Jueves, 5 Noviembre, 2015 - 16:14

Alcohol: ¿Sociedad y padres responsables?
Por Dr. Salvador E. Cuño

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Varias estructuras y sectores del mundo están en crisis, donde los controles sociales y culturales establecidos por las iglesias, las familias y las escuelas se debilitan y pierde la nitidez del límite entre lo bueno y lo malo, y la frontera entre lo permitido y lo prohibido. Todo es valido por la carencia de modelos y valores representativos de una sociedad sin rumbo.
 
Hoy en día, el permisivismo suplanta a la socialización bajo un nuevo marco normativo, en el cual la educación ciudadana transgeneracional (adultos responsables) es vista como represiva y no como preventiva de conductas marginales. Hoy, el nuevo modelo educativo social genera una personalidad hedonista ya que el único valor aceptado y prestigiado es el referido al placer individual, por lo tanto el mundo de las ideas y valores queda  relegado por la ley del menor esfuerzo.
 
La educación de la voluntad, el fortalecimiento de la autodeterminación y la lucha por la dignidad y libertad humanas, fueron el objetivo de todas las generaciones desde la creación del mundo; hoy, sin embargo, el individuo sumergido en un profundo vacío de afectos, de valores, de proyectos y de ideales, se enfrenta con la complejidad del mundo actual, y ante la necesidad de su propia libertad se entrega en manos de las drogas en un intento evasivo y equivocado de autoterapia.
 
El inicio del cambio que debemos realizar, se basa en la toma de responsabilidad de los adultos referentes del proceso formativo y educativo de los niños. El hecho de expresar simplemente que tengo un hijo rebelde o caprichoso,  no es motivo para abandonar las pautas programadas en el seno familiar para la educación de los hijos.
Actualmente, se tiene presente la influencia del medio externo en la modificación que sufre el cerebro de los seres humanos. Si una determinada zona de la corteza cerebral recibe estímulos de un determinado tipo, o es dañada por alguna sustancia toxicas (DROGAS), son estos estímulos los que ocasionan la organización y funcionalidad que tendrá el cerebro y no solo la predisposición genética.      
        
La conducta de los jóvenes depende especialmente del contexto familiar donde se desarrolla y de la relación afectiva y vincular con su padres. 
Recordemos que las drogas entran justamente en el espacio vacío de afecto, contención y reglas normativas claras, que dejan los padres distantes o ausentes en la crianza de sus hijos.
 
El correcto modelado artesanal del cerebro de los niños, está dado por acción positiva de los padres y la acción responsable de la sociedad.
 
Todos somos responsables del descontrol que se produce en los boliches y calles de nuestra ciudad, como resultado del exceso de alcohol que consumen  nuestros jóvenes, ya sea por falta de un mecanismo de autocontrol en la ingesta (falla familiar)  o por el incumplimiento,  por parte de los comerciantes de las ordenanzas municipales y provinciales, que prohíben la venta de alcohol a menores de edad y su permanencia en los boliches  (falla de  las autoridades de control).
 
Por inconciencia o negligencia, estamos destruyendo con el alcohol y las drogas el cerebro de muchos de los JOVENES  de la nueva generación, alterando su conducta , su salud y su capacidad mental.
La familia debe llenar el vacío espiritual y emocional del joven que padece una dolencia estructural psíquica o social, teniendo una participación temprana para evitar daños irreparables o la muerte.
 
Tengamos presente que trabajar en la prevención del consumo de alcohol y drogas, es ganar tiempo y salud y es una responsabilidad de todos.