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Claudio Lozano, duro contra Batakis: "Trata de conchabar a los 20 que la acompañaron en el ministerio"

Fue Director del Banco Nación, pero dejó su cargo con la llegada de la ex ministra de Economía a la Presidencia de esa entidad. Es parte del Frente de Todos, pero es un duro cuestionador de la gestión económica.

Claudio Lozano, ex director del Banco Nación

Claudio Lozano fue uno de los tres directores que dejó el Banco Nación con la llegada de Silvina Batakis como Presidente de esa entidad monetaria, luego de que la desplacen del Ministerio de Economía.

La semana que pasó arrancó con turbulencias para Lozano, ya que desde el lunes hubo versiones de su renuncia pero él las desmintió afirmando que no había recibido ningún pedido. Finalmente el martes a la noche se confirmó su salida, tal como lo quería Batakis.

Lozano es el presidente de Unidad Popular, una fuerza que a nivel nacional integra el Frente de Todos. Pero a la vez se caracterizó por ser un duro cuestionador de las políticas económicas del Ejecutivo, tanto las aplicadas por Martín Guzmán, como por la propia Batakis en su corta estadía y ahora las de Sergio Massa. Sus críticas crecieron con la firma del acuerdo con el FMI por lo que desde algunos sectores ya pedían su salida.

En este contexto, Lozano le dio una entrevista a Clarín donde brinda su panorama sobre el contexto político, económico y social del país, además de seguir con sus cuestionamientos a Batakis y afirmar que el Ejecutivo dio "un giro conservador" con el nombramiento de Massa.

Para el ex funcionario, Batakis "trata de conchabar a los 20 o 25 que la acompañaron en el ministerio de Economía" , además de considerar que en su corto paso como ministra de Economía "no hizo otra cosa que agravar el cuadro de situación".

Respecto a la llegada de la ex ministra al Banco Nación, opinó que con el nuevo cargo "se buscó compensarla" y añadió que "lo central es entender que en el marco del giro conservador que ha tomado el gobierno del Frente de Todos con la presencia rutilante de Sergio Massa, lo que hay es un descabezamiento de la conducción del Banco Nación porque tienen la necesidad de otro banco".

"Lo que hubo fue el descabezamiento de una conducción que estaba desarrollando un camino de cambios importantes en la orientación del Banco Nación", lanzó.

Además, respecto a la fuerte crisis que provocó la salida de Batakis en el Palacio de Hacienda y posterior llegada de Sergio Massa, manifestó que "claramente hubo un golpe de mercado que produjo un cambio en el dispositivo institucional del Gobierno, dándole la centralidad a Massa en un giro conservador que se expresa en las primeras medidas de lo que ha sido un intento de un plan de estabilización y ajuste ".

 "Las medidas presentadas no hacen otra cosa que profundizar el ajuste pactado con el Fondo Monetario Internacional, porque la idea no solo es el respeto a las metas sino que hay una profundización del aumento de tarifas", indicó Lozano.

A continuación, la entrevista completa con la periodista Mariana Devita publicada en Clarín:

​─¿Cómo analiza el nombramiento de Silvina Batakis al frente del Banco Nación?

​─Lo que hay es una situación en donde frente al error que implicó designar a Batakis en el Ministerio de Economía, que no hizo otra cosa que agravar el cuadro de situación, se buscó compensarla. Más allá de las peripecias o la anécdota de cómo se desplazó a Eduardo Hecker, que se hizo con un maltrato importante, lo central es entender que en el marco del giro conservador que ha tomado el gobierno del Frente de Todos con la presencia rutilante de Sergio Massa, lo que hay es un descabezamiento de la conducción del Banco Nación porque tienen la necesidad de otro banco.

​─¿Qué implica esa necesidad de otro banco?

