Jueves, 31 Diciembre, 2020 - 09:57

Solo somos ovejas
Por: Juan C Starchevich

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Ovejas del rebaño de nadie, no tienen pastor. Ovejas que pueden decidir y elegir. Ovejas inocentes e ignorantes que quizá sin darse cuenta abandonaron al buen pastor.
 
Hoy te esquilan a cambio de nada,
 
con pastos nuevos deslumbran tu ser,
 
pastos transgénicos con muchos venenos,
 
de tu rebaño te hacen perder.
 
¡Oh pequeña ovejita inocente!,
 
tu inteligencia de nada sirvió
 
se llevan tus crías al matadero
 
para ofrecer a tu nuevo señor
 
Envenenan tu sangre con muchos venenos.
 
Ya no puedes decir que no.
 
Tu ambición te cegó por completo,
 
tu pereza te esclavizó
 
Rebaño de nadie es rebaño del lobo,
 
la mentira es tu nueva verdad,
 
hoy te seducen los nuevos pastores
 
la misericordia ya no es realidad.
 
 
El lobo te dice que es otra tu esencia.
 
Ya no sabes quién sos.
 
Te escondes del buen pastor que te busca
 
y en tu silencio se llevan tu amor.
 
No me rasgo mis vestiduras ni por sorpresa me ha tomado el triunfo de los asesinos de niños en la aprobación de la ley del aborto. El pueblo dijo que no, pero sus representantes sordos, ciegos e insensibles, como marionetas levantaron las manos accionadas por las cuerdas del marionetista y titiritero. “Ahora somos una sociedad mejor”, dijo el Presidente de la Nación, como títere de mate porongo que tan solo con un dedo de una sola mano hace lo que el titiritero quiere.
 
En varios países han abolido la pena de muerte, pues varias veces se han equivocado y mataron a inocentes. Argentina, sin embargo, ha aprobado la ley que condena a muerte a los inocentes y deja en libertad a los culpables. Oficialismo y oposición.
 
Ya se dijo lo que se tenía que decir y se mostró lo que se tenía que mostrar. No hay peor ciego que el que no quiere ver ni sordo que el que no quiere oír. Si elegimos ser animales, como animales nos van a tratar.
 
Lo que más me preocupa es la mentalidad de nuestros representantes, ya no obedecen la voluntad del pueblo y, aún más, tampoco obedecen a sus partidos políticos ni a sus bases. De haber pertenecido, estos legisladores, al gobierno Nazi, pues ya no me caben dudas que votarían a favor del genocidio, la tortura, el exterminio de cualquier raza.
 
En algún tiempo los legisladores eran necesarios, ahora son peligrosos. No importa cuántos sean, todos obedecen a una sola cabeza. ¿No se dan cuenta que son responsables ante la justicia y ante la historia?
 
Las bases de todos los partidos políticos deberán ponerse en acción, porque esto aquí no se termina; el monstruo está tomando cada vez mayor fuerza y luego ya no necesitará bases. Se los comerá a todos.
 
Hay que volver a Dios, porque fuera de Él solo hay tristeza y dolor.