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Chaqueños que fueron voluntarios: "Estoy dispuesto a ser una bala humana"

Pasada una semana de la ocupación del Puerto Argentino (capital de las Islas Malvinas) se constituyó e instaló en la plaza central de Resistencia la Comisión de Movilización Social para el Esfuerzo de Retaguardia (COMOSER) ¿el objetivo?: reclutar voluntarios

En distintas ciudades de la provincia se registraron voluntarios. Lo hacían impulsados por motivaciones que iban más allá del  "esfuerzo de retaguardia". Se ofrecían, directamente, para estar en el frente de guerra. Varones, mujeres, jóvenes y ancianos sin distinción de edad, clase, etnia. Nada. Todos eran iguales, todos tenían el mismo objetivo: el deseo expreso de concurrir a las Islas Malvinas.

 

"Estoy dispuesto incluso a ser una bala humana, me ofrezco para morir por mi patria"

 
 

"Estoy dispuesto incluso a ser una bala humana, me ofrezco para morir por mi patria"

 
 

"Ya viví muchos años y estoy agradecido a dios por todo lo que me ha dado"

 
 

"Están matando a nuestros hijos con alevosía, mientras nosotros luchamos con nobleza"

 

Una semana después el COMOSER tenía una carpa permanente en la Plaza Central y organizaba las acciones de acuerdo a prioridades: establecimiento de un banco de sangre viviente, para lo cual registraban a los dadores voluntarios, convocaban a médicos, bioquímicos y técnicos para el registro de las características de la sangre y recibía donaciones del instrumental y antisueros para realizar las extracciones y almacenamiento de la sangre; por otra parte se ocupaban de la confección de pasamontañas de color verde a cargo de mujeres que tejían las lanas donadas por los comerciantes.
 
Un habitual voceador del diario Norte Ciriaco Rivero, paraguayo, se ofrece como voluntario y queda a disposición de las Fuerzas Armadas. 
 
En Presidencia Roca el Comisionado Contador Pedro Tolosa informa que dos ciudadanos se ofrecen como voluntarios hasta para actuar en acciones suicidas, si fuere necesario, ellos son Pablo Omar Delgado y Rodolfo Damián Uribe. 
 
Andrés Villalba, de 54 años, jubilado de FFCC, se ofrece para el servicio Política, Historia y Memoria social en el NE A 44 que fuere:  "Estoy dispuesto incluso a ser una bala humana, me ofrezco para morir por mi patria, ya viví muchos años y estoy agradecido a dios por todo lo que me ha dado. Están matando a nuestros hijos con alevosía, mientras nosotros luchamos con nobleza".
 
En el Registro de voluntarios de Quitilipi, en la primera jornada de inscripción se habían registrado 60 nombres, en su mayoría jóvenes de entre 20 y 25 años, un médico y tres mujeres consignadas como auxiliares de enfermería, todos con el deseo expreso de concurrir a las Islas Malvinas. 
 
Para otros, Malvinas se vislumbraba como una oportunidad para el cambio de condiciones de existencia, estableciéndose en el territorio recuperado: un voluntario de 39 años, empleado, dispuesto a radicarse definitivamente en Malvinas con su familia. "Yo no soy un intelectual, soy un obrero acostumbrado a poner el hombro de sol a sol. Hay mucho que hacer y habrá lugar para obreros e intelectuales por igual. Todos estamos entusiasmados con la idea de radicarnos alguna vez en Malvinas".
 
En Casa de la Cultura de Sáenz Peña se realizaba la inscripción de voluntarios, en dos días se inscribieron más de 50, entre ellos jóvenes de 13 años; profesionales abogados, médicos y arquitectos; dos familias solicitaron residencia en las islas. 
 
Fueron 13 mil los argentinos enviados a la Guerra, más la flota y la aviación. De ellos, el 65% eran soldados conscriptos que pertenecían a la clase de los varones nacidos en los años 1962 y 1963, es decir, jóvenes de entre 19 y 20 años.  
 
Los caídos en el campo de batalla fueron 635, de los cuales, 323 murieron en el hundimiento del Crucero General Belgrano. 

Con información del libro Una pasión recorre el Chaco