​​─Sería un error pensar que esto es simplemente la compensación a Batakis. Lo que hubo fue el descabezamiento de una conducción que estaba desarrollando un camino de cambios importantes en la orientación del Banco Nación. En estos dos años y pico lo transformamos de un banco que daba pérdidas a uno con rentabilidad, que dejó de prestarle a los grupos empresarios que cometían fraude y pasamos a prestarle fundamentalmente a la pequeña y mediana empresa, que hicimos un salto tecnológico muy importante. Veníamos en pleno crecimiento y transformación, no tenía ningún sentido que se modificara la conducción.

​​​​─¿Cómo se imagina que va a ser ese nuevo Banco Nación?

​​​​​─Me lo imagino como un Banco Nación que pueda parecerse más al que recibimos. La lógica del tipo de política que impulsa Massa es una lógica de mayor concentración económica y probablemente vuelvan a tener un sesgo de orientar el crédito a los grupos empresarios má importantes. Al mismo tiempo, cuando se plantea terminar con la asistencia del Banco Central al Tesoro Nacional, como planteó Massa, eso viene de la mano de pedirle dinero al sistema financiero y en particular al Banco Nación. De esta manera, se abre la posibilidad de la descapitalización del banco.

​​​─¿La ex ministra de Economía llega al Banco Nación completamente respaldada por Alberto Fernández?

​​​​─Claro, totalmente. Te diría que esta es una decisión de Alberto Fernández y de Sergio Massa, porque son los dos los que definen esto. Ella llega para tratar de conchabar a los 20 o 25 que la acompañaron en el ministerio de Economía y que, como se quedaron sin el Ministerio en 20 días, pretende ubicarlos en el banco. En su llegada, lo primero que hizo fue pedir el organigrama para ver cómo podía meter a su gente.

​​​─En base a lo dicho, ¿podemos interpretar que Massa viene a hacer un giro del Gobierno hacia la derecha?

​​​─Sí. Me gusta más la palabra conservador que derecha, porque la derecha y la izquierda ya no se sabe muy bien lo que significan en este mundo. Por eso digo conservador, en términos de mantener los predominios del status quo y de los sectores de mayor capacidad económica en el país. Además, no nace de un repollo esto. Acá hubo 60 días de presión desestabilizante por parte del poder económico local sobre el Gobierno, una presión que tuvo por objeto devaluar y colocarle la política económica de acá al 2023. En ese escenario se produce un cambio a nivel institucional que altera el reparto del poder dándole una centralidad al Frente Renovador y a Massa, que son dentro del Frente de Todos el sector que tiene mejores vínculos con el poder económico local y con Estados Unidos. Claramente hubo un golpe de mercado que produjo un cambio en el dispositivo institucional del Gobierno, dándole la centralidad a Massa en un giro conservador que se expresa en las primeras medidas de lo que ha sido un intento de un plan de estabilización y ajuste.

 ─¿Qué se puede esperar de la gestión de Massa?

​─Las medidas presentadas no hacen otra cosa que profundizar el ajuste pactado con el Fondo Monetario Internacional, porque la idea no solo es el respeto a las metas sino que hay una profundización del aumento de tarifas. Lo que se está planteando es mucho más profundo, son muchos más los hogares involucrados. Se había hablado que la tarifa plena iba a ser para 1 millón y medio de hogares y ahora hablamos de 4 millones a los que se les trasladaría todo el costo de la reducción de los subsidios. El tema de fondo acá es que no hay nada sobre el tema inflacionario, que es el tema crucial.

─¿Cree que se podrá reducir la inflación?

─No hay definiciones respecto a cómo se va a encarar esto. Si seguimos en esta lógica, el resultado va a ser que van a pretender desacelerar los precios por vía del enfriamiento de la actividad económica y la recesión. Además, se le termina mintiendo a la sociedad, ya que resolver el problema inflacionario implica revisar el acuerdo con el Fondo, porque es un acuerdo inflacionario. No se puede mantener el mismo acuerdo y resolver la inflación. 

─¿La designación de Matías Tombolini en la secretaría de Comercio es una buena decisión?

