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"Somos llamados a compartir el pan de la caridad", dijo el Obispo Barbaro en la misa en honor a San Roque

Con distintas actividades, la comunidad católica de Sáenz Peña celebró y acompañó durante toda la semana la Novena de San Roque, Patrono de la ciudad que finalizó en la jornada de hoy con la procesión y misa presidia por el Obispo de la Diócesis, monseñor Hugo Barbaro.

La procesión en honor al Santo dio inicio a las 16:30 por las calles de la ciudad y contó con la participación del intendente de la ciudad, Bruno Cipolini, el presidente del Concejo Municipal, Pedro Egea, y la concejal, Nora Gauna.

Tras la lectura del Santo Evangelio, el obispo de la cuidad compartió con los feligreses su homilía en honor al Santo Patrono recordando que San Roque nació en Francia, hace más de 700 año y que tenía una buena posición económica y social. Hablo de su educación en ese tiempo y del corazón del santo, "su corazón fue teniendo la sensibilidad de Cristo para ver al prójimo. El Señor no espera las mismas cosas de todos, pero sí que dejemos que su Palabra configure nuestro corazón, que podamos dar en la vida lo mejor de uno mismo, cumpliendo siempre la Voluntad de Dios".

Hizo referencia a la muerte del padre de San Roque y a las posesiones que tenía y lo que hizo con ellas. Señaló que cuando se desató una tremenda peste en Italia consideró que por algo estaba en Italia y que el llamado de Cristo era recorrer aquella tierra asistiendo a los enfermos, y humanamente hacía lo que podía. "La gente huía de los muertos por miedo a contagiarse, pero Roque les iba a hacer la señal de la Cruz, rezando para que sus almas estuvieran en el Cielo", señalo monseñor Barbaro.

En su mensaje recordó cómo San Roque se contagió de la peste y lo que sucedió luego cuando se aisló en el bosque, "esta leyenda nos enseña cómo Dios siempre cuida y protege a quien tiene su mirada puesta en Él y busca hacer su Voluntad".

 Al referirse a la figura del santo dijo que "sabía ponerse junto al prójimo, dando a cada uno lo que necesitaba, y los llevaba a Dios. Tendemos a ser rápidos para emitir juicios sobre personas y situaciones, a ponernos de maestros y dar clases sobre lo que deberían hacer".

El obispo en su mensaje mencionó que "debemos pedir a Dios la gracia de saber callar, de oír, de escuchar al hijo, al hermano, al vecino; no nos llaman a ser sus profesores enseñando desde el propio esquema mental".

Pidió que "pensemos en los chicos jóvenes, en las personas que sufren, en quienes están solos: necesitan un San Roque que les haga la cruz en la frente, pero escuchando", señaló.

 Habló también de que los seres humanos "somos llamados a compartir el pan de la caridad, el pan del amor. Cuánta gente desnuda de ideas básicas de la fe, humanamente desorienta, ¡cuánta gente joven en esa situación!

Por último, dijo que "tenemos que desterrar el juego de los enojos, el de la violencia: no es cristiano" y al referirse al Evangelio destacó palabras que Cristo, como San Roque queremos escuchar algún día también nosotros: "Vengan benditos de mi Padre a tomar posesión del Reino preparado para Uds. desde la creación del mundo: porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, era peregrino y me recibieron, estaba desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, en la cárcel y me vinieron a ver. Y añadirá: cuando lo hicieron por esos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron", concluyó.

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