Miércoles, 12 Agosto, 2020 - 10:21

Viviendas sociales: identifican ventajas y desventajas de sistemas constructivos “tradicional” y “en seco”

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En un trabajo final de graduación, dos jóvenes egresados de la carrera de Ingeniería Civil de la UNNE realizaron la comparación del sistema húmedo tradicional y el sistema constructivo en seco “steel framing”, aplicado a anteproyectos de viviendas de interés social en la ciudad de Corrientes. Los principales resultados muestran un mejor comportamiento comparativo del sistema en seco por sobre el húmedo, en numerosas variables de análisis.
 
En el ámbito de la construcción, en los últimos tiempos adquirió mayor protagonismo el cumplimiento de estándares de calidad y, con ello, la implementación de sistemas constructivos que permitan lograrlo y a la vez aporten otros beneficios frente a otros sistemas constructivos convencionales.
 
Sin embargo en Argentina la obra húmeda es el sistema de construcción más utilizado y el más antiguo y, hasta el día de hoy, los planes de vivienda sociales plantean este sistema como método de construcción a pesar de su baja aptitud frente al confort higrotérmico.
 
La construcción húmeda utiliza comúnmente materiales como el hormigón como soporte estructural o bien, paredes portantes de ladrillos, bloques o piedras, materiales que también cumplen el rol de cerramientos.
 
En ese contexto, en su trabajo final de graduación de la carrera de Ingeniería Civil, de la Facultad de Ingeniería de la UNNE, los flamantes profesionales Victoria Arengo Piragine y Juan Cruz Breard, buscaron estudiar la factibilidad de otros sistemas constructivos para la construcción de viviendas sociales.
 
Así, avanzaron en la comparación de anteproyectos entre un conjunto de viviendas de interés social construido con el tradicional sistema húmedo y un sistema de construcción en seco con perfiles metálicos, conocido como steel framing.
 
“Steel framing” es sistema constructivo que consiste en una estructura de perfiles de chapa de acero de bajo espesor separados cada 40 o 60 centímetros, que, junto a distintos paneles y elementos, definen el cerramiento, funcionando todo como un conjunto resistente. Los elementos que forman el esqueleto estructural se vinculan para soportar las cargas del edificio.
 
Para el trabajo, el abordaje metodológico consistió en la elaboración del anteproyecto para la ciudad de Corrientes, (diseño arquitectónico, estructural, instalaciones convencionales y no convencionales, verificación de condiciones de habitabilidad) y la comparación entre ambos sistemas teniendo en cuenta las siguientes variables: costo, rapidez de ejecución, mano de obra, confort higrotérmico, ahorro energético, superficie útil, instalaciones, mantenimiento y evaluación social.
 
El anteproyecto se ideó para el barrio Ex - Aeroclub de la ciudad de Corrientes, ocupando un terreno de 14 hectáreas. En función del tipo de distrito en el que se encuentra el mismo y de las normativas locales vigentes se tomó un lote tipo de 12,5 metros de frente por 25 metros de fondo.
 
El prototipo se definió para una familia tipo de cuatro integrantes, y el programa arquitectónico consta de estar comedor, cocina, dos dormitorios, baño, lavadero y estacionamiento semicubierto.  Respetando las características mínimas a cumplir según el Código de Edificación de la ciudad de Corrientes y la Norma de Estándares Mínimos de Calidad para Viviendas de Interés Social, se definió una vivienda de 74,34 m2 considerando los espacios semicubiertos.
 
RESULTADOS DE COMPARACIÓN DE SISTEMAS
 
“Los principales resultados muestran un mejor comportamiento comparativo del sistema en seco por sobre el húmedo, en numerosas variables de análisis” destacan como conclusión del trabajo los Ingenieros Arengo Piragine y Breard, quienes contaron con la dirección de la Arquitecta Claudia Pilar, docente de la Facultad de Ingeniería.
 
La comparación integral entre ambos sistemas constructivos entre todos los puntos analizados del prototipo propuesto permitió identificar cuál de los dos sistemas resulta más conveniente en cada aspecto.
 
Costos. En cuanto a los costos, el steel framing resulta más caro en un 7%, lo que se puede ver contrarrestado por un aumento de la rapidez de ejecución que ronda el 33% y la superficie útil que aumenta en un 3%.
 
El costo de materiales tiene mayor incidencia en el Steel framing, representando un 73% del costo total, mientras que en el sistema húmedo representa el 59% el costo de materiales.
 
Pero ello puede compensarse con el tiempo de ejecución, pues existen gastos fijos que están en función del tiempo de ejecución de obra que se acorta con la construcción en seco.
 
Otro aspecto analizado fue la inversión inicial que se debe hacer en ambos sistemas, así en el Steel framing el primer mes de obra tiene una incidencia del 28,06% en el gasto total, mientras que en la construcción con mampostería es del 15,58%.
 
Rapidez. Para analizar la rapidez de ejecución se realizó un estudio de los distintos rubros requeridos para materializar la vivienda en ambos sistemas constructivos y cuánto tiempo demanda cada uno de ellos, para así poder determinar el tiempo total de terminación de la obra.
 
Se tomó para el análisis un conjunto de 10 viviendas, y se constató que el plazo de ejecución de la vivienda tradicional es de 6 meses, mientras que la de Steel framing se estima en 4 meses, lo que significa una disminución del plazo de 33 %.
 
El Steel framing, al ser un sistema en seco, suprime en gran parte los tiempos de espera de fraguado, endurecimiento, o secado de las típicas mezclas que integra el método constructivo con mampostería. Esta diferencia implica una considerable reducción de los tiempos totales de la obra “en seco”.
 