─En los planteos que hizo Massa no hubo una sola palabra respecto a cómo encarar el tema de la inflación. Lo que hasta acá escuché de Tombolini es el tema de volver a convocar a las empresas para armar una canasta de precios, que es algo que no está mal, que puede servir para compensar situaciones, pero no resuelve el problema. Hasta acá, plantean una solución profundamente ortodoxa y conservadora que termina afectando la actividad económica y poniendo a la economía en recesión como modo de lograr un descenso del nivel de precios.

​─¿Qué cree que se debería hacer para bajar la inflación?

─Hay que replantear el acuerdo con el Fondo porque obliga a devaluar, actualizar tarifas y a subir la tasa de interés. Con lo cual, no hace otra cosa que retroalimentar el aumento de los precios. Lo que hay que hacer son tres cosas centrales: hay que desvincular los precios internos de los internacionales, fundamentalmente en alimentos y energía; hay que disciplinar el comportamiento de mercados concentrados donde muy pocas firmas definen lo que pasa en cada uno de ellos, lo que exige un control social del sistema de precios ante de la góndola; y hay que apelar al congelamiento de precios, salarios, tipo de cambio y tasa de interés durante 6 meses. Son estrategias que requieren de mucho poder político.

 ─¿Massa tiene el poder político para llevar adelante esas tres medidas?

─Lo que hay que tener es un poder político distinto al que tiene Massa. El poder político que podría tener el Frente de Todos para hacer esto es volver a convocar a los actores sociales que en su momento lo respaldaron, que son sindicatos, organizaciones territoriales, pequeñas y medianas empresas, trabajadores. Lo que tiene Massa es otro poder, que es ser la expresión del poder que desestabilizó al Gobierno y lo obligó a poder en el centro un representante propio. Massa es el poder de los que están remarcando los precios. La estrategia del Gobierno es ver de qué manera las expectativas de estos señores, que son los dueños de la economía nacional, se acomodan y por confianza tienen un comportamiento no tan agresivo. Esto es algo que ha venido esperando el Gobierno de manera equivocada todo este tiempo, pero ahora lo hace sobre la base de haber puesto al frente de este proceso a alguien que es más confiable para estos sectores, porque es alguien absolutamente involucrado con los actores de mayor poderío económico del país.

─La designación de Massa, que se planteó como el último recurso, ¿termina cambiando el eje discursivo del gobierno de atender primero a los últimos?

​─Sí, por supuesto. Eso ya venía mal y ahora estamos directamente con una orientación conservadora donde ese planteo de 'primero los últimos' practicamente ha desaparecido.

​─¿Esto va a generar mayor conflictividad social?

─En tanto no haya respuesta por parte de la política a la situación social, el equilibrio social de la Argentina está atado con alambre. El 7 de agosto hubo una marcha masiva desde Liniers al microcentro con una serie de reclamos que vienen demandando las organizaciones sociales, sobre los cuales no hay ninguna respuesta. En esa marcha había organizaciones cuyos referentes principales están de alguna manera involucrados en el Frente de Todos. También se hizo esta semana el acampe en la Plaza de Mayo con sectores que están por fuera. Cada vez hay más representación de los que acampan en las movidas oficialistas y de referentes oficialistas en los convocatorias de los que acampan. Se va configurando un cuadro de cuestionamiento social que va a ser creciente si no hay respuesta. Esto así es difícil mantenerlo de cara a 2023, el riesgo está. Algunos pueden pensar que con una administración prolija de la recesión que desacelere precios se llega al 2023, pero yo creo que si se llega será muy mal.

 ─¿La gobernabilidad está en duda?

─Existen suficientes experiencias y recursos institucionales para que la gobernabilidad no esté en riesgo. Sí creo que el mantenimiento de un cuadro recesivo que no le da respuesta a la problemática social de acá a 2023 plantea una situación difícil, que efectivamente no tiene nada que ver con lo que el Frente de Todos vino a representar en la política argentina y lo que se votó en 2019. Esta situación lo debilita de manera manifiesta para poder disputar con éxito las elecciones del año próximo. Hay un fuerte malestar con el rumbo que ha tomado el Frente.

