Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diariochaco.com/a/598625

2021: año de elecciones de medio término y punto de partida para las presidenciales

Se suele decir que Argentina es un país en donde si te vas 10 años al volver todo está igual, pero si te vas un mes al volver todo está diferente. A eso podríamos agregar que lo que sucedió hace unos meses, parece que sucedió hace años.

Es que con lo sucedido en los últimos 90 días podríamos igualar un resumen anual de cualquier otro país, con dos elecciones, con peleas que casi llevan a la ruptura del frente gobernante a nivel nacional, con disputas internas en la oposición, con campeonatos deportivos para los dos principales clubes del país, con un ascenso histórico para la provincia, etcétera, etcétera, etcétera…

Pero no fue todo. A la hora del balance, de ir para atrás, vemos que el año estuvo bastante cargado.

Desde el principio se respiraba el clima electoral. Desde enero un grupo de gobernadores encabezados por el chaqueño Jorge Capitanich buscaron impulsar una ley para suspender por esta vez las PASO, teniendo en cuenta el contexto sanitario. Sobre todo porque por aquellos días el plan de vacunación recién comenzaba y pasó por más de un inconveniente debido problemas de organización y por escasez de dosis.

En ese escenario, aunque quede lejos, en febrero se destapó la olla del caso llamado "vacunatorio VIP", luego de que el periodista Horacio Verbitsky cuente que el ministro de Salud de Nación de aquel momento, Ginés González García, lo convocó para vacunarse sin turno, práctica que se repitió con varias personalidades conocidas. Esto motivó la renuncia de GGG, que fue reemplazado por Carla Vizzotti.

Mientras tanto, se buscaban diversas alternativas para las elecciones de medio término. El pedido de los gobernadores de suspender las primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias no conseguía el apoyo unánime ni siquiera del oficialismo por lo que ni siquiera se trató en el Congreso. La solución entonces fue correr la fecha para más adelante. En principio las PASO se iban a llevar a cabo en agosto y las Generales en octubre, pero se trasladaron a septiembre y noviembre respectivamente. El objetivo: votar con un clima más cálido.

La campaña electoral fue larga. No se podría afirmar que duró todo el año, pero la mitad seguro.

Hasta que llegó septiembre. La primera parada. Los golpes fueron duros para el oficialismo provincial y nacional.

En Chaco, donde dos años atrás Capitanich había ganado holgadamente en primera vuelta, ahora se encontraba con una derrota con una distancia de unos ocho puntos frente a Chaco Cambia, la coalición opositora que encabezó la UCR e integraron también el PRO y la CC Ari. El resultado era inesperado y doloroso y, además, hasta animó al radicalismo a reclamar la presidencia de la Cámara de Diputados.

Aunque el triunfo no se justifica solo por esto, no se puede soslayar que la oposición movilizó su militancia con una muy interesante interna. La UCR se partió y por un lado quedó la alianza de Convergencia Social y Sumar, liderados por Ángel Rozas y Leandro Zdero, más el PRO y el Ari; por el otro, se ubicaron los espacios radicales Somos Parte (Gerardo Cipolini, Roy Nikisch y Alicia Azula), NEA (Aída Ayala) y el flamante Evolución (liderado a nivel provincial por Bruno Cipolini). A esas dos propuestas se le agregó una tercera integrada por disidentes del PRO y por Iván Gyoker, un joven político que acaparó las miradas por su ingeniosa campaña en redes sociales.

En la interna se impuso la lista A, encabezada por Zdero a nivel provincial y por Juan Carlos Polini a nivel nacional. Pero también dejó heridas en el radicalismo chaqueño que aún no sanaron.

Por el lado del Frente de Todos se presentaron ocho listas, pero solo una tenía el apoyo de los principales referentes del PJ provincial. A nivel provincial la encabezaba Mariela Quirós y a nivel nacional Juan Manuel Pedrini. En la interna se impuso por una amplia mayoría, casi el 80% de los votos. Pero lo cierto es que terminaron muy lejos de la UCR, a casi nueve puntos. Claro que la derrota despertó críticas internas y autocrítica de los protagonistas.

Por su parte, a nivel nacional el gobierno de Alberto Fernández miraba con preocupación los resultados. Perdía en 18 distritos del país, entre ellos CABA, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza.

Los días que siguieron fueron turbulentos. La vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner emitió una carta titulada "Como siempre… sinceramente" en donde tiró duros conceptos. "Mientras escribo estas líneas tengo el televisor encendido pero muteado y leo un graph: "Alberto jaqueado por Cristina". No… no soy yo. Por más que intenten ocultarlo, es el resultado de la elección y la realidad", lanzó en uno de los fragmentos. Allí también exteriorizó que recomendó al presidente un cambio en la Jefatura de Gabinete para que salga Santiago Cafiero y la encabece Juan Manzur, modificación que se terminó concretando.

