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Bajante del Paraná: en 2021 el río alcanzó los niveles más bajos de agua desde 1944

La problemática en torno a la bajante del Paraná continuó durante el 2021, la situación tuvo leves mejoras pero aún no se normaliza el nivel del agua. 

El Paraná es el segundo río más largo de América del Sur y desde mediados de 2019 sufre una bajante de agua que se fue acentuando hasta llegar a momentos límites en 2020 y 2021. Esto se da por los niveles de lluvia por debajo de lo normal en las altas cuencas a causa del fenómeno conocido como La Niña. 

Durante 2021 el Río Paraná alcanzó los niveles más bajos de agua desde 1944 y se desconoce cómo seguirá la situación a futuro. 

En este sentido, el informe trimestral presentado en mayo por el Instituto Nacional del Agua (INA) ya había anticipado que en el período de mayo, junio y julio la situación iba a ser desfavorable a causa de que no habrían suficientes precipitaciones. 

Mientras que en septiembre la Secretaría de Desarrollo Territorial y Ambiente de la Provincia expuso un informe de actualización del estado de la sequía y sus perspectivas en la provincia y el noreste argentino. Allí, afirmaron que "la sequía continuará para los próximos tres meses, los informes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y de la Organización Meteorológica Mundial indican que estamos en condiciones neutrales en relación al fenómeno de El Niño y La Niña, pero existe un 62% de probabilidad de que pueda desarrollarse un evento Niña para la primavera y verano del año en curso", explicó en ese momento Luis Romero de la Dirección Provincial de Cambio Climático y Riesgo Ambiental.

Estiman que la tendencia seguirá siendo desfavorable en 2022.  

DESABASTECIMIENTO 

Una de las dudas en relación a la bajante tiene que ver con el riesgo de déficit hídrico, y por ello se realizaron acciones para mitigar el impacto. Así, el convenio por Transporte, Abastecimiento y Distribución de Agua Potable, que fue firmado por más de 30 municipios chaqueños se aboca a eso.

Además, ante la preocupación de cómo afectaría al abastecimiento de agua potable para la población, desde la Administración Provincial del Agua (APA) tuvieron que salir a desmentir una posible faltante.

"Está garantizado el suministro y solicitamos apoyo técnico con transformadores, bombas sumergibles y pontones para los procedimientos", había afirmado Daniel Pegoraro, presidente de la entidad.

EMERGENCIA HÍDRICA 

En julio de 2021, el Gobierno Nacional decretó el "Estado de Emergencia Hídrica". La medida involucró a las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires, sobre las márgenes de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú.

Esto representó un mínimo alivio para productores, uno de los actores más afectados por la problemática. El objetivo, según el decreto era "preservar la continuidad de la actividad productiva y la conservación de los puestos de trabajo en los sectores afectados". 

La justificación de Nación ante la medida de declarar la emergencia hídrica marca que "el déficit de precipitaciones en las cuencas brasileñas del río Paraná, del río Paraguay y del río Iguazú es uno de los factores determinantes para la bajante histórica actual, considerada la más importante en nuestro país en los últimos 77 años".

Chaco adhirió a esta medida a través del Decreto Provincial N° 1680 en agosto de 2021. 

Además, el gobierno nacional implementó la autorización de obras por $1.000 millones para la asistencia de las provincias y localidades afectadas, las cuales serán ejecutadas a través del Fondo de Emergencia Hídrica que administra el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento.

ESTIMACIONES PARA 2022

Respecto a la situación que se espera para el próximo año, desde el Instituto Nacional del Agua (INA) afirmaron que "hay una gran incertidumbre climática hace aproximadamente 20 años, lo que dificulta la capacidad de prospección", sin embargo, la tendencia continuaría siendo descendente, según afirmaron.