Instalaciones. En cuanto a las instalaciones (eléctricas y sanitarias) la construcción tradicional resulta poco eficiente dado que se realizan canaletas para embutir las cañerías lo que insume mayor gasto de material, mayor insumo de mano de obra y genera mayor volumen de residuos de obra que solo en limitadas ocasiones es reutilizado, generando gastos adicionales para su gestión y disposición final.
 
Por su parte el steel framing tiene prevista la disposición de instalaciones entre perfiles. Desde un punto de vista positivo se disminuye notablemente la generación de residuos y acelera los plazos de ejecución; desde un punto de vista negativo, la mano de obra posiblemente requiera de un mayor grado de especialización.
 
Mantenimiento. Otro aspecto analizado ha sido la necesidad de mantenimiento. La tipología tradicional requiere de pintura periódica, con mano de obra no especializada, mientras que el steel framing podría exigir un tomado de juntas de las placas de yeso interior y la renovación de pintura cada 5 años de paramentos interiores y exteriores.
 
Un aspecto a considerar es la mayor “fragilidad” de los cerramientos de Steel Framing, frente a un uso inadecuado por golpes fuertes de muebles o vehículos.
 
Eficiencia. Desde el punto de vista de la eficiencia energética, el cerramiento vertical tradicional no verifica a ningún nivel de confort, por lo que no cumple con los “Estándares mínimos de calidad para viviendas de interés social”.
 
Por su parte el steel framing verifica a nivel de confort b (medio), cumpliendo con los parámetros establecidos. Esto trae como consecuencia una menor carga de refrigeración (calculada a través de la norma IRAM 11.659).
 
Al hacer el análisis global de la vivienda prototipo con ambos sistemas, el método tradicional húmedo no verifica el confort higrotérmico “Nivel B” exigido por la normativa. Por su parte, la vivienda de Steel framing si verifica dicha condición a pesar de la existencia de  puentes térmicos representados por montantes metálicos cada 0,60 cm.
 
Superficie Útil. Para las paredes  de las viviendas materializadas con el sistema húmedo, al utilizarse ladrillos huecos se obtienen anchos exteriores de 20 centímetros e interiores de 15 centímetros, mientras en el sistema en seco debido a los espesores de los elementos utilizados para los cerramientos verticales se cuentan con paredes exteriores de 15 centímetros e interiores de 12 cm.
 
Debido a esta diferencia, la superficie útil de cada vivienda es mayor en un 3% con el sistema en seco.
 
Mano de Obra. Los trabajos o ítems que forman parte de la construcción húmeda no exigen la categoría de obreros especializados a excepción por ejemplo de los instaladores. Sin embargo, el sistema constructivo en seco requiere necesariamente de oficiales especializados.
 
Esto implicaría una inversión inicial para la capacitación de mano de obra, al ser una práctica aún no tan difundida en la región.
 
Indican que a través del análisis de múltiples aspectos se puede verificar la factibilidad de implementación del steel framing para la construcción de un conjunto de viviendas sociales ya que, para las distintas prestaciones que posee, la diferencia en el costo por metro cuadrado de vivienda con respecto al sistema húmedo tradicional es solo de un 6,8%.
 
Por otra parte, los valores actuales netos  positivos indican la conveniencia de ambos proyectos desde el punto de vista social, mientras que la diferencia en el valor entre ambos sistemas se remite a la eficiencia energética que posee la vivienda con perfilería metálica.
 
Detallan que el sistema constructivo steel framing destaca su conveniencia en los aspectos de rapidez de ejecución, confort higrotérmico, ahorro energético y mayor superficie útil por reducción de espesores de muros.
 
Su principal atributo resulta ser su rapidez de ejecución, que, para el prototipo analizado, es de 33% menor a la de la construcción tradicional. Este distintivo permitiría su aplicabilidad para situaciones de emergencia, en donde el tiempo representa un factor crítico.
 
En el lado opuesto, el sistema húmedo tradicional se aventaja con respecto al otro sistema por costos y mano de obra existente en el mercado local, sin necesidad de invertir en capacitación de trabajadores.
 
Adicionalmente, steel framing es una metodología que requiere de una mayor cantidad de planos de detalles por la complejidad de las uniones de los elementos constituyentes del sistema.
 
Finalmente, como la incidencia de los materiales en el costo total de la vivienda representa un valor muy alto, por lo que la competitividad del sistema steel framing está sujeta a la variabilidad de los precios de los mismos.
 
PERTINENCIA DEL ESTUDIO
 
Los autores de la investigación explicaron que el trabajo de investigación toma relevancia por el nuevo escenario que surge por la promulgación de la Resolución 5-E-2018 de la Secretaría de Vivienda y Hábitat, a principios de 2018, por la cual el Steel framing pasa a ser construcción tradicional y no requiere Certificado de Aptitud Técnica (CAT) siempre y cuando el cálculo estructural siga lo establecido en el Reglamento CIRSOC 303 y la norma IRAM IAS U 500-205.
 
Además, se tienen en cuenta la actualización de los “Estándares mínimos de calidad para viviendas de interés social”, del año 2017, que establece mayores exigencias, que en general no son alcanzadas en los métodos tradicionales, por lo que el steel framing, aparece como una opción atractiva que resulta necesario verificar mediante parámetros objetivos.
 
“Al analizarse socialmente el barrio de viviendas con ambos sistemas constructivos, se concluye que para un mismo horizonte de evaluación, debido al beneficio social que genera el ahorro energético en climatización, el barrio de viviendas con Steel framing resulta más beneficioso a nivel social” finalizan la Ing. Victoria Arengo Piragine y el Ing. Juan Cruz Breard.