No solo eso, sino que los principales funcionarios pertenecientes a La Cámpora le presentaron su renuncia al presidente, en un mensaje claro de solicitud de cambio de rumbo. Por su parte, algunos "albertistas" le pedían al mandatario nacional que rompa su alianza con CFK y gobierno solo. Se vivieron días caldeados hasta Alberto Fernández logró contener la tropa, hizo algunos cambios en el Gabinete (con la desprolija salida del canciller Felipe Solá, que se enteró que ya no pertenecía al gobierno mientras viajaba a una misión oficial) y a partir de allí se comenzó a pensar en las Generales con mayor tranquilidad.

Mientras tanto en Chaco Capitanich movía sus fichas. Tomó medidas que impactaron en el bolsillo de los chaqueños, anunció aumentos para la administración pública, inauguró obras, etcétera. A la vez, ya le había dado la tarea a los intendentes oficialistas de ser los jefes de campaña en sus distritos y así lograr más cercanía con la gente.

El camino se fue transitando y llegó el 14 de noviembre, la batalla final. Un importante desafío para el gobierno provincial y también para la administración nacional.

En Chaco el Frente de Todos logró dar vuelta la elección. La derrota por más de ocho puntos en septiembre se convirtió en una victoria por poco más de un punto y permitió salvar el año y el quórum en la Cámara de Diputados Nacional. Además, Capitanich como capitán del equipo logró una nueva victoria para el peronismo chaqueño, como casi siempre desde el 2007.

De igual manera, más allá de la euforia del domingo 14 de noviembre, el triunfo fue agridulce. El Frente de Todos ponía en juego nueve bancas y solo retuvo ocho, mientras que la UCR consiguió siete diputados sobre seis que ponía en juego. El restante fue para el Frente Integrador, que aumentó su bloque a tres legisladores.

En cuanto a diputados nacionales, el Frente de Todos y Chaco Cambia se repartieron dos legisladores para cada uno. Juan Manuel Pedrini y María Luisa Chomiak por el oficialismo y Juan Carlos Polini y Marilú Quiroz por la oposición.

A nivel nacional, el gobierno volvió a sufrir un revés, aunque logró achicar la diferencia en la provincia de Buenos Aires, principal distrito del país, al igual que en otras provincias.

La sumatoria de todo el país marca que Juntos por el Cambio cosechó 9.876.123 votos, mientras que el espacio oficialista, el Frente de Todos, alcanzó 7.962.347.

La diferencia a favor de la principal coalición opositora es de 1.913.776 votos, lo que significa un 24% más que Todos.

Así las cosas, en términos de porcentajes Juntos por el Cambio se quedó con el 41,72% contra el 33,64% del Frente de Todos, en la categoría de diputados nacionales.

Estos fueron los peores comicios para el peronismo desde 1983, ya que nunca había obtenido un porcentaje tan bajo. Ademas, el frente opositor ganó en 13 distritos, mientras que el Frente de Todos lo hizo en 9 y en los otros dos ganaron espacios provinciales.

Los malos números para el Frente de Todos hicieron que por primera vez pierda el quórum propio en la Cámara de Senadores. Además, también complicaron la situación del oficialismo en la Cámara de Diputados, algo que quedó expuesto en la votación por el Presupuesto 2022.

El bloque del Frente de Todos no logró conseguir los votos necesarios y la ley de leyes fue rechazada sin conseguir siquiera la media sanción, lo que significó un duro golpe para el oficialismo.

Se viene entonces un 2022 caldeado. En principio se espera que en los primeros meses haya novedades concretas sobre el acuerdo con el FMI, aunque deberá pasar por el Congreso psique el oficialismo tendrá que conseguir los acuerdos necesarios para que no ocurra lo mismo que con el presupuesto.

Mientras tanto, las elecciones presidenciales del 2023 ya se juegan. Desde las dos principales coaliciones hay varios sectores que quieren tener un candidato presidencial y desde ya afirman que irán a las PASO. A nivel provincial sucede algo similar.

Eso significa que el 2022 estará signado por construcciones, armados, negociaciones y planificaciones de cara al año siguiente.

Nosotros, como siempre, esperamos que lo que se venga sea mejor que lo que se va, para todos. Seguiremos al pie del cañón, como hace casi 15 años, contando e informando con responsabilidad lo que sucede en la provincia, en el país y en el mundo.

Esperamos que ustedes sigan confiando en nosotros, porque son una parte indispensable de Diario Chaco.

¡Feliz año!