Lunes, 8 Julio, 2013 - 16:32

Un recuerdo de Eduardo "Nene" Molina
Por Daniel San Cristóbal.

Despedida para un Juez que hizo lo que debía cuando nadie quería hacer.

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Al Nene lo conocí siendo adolescente en Villa Ángela, principios de los ´80. Luego perdí sus rastros, aunque siempre tuve novedades mediáticas de su productiva, y porqué no polémica, actuación política.

Mis viejos recuerdos adolescentes y su mítica y polémica figura se encontraron con él y conmigo aquel caluroso verano del 2006. El, juez del STJ, y yo, diputado provincial. "Hola Danielito", fue la recepción que me dio y el inicio de una conversación larga y compleja. Es que unas 300 personas sin vivienda producto de una tormenta de verano habían sido desalojadas en Puerto Vilelas por la dura -con los pobres- policía provincial conducida por el Ministro Hugo Matkovich. La cuestión era una auténtica brasa caliente.

Fiscal y Juez de Garantías duros -con los pobres, también como toda justicia chaqueña- desalojaron sin los procedimientos de ley, mandando la torpe policía, que conducía el torpe Ministro y con un Juez de Paz perejil. Mucha gente lastimada, mayoritariamente gente humilde, sin lugar donde vivir. Y nadie, o casi nadie, escuchando la situación.

El Nene tomo la posta, abrió rápidamente una investigación y recuperó la esperanza de esos Vilelenses abandonados. El Juez hizo lo que debía pero nadie quería hacer, menos todavía el Poder Judicial. Y lo pagó caro. Claro, corrían los tiempos del control férreo de Angel Rozas y Roy Nikisch de todo lo que se movía en el Poder Judicial. Y cualquier intento de hacer justicia, con errores o delitos de funcionarios, se pagaba caro. Y se pagaba caro actuar sin la venia de los popes.

Esa investigación fue rápidamente anulada por sus pares. Y al Nene le apareció una causa judicial que en menos de 4 meses lo puso en todas las tapas de los diarios y en el banquillo de los acusados con un juicio político en la Cámara de Diputados. "Me dejaron sólo" supo decir el Nene públicamente, "Me voy Danielito, me dejaron sólo" me supo decir en la última charla que tuve con él en su condición de juez. Eso yo ya lo sabía por el comportamiento de los legisladores oficialistas -y también de algunos opositores del partido en que él supo militar-. Lo golpearon bajo, incluso involucrando a su familia en las denuncias, y muy pocos alzamos la voz en su defensa.

Ayer se fue físicamente. Muchos chaqueños lo recordaremos por su gesto en medio del desierto político, cuando éramos un puñado alzando la voz. Su aporte fue una contribución a la finalización por la vía electoral del proceso político del rozismo, hoy es un gesto a imitar en tiempos en que el Poder Judicial demuestra mas que nunca su pertenencia a un sistema corporativo.