Lunes, 20 Julio, 2020 - 09:05

Un soldado derogo la Constitución Provincial

Por Amalia Rivero (*)

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Los ciudadanos de la Provincia de Chaco nos vimos ingratamente sorprendidos por las declaraciones del Ministro de Des-gobierno y NO Trabajo que derogó la constitución de la provincia.
 
De un plumazo pasamos a ser nuevamente Territorio Nacional, es decir, en minutos hizo retroceder la historia hasta 1951 (70 años).
 
Mucho han luchado por lograr la provincialización, personas e instituciones, durante todo el siglo XX, lentamente se fueron desarrollando los hechos para culminar definitivamente en la institucionalización como provincia.
 
Nuestra Constitución Provincial. Artículo 1.- La Provincia del Chaco, Estado autónomo integrante de la Nación Argentina, organiza sus instituciones bajo el sistema representativo, republicano y democrático.
 
Conclusión, chau autonomía, chau historia, como dice un popular meme que circula en las redes sociales “gueeee ñeri”, que te pasa!!!.
 
Es una broma, un ensayo pandémico, el famoso enamoramiento de la cuarentena, donde ensayan la plena y suma concentración de poder, la reducción a la mínima expresión de otras voces democráticas.
 
Como es un absurdo las declaraciones del renunciado jefe de la Policía de la provincia en su autodespedida: “mis policías”. La ciudadanía no sabía que los policías son propiedad de los jefes circunstanciales. Es una demostración más de la inoperancia del Poder Ejecutivo, al dejar “autogobernarse” a la institución policial. 
 
La institución policial pertenece a todos los ciudadanos chaqueños, no es del gobernador, no es de los funcionarios, no es de inquilinos de la jefatura, no es de los familiares. No definitivamente, es de cada uno de los ciudadanos chaqueños, a no confundirse. 
 
El mito de la “familia policial”, es uno de los resabios más autoritarios, que prevalece en algunos sectores, actitud fascista por excelencia. Si como el ministro de educación, dijese: mis maestros, mis alumnos, mis padres, vale para salud y para todos los sectores de vida pública, servidores y funcionarios públicos.
 
UNA PROMESA, UN INCUMPLIMIENTO, OTRA PROMESA OTRO INCUMPLIMIENTO.
 
SEGURIDAD PÚBLICA. Este mismo Gobernador impulsó la derogación de la ley orgánica policial (N° 4987), que fue sancionado en diciembre del año 2001, con amplio consenso, no solamente de las fuerzas políticas, sino también de sectores sociales y actores del sistema público y privado de seguridad.
 
Una década pasó, el actual gobernador de la provincia inició una serie de medidas que llevaron lentamente a quebrar cierta consolidación y convencimiento dentro de una estructura rígida y jerárquica, como es una institución como la policía, de la inconveniencia de tentarse a “autogobernarse”.
 
En el año 2012, el poder ejecutivo de la provincia, envió proyecto de ley sobre el nuevo sistema de seguridad, pomposamente llamada Seguridad Democrática, con mucha discrepancia entre algunos sectores y actores vinculados a la institución policial y del sistema de seguridad, en mayo, la legislatura sancionó ley N° 6976. 
 
Claramente trajo discordancias, preocupaciones, movimientos disconformes, que culminó lamentablemente en los hechos públicos del mes de diciembre del año 2013.
 
Ahora el gobernador se entusiasma en jugar para la tribuna. Si hay tribuna, hay campo de juego. Y ahí, están los jugadores y los actores, entre ellos, hay veteranos, jóvenes, oportunistas de todo tipo, en esta incertidumbre y desgobierno, los pillos están al día. Así quedaron vigentes los reglamentos policiales que son del año 1958, 1971, todos ellos tendrían que haber sido actualizados.
 
El mismo y actual gobernador, vuelve a prometer que va a cumplir lo que prometió hace ocho años, cumplir con el art. 102 que prevé la creación del Defensor de la Policía.
 
La crisis a partir del Caso Fontana desnudó completamente las fallas del sistema de seguridad pública. Que todo cambie para que nada cambie. El renunciado jugador jefe de policía, expulsado, hace un gol y el gobierno le declara válido. El nuevo jefe de policía, está en el banco y hace otro gol y el gobierno dice que es válido. Como recibir sino las declaraciones de “haría lo mismo, pero de otra manera”, en referencia a los funcionarios policiales involucrados en los hechos de Fontana.
 
El sistema democrático no puede tolerar las actitudes de autogobierno policial. Las reglas de juego las establece la República, y no un grupo faccioso. El sistema democrático no puede estar sujetado, acallado, rodeado, vigilado.
 
Nuestra ciudadanía no puede contribuir con un capítulo más de desencanto que bien engrosaría la obra “Un país al margen de la ley”, de Carlos Nino.
 
La debilidad de los funcionarios y servidores públicos, la ausencia de capacidad e idoneidad de muchos de ellos, reconocidos por el mismo gobernador, hacen frágil a nuestra democracia. 
 
La sociedad no soporta los amagues, no soporta que el arquero en cada pelota vaya al otro arco a cabecear, que le hagan goles insólitos. La tribuna, se convirtió en actor. Ya no hay confinamiento, no hay toque de queda, ni excusa mediante COVID19, para justificar la inoperancia y el déficit estructural y coyuntural del Estado.
 
Las fuerzas políticas democráticas y republicanas, tienen un imperativo de convicciones. La UCR, por su legado histórico en defensa de las instituciones republicanas y en cumplimiento del rol circunstancial de ser oposición demuestra una vez más que es responsable y cooperativa.
 
(*) Abogada - miembro Comite Capital UCR, ex Candidata a Concejal Chaco Somos Todos