Jueves, 28 Mayo, 2015 - 16:41

46º Aniversario de El Cordobazo

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El Área de Investigaciones históricas del Museo del Hombre Chaqueño Ertivio Acosta evoca el 46° aniversario de una de las gestas de rebeldía popular más importante de la Argentina. Aquel 29 de mayo, estalló la ira popular y durante tres días, los obreros y estudiantes cordobeses combatieron a la policía y al ejército de la dictadura cívico-militar del general Onganía.

Los militares golpistas, autoproclamados “Custodios de la Seguridad Nacional”, habían destituido al gobierno democrático del Dr. Arturo Illia, el 28 de junio de 1966. Desde ese momento, pusieron en práctica un plan de concentración y centralización monopolista, y de ajuste interno que significó hambre y desocupación para los sectores populares.

La privatización del Comedor Universitario en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), generó el estallido del Correntinazo, gesta del combate estudiantil que le costó la vida al estudiante Juan J. Cabral.  Ésta, fue la mecha que encendió el polvorín de descontento popular, que se extendió a todo el país.

Tucumán, Rosario, Mendoza fueron las cabeceras de la sublevación obrero-estudiantil. Los estudiantes Blanco y Bello, pagaron con sus vidas estos levantamientos contra la opresión y la tiranía.

Pero sería Córdoba el centro del combate. Allí, la explotación laboral se había hecho sentir con mucho más evidencia. Pero contrapartida, había surgido un grupo de dirigentes obreros y estudiantiles que no se doblegaban ante los cantos de sirena del gobierno militar.

Sindicalistas de la talla de Agustín Tosco, René Salamanca, Elpidio Torres, y otros  llamaron a un paro activo para el 29 de mayo a partir de las 9 de la mañana. Cuando las columnas obreras llegaron al centro cordobés, la represión policial no se hizo esperar. La respuesta popular, se hizo fuerte en los Barrios de Clínicas San Vicente y Alberdi, donde durante dos días los combatientes populares tuvieron en jaque a la policía y otros organismos de seguridad.

La presencia del ejército y sus tanquetas puso fin a la insurrección. Nunca se supo la cantidad de muertos y detenidos, pero esta gesta quedó grabada en la memoria colectiva de los argentinos, como un emblema de la lucha popular contra cualquier intento de acallar al pueblo y cercenar sus libertades.