Miércoles, 4 Marzo, 2020 - 11:48

A Tablado le colocaron una tobillera para que cumpla la perimetral en resguardo de su ex y sus hijas

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Fabián Gerardo Tablado, el femicida que en 1996 mató de 113 puñaladas a su novia y el viernes último recuperó la libertad tras cumplir su pena, tiene colocada una tobillera electrónica con la que se lo controla 24 horas para que cumpla la orden de restricción perimetral que le prohibe acercarse a menos de 300 metros de su ex mujer y sus hijas mellizas, informaron hoy fuentes judiciales.

La orden del colocarle el dispositivo fue dictada por la jueza de Familia 2 de Tigre, Silvia Sendra, la misma magistrada que antes de que el viernes recupere su libertad de la Unidad 21 de Campana, le notificó a Tablado que tenía una perimetral por el potencial peligro que podía representar para su ex mujer, la docente Roxana Villarejo -con quien se casó en al cárcel en 2007, luego se separó y amenazó de muerte, lo que valió otra condena-, y para sus hijas mellizas de 11 años.

Según dispuso la jueza, Tablado -quien cumplió 44 años ayer-, no pueda acercarse a menos de 300 metros de la casa de su ex y sus hijas -ubicada en el partido de Tigre-, y tampoco del establecimiento educativo al que asisten la niñas.

Para controlar los movimientos de Tablado, la jueza le pidió al centro de Monitoreo Electrónico del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) que vigile en forma permanente al ex convicto con una tobillera y también logró, a través de la Dirección de Políticas de Género y Violencia Familiar de Tigre, convencer a Villarejos para que ella también se colocara el mismo dispositivo.

“De esta forma podemos monitorear en forma satelital dónde está cada uno de ellos y si uno se acerca al otro, se encienden las alarmas y se le da aviso también a la policía”, explicó a Télam una fuente judicial.

Villarejos se colocó la tobillera el mismo viernes que Tablado recuperó la libertad a eso de las 19, pero ubicar a Tablado fue un problema para la policía.

Según las fuentes, para poder ser notificado de medidas como ésta, el ex convicto fijó para la Justicia de Familia domicilio en una isla del Delta de Tigre, pero allí no lo encontraron.

Por ello, la policía fue varias veces a la casa de femicidio, Albarellos 348, donde aún viven sus padres, pero el viernes tampoco hubo nadie.

Alertada la familia por algún vecino que le contó la sucesivas visitas del patrullero, el propio Tablado se comunicó de manera telefónica con la comisaría 1ra. de Tigre para preguntar por qué lo buscaban y allí se le notificó la medida de la tobillera y se acordó un sitio de encuentro para su colocación.

Tablado se colocó la tobillera el sábado pasado alrededor de las 13 en la Jefatura Departamental San Martín, donde lo esperaba el personal de monitoreo del SPB.

La perimetral a Tabaldo fue dispuesta después de que la jueza analizara las pericias psiquiátricas realizadas el 17 de febrero por orden del juez de Ejecución Penal 1 de San Isidro, Alejandro David, tras una iniciativa del fiscal del mismo fuero, Rodrigo Caro.

Las dos psiquiatras de la Asesoría Pericial de San Isidro que evaluaron la salud mental de Tablado llegaron a la conclusión de que tenía sus "facultades mentales normales”, pero que actualmente no estaba en condiciones de ejercer “la responsabilidad parental” sobre sus mellizas de 11 años.

Tablado salió de la cárcel el viernes al mediodía y allí, al dialogar con la prensa, le pidió perdón a la familia Aló y a “todas las mujeres”, dijo que aún no encuentra explicación por lo que hizo y que no pasa un sólo día sin sentir “remordimiento y culpa”.

El crimen de Carolina Aló (17), uno de los casos más resonantes de la historia criminal argentina, ocurrió el 27 de mayo de 1996 en la casa de la familia Tablado, en Albarellos 348 de Tigre, donde luego de tener relaciones sexuales y discutir por celos, Tablado, por entonces de 20 años, persiguió a su novia por varios ambientes de la casa y la mató de 113 puñaladas.

Por el caso, en 1998 Tablado fue condenado a 24 años de prisión por “homicidio simple”, pero en 2013 sumó una segunda condena de dos años y medio de prisión por “coacción” por amenazar a su ex mujer y su ex suegra y se le unificó una pena única de 26 años y seis meses que debía agotarse a fines de 2022.

Por el beneficio de la derogada Ley del “2x1” y los cursos que hizo en prisión como “estímulo educativo”, el cómputo de la condena se le redujo y la pena se le dio por concluida el viernes pasado, cuando abandondó la Unidad 21 de Campana.

Fuente: 
Télam

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