Domingo, 24 Febrero, 2019 - 19:35

Una mujer… Felipa
Por Mónica Persoglia

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Es desconocida. Una más de la luchadores anónimas.
 
Felipa, vivía en un campo junto a su familia, tuvo catorce hijos. Pese a lo agreste del paisaje, a su vida rutinaria de esfuerzo, ella analfabeta, sabia coser  ropa de hombre como el mejor modisto, hacia ella misma los hilos con el algodón que cosechaba. Ordeñaba sus vacas, y limpiaba su casa
 
Silenciosa, porque la voz cantante la llevaba Antonio, un criollo fuerte y aguerrido que dirigía sus campos.
 
Felipa sabia hacer chorizos y ocupar las partes que se pudieran comer hasta de los animales silvestres para cocinarle a su gran familia.
 
Trabajaba con los elementos que le ofrecia la naturaleza. No desperdiciaba el valor de su tierra, cuidando su gran huerta.
 
Tan lúcida  que la hora la predecía mirando las sombras que se dibujaban con el movimiento del sol.  No se perdia en el gran bosque, porque sabia donde estaba el Norte.
 
Para nuestros tiempos, ella era una ignorante , sometida. Puede que si, pero no ignorante tenia una inteligencia que desplegaba ante sus dificultades, no tenia instrucción, pero su capacidad fue suficiente.  Saber hacer, saber resolver en un medio rudo y sacrificado-
 
Eran los tiempos de la cosecha y los cosecheros. Paisaje que no existe ahora, desde las cosechadoras.
 
Aunque la tecnología facilitó    aparecieron las industrias, mucho cambió.
 
Síntesis: se necesita capacitación para ocupar esos puestos de trabajo.
 
Pero volviendo a Felipa se fue con su inteligencia a cuestas. Una de sus hijas heredó sus facultades de resolver, con pocos recursos,a un verdadero don
 
Vaya un reconocimiento a todas esas mujeres del campo que abren caminos sin conocer la ciencia.