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Luis Rodríguez Martínez

Abogado.

La historia se repite

El gobierno de Perón/ María Estela Martínez de Perón, gobernó desde 1973, año del regreso del General de su exilio en Madrid, hasta 1976, año en que los militares protagonizan el golpe de estado que inició el denominado "Proceso Militar".

Previamente, hubo un intervalo de meses en que fue ungido presidente Héctor Cámpora, quien renunció para posibilitar la llegada de Perón al poder (de esta época es la máxima "Cámpora al gobierno, Perón al poder").

El frente conformado por el peronismo aglutinaba conservadores, socialistas, comunistas, partidos provinciales, prácticamente, todo el espectro político menos el radicalismo.

La experiencia de gobierno fue calamitosa; los sectores de izquierda abandonaron el gobierno y pasaron a la clandestinidad, iniciando actos terroristas y formando grupos guerrilleros que aspiraban derrocar el gobierno constitucional.

Todo terminó en un baño de sangre del cual Argentina no se recuperó. El odio entre ambos bandos no se extinguió por completo.

En estos momentos, el peronismo ha sumido al país en una situación parecida; excluyendo la existencia de grupos armados, que no existen en estos momentos, la fractura entre izquierda y derecha en el seno del partido justicialista es una reminiscencia de la acontecida en la década del setenta.

No hay que ser muy perspicaz para advertir que el trotskismo, representado por el kirchnerismo y su columna vertebral, la Cámpora, ha retirado el apoyo a la coalición que está ejerciendo el poder.

Más aún, no se trata de un simple repliegue, sino de hostigamiento permanente de parte de la vicepresidente y sus secuaces a la administración de Alberto Fernández.

Por enésima vez, las rencillas internas del partido se transforman en un problema nacional. Esa máquina de ejercer el poder, más su natural vocación de constituir una bolsa de trabajo, de la que muchos argentinos se benefician, ha tomado la centralidad política.

Todo el país mortificado, tratando de dilucidar cómo se resolverá esta intriga partidaria. Pareciera que los argentinos debemos resignarnos a soportar un gobierno que no genera expectativa alguna de progreso, estancado, asediado, sin capacidad de reacción o maniobra.

La visión que se tiene en el exterior de cualquier gobierno kirchnerista es patética; junto con la dictadura de Maduro en Venezuela, son los más genuinos representantes del populismo latinoamericano.

Como dijo en estos días una diputada española, de visita en nuestro país, en España y Europa consideran a Argentina como caso perdido, una nación fallida, condenada a repetir siempre los mismos errores.

LOS ARGENTINOS HEMOS ELEGIDO SER SUBDESARROLLADOS, porque pasamos del primer mundo al tercero, en cámara lenta, repitiendo errores, universalizando la miseria y disgregación social, durante décadas.

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