Jueves, 9 Julio, 2020 - 20:15

Un grito de independencia y un proceso que no termina
Por María Noel Ibarra (*)

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Desde el 9 de julio de 1816 han pasado 204 años de una declaración de independencia anhelada, soñada… la misma que hoy nos convoca y nos exige mirar atrás, entender que no fue solo un día, y que todo el complejo proceso inicio mucho antes y hasta el día de hoy, no termina.

Durante esos días en Tucumán, se reunieron un grupo de representantes las Provincias Unidas, los que expresaron su voluntad de romper con los vínculos que nos unían a los reyes de España y declararse una nación libre, independiente. Dicha declaración fue un acto heroico ante un contexto adverso, en Europa había iniciado el proceso de restauración de las monarquías, Portugal avanzaba sobre la Banda Oriental y los realistas en la zona del Alto Perú y Chile. Guerras externas e internas. A todo esto debíamos sumarle la lucha entre federales y centralistas, siempre. Veníamos de años de luchas, de un proceso que había iniciado en 1810 con Revolución de Mayo, el intento de terminar con el absolutismo monárquico imperante, instaurando el inicio de soberanía popular. Durante los próximos añosmuchos de nuestros revolucionarios comenzaron a sentir la necesidad de autonomía y organización propia en todos los sentidos. El camino comenzaba a allanarse para emprender la patria que se soñaba. Con diferentes ideas y propuestas, ese día decidieron unirse en un mismo camino y declararse Independientes.

Todos estos fueron procesos que lo resumimos a un par de días al año, unos pocos días en que nos ponemos una escarapela, nos enviamos mensajes con banderitas, nos decimos feliz día de la patria, de la bandera, de la independencia… pero nada fue hecho en un solo día, y todo ese doloroso y difícil proceso revolucionario se merece mucho más que izar una bandera, sacarse una foto y sentir que cumplimos con el deber. Esos héroes se merecen mucho más que simular honrarlos un día al año. Se merecen que se tomen ejemplos de su conducta, de su patriotismo, de su heroísmo, de su amor a la patria, y que intentemos asemejarnos un poquito a quienes ese 9 de julio tuvieron el valor de declararse libres, debemos hacerlo a través de acciones, reales, sin más interés que el amor y el respeto al otro, desde el lugar que nos toque.

Nuestro futuro lo construimos conociendo nuestra historia, nuestros errores y aciertos. Esos errores que nos invitan con lo aprendido a no repetirlos. El grave problema se presenta cuando no miramos al pasado, no aceptamos los errores, y seguimos perdiendo esa libertad conquistada, cuando no priorizamos la salud y la educación, la consecuencia es la muerte, el hambre y la esclavitud.

Volvamos la mirada atrás, busquemos en nuestros corazones ese sentimiento de revolución y esa necesidad de independencia, los invito a quienes nos representan a tomar ejemplo de nuestros padres de la patria, y a nosotros, a responsabilizarnos, porque la patria la hacemos entre todos.

(*) Presidente del Instituto Belgraniano del Chaco.