la deuda externa argentina.
 
La Argentina no sabía masivamente lo que le sucedía. Cuando en 1978 se disputó el Mundial de Fútbol varias delegaciones de la prensa extranjera llegaron ansiosos por profundizar las denuncias que desde hacía ya dos años inundaban los medios europeos respecto de violaciones de los derechos humanos en este país. A partir de 1979 se supo más tras el viaje de inspección de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.  Cuando los hechos fueron conociéndose, pocos confiaban en que hubiese una investigación que terminara en juicio y castigo para los responsables.
 
Sin embargo, las políticas de estado para esclarecer y castigar a los responsables del genocidio llegaron un 15 de diciembre de 1983, apenas 5 días después de asumir el Presidente Raúl Alfonsín cuando crea la CONADEP (Comisión Nacional sobre la desaparición de personas) con el objetivo de recibir documentos y denuncias sobre las desapariciones, los secuestros y las torturas acontecidos dentro de aquel período a manos del régimen, y generar informes a partir de estos.  La  investigación se materializó en el  libro NUNCA MAS, cuya información resultó sumamente valiosa para llevar a cabo, el Juicio a las Juntas.
 
“…..En nombre de la seguridad nacional miles de ciudadanos fueron secuestrados y pasaron a formar parte de una categoría fantasmal: los "desaparecidos".   Desde el momento del secuestro la víctima perdía todos los derechos, se la privaba de toda comunicación con el exterior, se veía sometida a "suplicios infernales" y a sus familiares se les negaba que estuviera encarcelada….”    Fragmento del discurso de Ernesto Sabato durante la entrega del informe (1984)
 
Así fue que sobre la base de ese informe, el presidente Raúl Alfonsín toma la decisión de someter a juicio a las tres juntas. Y acá debemos detenernos para remarcar que no hay antecedentes en la historia de la humanidad en que  genocidas fueran sometidos a la justicia civil,  ya que juicios de tal magnitud como el de Nüremberg a los jerarcas nazis fueron realizados por la Justicia militar.
 
El día 9 de diciembre de 1985 la justicia civil dictaba el fallo que condenó a los autores del plan criminal más atroz de nuestra historia, teniendo en cuenta el alegato acusador del fiscal Julio César Strassera que concluyó diciendo: “Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: “Nunca más”.
 
Emilio Massera y Jorge Videla fueron condenados a reclusión perpetua. Años más tarde,  serían los indultos de los años 90 los que los pusieron en libertad. 
Memoria, Verdad y Justicia son los pilares en los que una sociedad debe apoyarse para poder mirar hacia delante,  pero sin olvidar y aprendiendo de los errores.  Para honrar a los desaparecidos, los sobrevivientes, sus familias y afectos, en defensa de esta democracia que va rumbo a cumplir 33 años ininterrumpidos, quiero compartir un fragmento del poema “Los enemigos” de Pablo Neruda: 
 
….Por esos muertos, nuestros muertos, pido castigo. Para los que de sangre salpicaron la Patria, pido castigo. Para el verdugo que mandó esta muerte, pido castigo. Para el traidor que ascendió sobre el crimen, pido castigo. Para el que dio la orden de agonía, pido castigo. Para los que defendieron este crimen, pido castigo…
 
(*) diputado provincial