Martes, 9 Julio, 2013 - 20:11

Seguridad, el compromiso que debe ser asumido
Por José Daniel Falcón (*)

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Solamente a través del cumplimiento de aquello que nos comprometamos como ciudadano nos dará la grata posibilidad de atravesar este túnel que nos representa hoy la inseguridad.

En la actualidad escuchamos frases repetidas que se invocan al tratar el tema de la seguridad, como ser: "Tarea de todos", "La hacemos entre todos" etc. Y si bien muchas veces se toma con la seriedad que deviniera de su utilización, en otras tantas solo se pretende "diluir" las obligaciones que se tiene en tal conceptualización. En este sentido en distintas ocasiones el objetivo pareciera ser aportar que la responsabilidad que nos compete la tarea, por ser de "todos" a su vez proyecta omitir en igual sentido la responsabilidad de "alguien" o "algunos". Por tal motivo resulta coherente que al asumir "compromisos" que enmarca la seguridad, sean expuestos, explicados, ejecutados y por supuesto evaluados, para poder estimar éxitos o fracasos de una estrategia, e incluso retroalimentar con aquellos puntos fundamentales que se analice las futuras planificaciones, ya que debería atenderse que el conflicto que se genera en seguridad con su antinomia inseguridad, es una lucha diaria, concurrente y dinámica, lo que debe ser enfrentado siempre en procura del logro de actitud y optimismo de ir generando cada vez mayores espacios en que se pueda confluir en un "orden social", que nos augure la posibilidad de garantizar la integridad de los ciudadanos y la preservación legítima de sus bienes, es decir originar una suerte de "armonía" que resulta necesaria para desarrollarnos mayormente como sociedad. Estipulados los parámetros que nos encuadran en los desafíos que se deben conveniar como obligatorios de contraer, podríamos señalar brevemente tales circunstancias. De los Compromisos: Resulta congruente que establecido los fundamentos que define la ubicación de los actores, que resultan partícipes del esquema de la seguridad, señalar brevemente sus deberes, cuyo cumplimiento permitiría obtener progresos en la temática de referencia: Desde la ciudadanía: Tratar de "obedecer" por creencia todas las normas que se reputen atinentes a la seguridad, partiendo desde lo más sencillo como ajustar sus actividades, pensamientos y decisiones a consejos de prevención personal, aunque parecieran obvias o incluso irrisorias, pero que conllevan en la sociedad a estar "atentos" a lo que ocurre en nuestro alrededor. Ejercer el contralor cívico-social de las organizaciones estaduales (sobre todo) que son las "responsables" de llevar adelante las programaciones necesarias y relevantes en la garantía de seguridad que se debe dar a toda persona. Existen además del derecho que tiene cada ciudadano como tal, estructuras dispensadas por ley, que confieren a las personas que deseen agruparse en tal sentido el poder ejercer esta participación a saber Foros Vecinales de Seguridad Preventiva, Consejos Municipales de Seguridad Pública, entes cuyo trabajo debiera a su vez ser acompañado, apoyado y protegido estatalmente para cumplir con las funciones para las cuales se forman. Desde las Fuerzas de Seguridad y Justicia: Las instituciones se deberán comprometer a esgrimir una operatividad que conlleve profesionalidad en el uso de aportes científicos con notable apoyo tecnológico, toda formación policial y sus recursos materiales deberán evitar precariedades, en esta cuestión no se debe escatimar gastos, son responsables de la coordinación, seguimiento, e implementación de los planes de emergencia y de las políticas, programas y proyectos. En este ítem algunas acciones que se deberían desarrollar: Incrementar el personal de seguridad en la vía pública; tareas de prevención, alerta temprana y contingencia integral; capacitación, idoneidad y profesionalismo, relevamientos (requerimientos y propuestas) de soluciones alternativas de las carencias; realización de estadísticas y evolución de los índices en la temática de seguridad y base de datos amplia, integrada por los distintos factores que intervienen en la problemática de seguridad. El diseño de control en el estamento policial deberá proveer además de las garantías pertinentes, la más absoluta transparencia, que permita evitar o en su caso determinar cualquier conducta que demuestre ilicitud en el servidor público. Poder Judicial: compromiso de promover acciones para combatir la corrupción y terminar con la impunidad; Propiciar adecuación de la legislación vigente para mejorar la administración de justicia con la dinámica que reclama la sociedad. El castigo está a cargo del Poder Judicial. La función de la Justicia en el sistema de seguridad es fundamental. Todo lo que se puede decir servirá poco si los jueces no tienen una actitud firme y terminante con quien ha delinquido. Desde el Poder Político: transformado en Poder Público se debe comprometer en primera instancia a la lectura interpretativa de la realidad, de manera honesta y verdadera: determinar e informar certeramente problemas que acaecen, terminar con las estadísticas o encuestas que incurren en falacias, abogar por soluciones que se sustenten y no por medidas efectistas cuya duración sabemos son muy cortas, se debe trabajar en una consistencia profesional que aborde las alternativas de gestión. Estimo que aquí radica el real desafío de toda gestión en política de seguridad, el diseño y ejecución de políticas debe basarse en la investigación y la evaluación (conocimiento). Deberá atender que hay correlaciones a tener en cuenta: Existe una relación entre desigualdad socioeconómica estructural y todas las expresiones de la violencia incluida, principalmente, la criminalidad. Ante el crecimiento de la inequidad y la injusticia, el gran desafío es la prevención social. Para reducir el delito se requerirá: dosis prudentes de prevención situacional (ciudadanía y organizaciones), dosis prudentes de justicia penal de excelencia y toda la justicia social necesaria. Algunos defectos del compromiso son la falta de las políticas públicas, la debilidad de los programas de capacitación, la desconfianza ciudadana y la pérdida de legitimidad en el accionar que se conlleva, y en algunas oportunidades la subordinación de políticas públicas a intereses políticos particulares. Tanto en el diagnostico como en las intervenciones necesarias para la seguridad ciudadana, las intervenciones se centran en la actuación de la policía y no en la prevención social y primaria, así los recursos no parecen suficientes en la relación a la demanda, hay un escaso monitoreo y evaluación de las políticas. Es desde esta instancia donde se observa el mayor compromiso pues debe asumir su obligación de extender a través de sus "Políticas de Seguridad" el manto necesario que permita vislumbrar la aplicación efectiva de planes que logren hacer percibir mayor confianza, protección y sobre todo respeto de las garantías de seguridad que tiene como responsabilidad proveer. Reflexión: Solamente a través del cumplimiento de aquello que nos comprometamos como Estado, organización o ciudadano, a efectivizar como actividad necesaria e imprescindible en la seguridad, nos dará la grata posibilidad de atravesar este túnel, cada vez más estrecho y oscuro, que nos representa hoy la inseguridad, origen de innumerables daños o perjuicios ocasionados y que lesionan de sobremanera a una comunidad compungida por no saber ya como reaccionar. (*) Secretario del Consejo de Seguridad Pública