​─¿El Frente de Todos tiene chances ganar las elecciones en 2023?

─Esta política pone en riesgo absoluto cualquier perspectiva electoral del Frente de Todos en 2023. Por eso desde Unidad Popular, que integramos el espacio, vamos a trabajar para que en las PASO de 2023 haya otra corriente política que exprese lo que el Frente expresó en 2019, que tenga el compromiso de resolver los problemas fundamentales que tiene una Argentina encuadrada en un marco de desigualdades, pobreza, hambre y deterioro productivo. ​

​─¿Se rompió el contrato electoral que tenía el Frente de Todos en 2019?

​─La gestión gubernamental se alejó cada vez más del contrato electoral de 2019 y el giro conservador de Massa termina de confirmarlo.

─¿Alberto Fernández está debilitado?

​─Efectivamente hay un debilitamiento de la figura presidencial, que ya venía como consecuencia de una orientación económica y política equivocada. Lo que hay es una suerte de refundación del Frente de Todos, pero que tiende a achicar su representación porque queda más bien subsumido en el Frente Renovador, que no es lo que votamos en 2019.

 ​─En el marco de esta reconfiguración que se está dando, ¿cuál es el rol de Cristina Kirchner?

​​─No es una cuestión personal de si Alberto o Cristina. Lo que hubo fue una capacidad por parte del poder económico de ocupar el gabinete con actores que, si bien son parte del Frente de Todos, tienen un vínculo muy fluido con ellos, colocando en una situación de mayor debilidad al resto de los actores institucionales que el Frente tiene, incluida la propia Cristina. Tomando en cuenta los criterios que por lo general ella plantea, obviamente no son los criterios con los que comulga Massa.

─Entonces, ¿por qué cree que Cristina avaló el desembarco de Massa en el Ministerio de Economía?

─Esa es una pregunta para hacerle a ella.

─Con la salida de Martín Guzmán del Palacio de Hacienda hubo un cimbronazo en el Gobierno, ¿cree que se intentó subsanar con la llegada de Massa como gestor de la unidad?

─Guzmán es uno de los principales responsables del proceso de debilitamiento político y económico del Frente de Todos. El hecho de tener un Estado presionable por el nivel de endeudamiento interno en pesos por parte del establishment es el resultado de la política de Guzmán. El no tener reservas en el Banco Central y no poder tener mayor capacidad y firmeza a la hora de definir políticas económicas, eso es una herencia de Guzmán. El tener un acuerdo inflacionario con el Fondo también es una herencia de Guzmán. Si la solución es profundizar el rumbo de Guzmán sobre la base de resignar el gobierno y dárselo a quienes tienen el vínculo directo con el poder...

─En la recomposición del Frente de Todos de cara a 2023, ¿la ve a Cristina a la cabeza?

─La verdad, no lo sé. No tengo idea de lo que va a hacer.

─¿A usted le gustaría?

​─No me gustaría ni me dejaría de gustar. Creo que hay que construir una corriente política nueva con muchos y tener la mejor opción posible para poder volver a expresar las necesidades de justicia social y desarrollo que tiene el pueblo argentino. No la veo a Cristina retornando a la gestión, la veo más bien en otro lugar, pero es una definición de ella dónde puede estar. Veo que ella se ha corrido de la cuestión ejecutiva, que marca definiciones en sus diferentes intervenciones, pero no la veo definida ni decidida a ocupar la gestión.

​─¿Cuáles son tus planes de cara a 2023?

​─Soy presidente de una de las fuerzas que fundó el Frente de Todos, que es Unidad Popular, y mi tarea va a ser seguir estando al frente de esa fuerza. En el marco de la orientación conservadora que toma el Gobierno, tenemos la responsabilidad de construir de cara a las PASO una orientación que tenga fidelidad con lo que en algún momento el Frente de Todos representó.

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