Miércoles, 5 Febrero, 2014 - 12:31

Ya circula un proyecto para “recrear” la Junta Nacional de Granos

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La iniciativa de la senadora oficialista Silvina García Larraburu todavía no tuvo tratamiento parlamentario pero circula entre legisladores. Las aceiteras dudan de su eficacia.

La intención de avanzar en la revitalización de la extinta JNG, Alberto Rodríguez, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA), que nuclea a las empresas que procesan la soja, cuestionó su utilidad: "Estamos tan interesados en que el productor nos venda los granos para aumentar nuestra capacidad de fabricación, como el gobierno en que se vendan los granos" y generen divisas; lo que nos preguntamos es por qué creando una Junta de Granos el productor vendería y hoy no nos vende a nosotros, cuando estamos sobrepagando. El valor que ofrecen las fábricas es mayor que el de paridad".

Lo cierto es que estas empresas podrían verse afectadas por el organismo, si es que vuelven los mecanismos de control del comercio interior y exterior de granos. Abraham Gak, del Plan Fénix, y Héctor Valle, de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo, están convencidos de que se avance en este sentido. La propuesta de la senadora rionegrina García Larraburu está en línea con la del gobernador de su provincia, Sergio Urribarri, que propuso la formación de un instituto de control del comercio agropecuario y pretende impulsarla en el Congreso: "A nadie escapa que un gobierno democrático, elegido por amplia mayoría, está hoy sujeto a un ataque especulativo que pretende minar y condicionar la voluntad de construir un país para los 40 millones de argentinos".

“NO VA A ANDAR”

Entre los críticos del proyecto hay legisladores y referentes del FpV, que dicen que “no va a andar”. En sus fundamentos, el proyecto define para la JNG misiones tales como "controlar el comercio de cereales, oleaginosas y sus subproductos; garantizar la provisión interna, independientemente de lo que suceda en el mercado externo; tomar medidas activas con el fin de evitar los monocultivos; y desarrollar políticas que fomenten el aumento de valor agregado en las materias primas producidas en nuestro país".

Según la FAO (Food and Agriculture Organization of the United Nations), diez transnacionales controlan el 80% del mercado de alimentos de un mundo que tiene mil millones de habitantes hambrientos. Seis de estas (Archer Daniels Midland, Bunge, Dreyfus, Cargill, Nidera y Toepfer) manejan el 82% de las exportaciones de soja en Argentina y el 60% de sus exportaciones agropecuarias.

PROMOVER LA INDUSTRIALIZACIÓN

Además de las funciones reguladoras del comercio granario inherentes al organismo, la JNG, eliminada en 1991 por decreto 2294, generaba mecanismos de “compensación” de inequidades. Según señalaba Javier Ortega en Tiempo Argentino, “Argentina cuenta con un sector agropecuario competitivo que convive con una industria de insuficiente desarrollo. La última requiere para su crecimiento de insumos importados que se financian con las divisas que produce el agro. ¿Y por qué un sector debería financiar al otro? Porque la industria genera (directa e indirectamente) más tecnología y puestos de trabajo. El agro no puede absorber las necesidades de empleo de un país con 40 millones de habitantes”.

Cuando interviene en el comercio exterior de granos, la JNG “desconecta” el aumento internacional de precios de los alimentos para que no afecte al mercado doméstico, y debería evitar las maniobras especulativas de inmovilización de granos que perjudican la entrada de dólares al país.

CAMBIO DE MANOS

En la práctica, afirman, las potestades que ejercía la Junta no desaparecieron sino que fueron transferidas de hecho a las transnacionales como Cargill y Dreyfus, que fijan precios y manejan la entrada de divisas de las exportaciones agropecuarias.

Fuente: 
Tiempo Argentino.