Jueves, 15 Octubre, 2020 - 09:08

Una ley ambiental con nombre de mujer
Por María Elina Serrano (*)

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Esta semana el Senado dio media sanción al proyecto de Ley Yolanda, que establece la capacitación obligatoria en materia ambiental para todos los integrantes de los tres poderes del Estado. ¿Por qué los funcionarios deben formarse en temas ambientales?
 
La integralidad del tema ambiental: una ley ambiental es también una ley educativa.
 
De manera similar a la “ley Micaela” sobre violencia de género, la “Ley Yolanda” plantea la formación ambiental para quienes ocupan cargos ejecutivos, legislativos y judiciales. El proyecto presentado por la senadora por San Luis, Eugenia Catalfamo establece que será la autoridad de aplicación de la ley quien determine los lineamientos generales destinados a las capacitaciones y deberá convocar a instituciones científicas especializadas en la materia, así como de la sociedad civil y sus organizaciones. 
 
Los legisladores que aprobaron el proyecto por unanimidad, muestran la importancia del tema. Hoy no basta tener un asesor, un especialista en temas ambientales para poder comprender la agenda política y sus vínculos con la agenda ambiental. El tema está en la mesa de las familias argentinas y en las causas que movilizan a las nuevas generaciones. 
 
Género, ambiente, ampliación de derechos y oportunidades laborales son los temas que interesan a los jóvenes, que exigen a los políticos establecer posiciones. El romanticismo ambiental es cosa del pasado, cuando solo interesaban a los naturalistas. Hoy estos temas se abordan de manera integral, y el estado como unidad de gestión debe tener una mirada transversal que le permita tomar las decisiones correctas.
 
LOS DETALLES DEL PROYECTO Y EL DILEMA DEL ENFOQUE
 
... Como mínimo, información referida al cambio climático, a la protección de la biodiversidad y los ecosistemas, a la eficiencia energética y a las energías renovables, a la economía circular y al desarrollo sostenible, así como también deberán contemplar información relativa a la normativa ambiental vigente”... “La información comprendida deberá ser clara, precisa y de base científica, y deberá ajustarse al organismo y al contexto en el que se brinde. El material desarrollado por la autoridad de aplicación será de libre disponibilidad...” (extraído del texto del proyecto aprobado).
 
Los contenidos están formulados. Ahora bien: ¿Cómo será el enfoque? 
 
¿Se impartirá una capacitación conservacionista o productivista? ¿Se podrán conciliar ambos mundos? ¿Se abarcará una mirada desde los espacios urbanos o desde la diversidad del territorio? ¿Tendremos realmente la capacidad de integrar las problemáticas de todos o generaremos una nueva grieta? ¿Se adherirán las provincias y municipios, tal como invita la Ley? O preferirán “no complicarse la vida” con discusiones que podrían profundizar posiciones antagónicas y no llevar a ninguna parte…
 
Esta capacitación debe servir para mucho más que para reemplazar términos. No sirve aprender a decir ambiente y no medioambiente, si no se toma conciencia real de los impactos de los modelos de desarrollo. No sirve decir residuos en vez de basura si no se comprende el concepto de economía circular ni se incluyen a las personas que viven del reciclado informal, que son invisibilizadas en muchas ciudades. 
 
Discutir los modelos de desarrollo desde una mirada ambiental integradora es la salida. Abordar los proyectos desde su planificación integrando al ambiente. Seguramente las decisiones no complazcan a todos, pero en la búsqueda de consensos se analizarán los temas desde varias ópticas. El caso contrario es realizar una gran obra y enfrentar a los sectores ambientalistas con los beneficiarios de la obra o proyecto.
 
La visión ambiental ayuda a planificar el crecimiento de una sociedad sin dejar a nadie atrás. Y sin dejar pasivos ambientales que sean un escollo para las generaciones futuras. Por eso lo más importante que deberían tener estas capacitaciones sería la formación en valores como el respeto a la opinión del otro, el compromiso intergeneracional, la posibilidad de conformación de alianzas. Contenidos no solo conceptuales sino actitudinales, adopción de hábitos, fortalecimiento de los procesos democráticos como la información, la participación y la consulta ciudadana.
 
Crecer como sociedad implica todo eso.
 
QUE SIGNIFICA YOLANDA
 
Necesitamos promover una verdadera conciencia ambiental, sobre todo en los funcionarios que deben definir las políticas públicas.
 
“Yo hice de lo ambiental un proyecto de vida” Lo tenía muy claro Yolanda Ortiz. 
 
Lo sabemos muchísimos que tuvimos el placer de conocerla y escucharla. Yolanda, graduada en química, fue la primera Secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano de Argentina, secretaría creada por Juan Domingo Perón en 1973. Falleció el año pasado y se mantuvo activa casi hasta el final. 
 
Emociona que esta ley lleve su nombre. Breves palabras de ella.
 
 
(*) Ex ministra de Planificación, Ambiente e Innovación Tecnológica de Chaco