Martes, 21 Julio, 2020 - 21:14

Rosa Grilo pasó desapercibida en el acto de Napalpí
Por Wilson Avalos (*)

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La última sobreviviente viva de la Masacre de Napalpí y Patrimonio Cultural Viviente de la Provincia del Chaco fue olvidada por las autoridades y hasta por el propio historiador Q´om que la encontró.  
 
Las autoridades provinciales realizaron un acto encabezado por el Gobernador Capitanich en el lugar de los hechos donde inauguraron un memorial y a su vez depositaron las urnas con restos de nueve víctimas, recuperadas desde el museo de la ciudad bonaerense de La Plata, y una décima urna que representa a los ex combatientes indígenas. Además en dicha ceremonia hablaron de memoria, verdad, justicia y soberanía, pero se olvidaron de la mujer que brindó sus testimonios ante Fiscales Federales y con esta declaración, la Fiscalía dio por concluida la investigación y requerirá la apertura de un juicio por la verdad, donde el propio Estado se presentó como querellante, buscando una reparación histórica a los pueblos indígenas ante este genocidio. 
 
Fue el 19 de julio de 1924 cuando ocurrió esta matanza de hermanos Q´om y Mocoví, murieron más de 200 hombres, mujeres y niños. Hubo sobrevivientes como Melitona Enrique y Pedro Balquinta, pero hace dos años atrás el historiador aborigen Juan Chico anunció el hallazgo de una nueva sobreviviente de nombre Rosa Grilo con más de 100 años de edad.  
 
Rosa es reconocida por todos a partir de ese momento. Su vida cambió, ya no es solamente esa anciana abuela que vive junto a su familia en el Lote 40 del Departamento 25 de Mayo, se transformó ahora en el relato viviente de la Masacre de Napalpí. 
 
La Cámara de Diputados sancionó la Ley 3024 E que declara Patrimonio Cultural Viviente a Rosa Grilo sobreviviente de la Masacre de Napalpí, y cuyo saber es parte del acontecer histórico. Dentro de los fundamentos, se sostiene que esta declaración se da en el marco de la ley N° 1400-E que en su art. 4º – inc. k establece que son susceptibles de integrar el Patrimonio Histórico, Cultural y Natural de la Provincia y merecedores de protección por la presente ley toda otra persona que sobresalga en la sociedad, antes de su desaparición por causa de abandono o falta de reconocimiento del saber que ésta porta. 
 
En la gestión anterior, el gobierno provincial le construyó una vivienda y le bajaron la luz, solucionaron también otras carencias que presentaba la abuela Rosa.  
 
A fines del mes de Enero del corriente año el propio Gobernador Jorge Milton Capitanich firmó el Decreto Nº 118, en el cual se le brinda una pensión vitalicia a la señora Rosa Grilo última sobreviviente de la Masacre de Napalpí. En el mismo, también se le exime de impuestos y se le instruye a los Ministerios de Salud y de Desarrollo Social garantizar la atención de las necesidades socio-sanitarias.  
 
Al cumplirse 96 años del trágico suceso se realizó un acto protocolar en el lugar de los hechos, se inauguró el Memorial en homenaje a las víctimas de la Masacre. Allí se recordó a los sobrevivientes, mientras manifestaban que “Es importante poder hacer pie en cada una de estas fechas para que el pueblo pueda reconstruirse en su memoria, pueda pensarse, porque un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”. Lo cierto es que la memoria no alcanzó para hablar de Rosa Grilo, reconocida por toda una comunidad y por el propio estado. La imagen, nombre y la lucha de Rosa quedaron al margen de este sentido homenaje, todos los oradores e incluso quien la descubrió nunca se acordó de ella.  
 
Con la declaración de Rosa Grilo, la Fiscalía dio por concluida la investigación y requerirá la apertura de un juicio por la verdad al no existir imputados con vida, con el objetivo de que se dicte una sentencia que reconstruya lo sucedido, con un sentido de reparación histórica a los pueblos indígenas víctimas del genocidio.  
 
Rosa es fundamental en la historia de la Masacre de Napalpí, su relato, su presencia viva en esta tierra es un símbolo que debemos cuidarla entre todos y todas. No olvidarla, ni mucho menos hacerla pasar desapercibida en fechas importantes como la del 19 de Julio donde se recuerda, se homenajea y se siente a las víctimas que no pudieron escapar a la mano de obra policial que quiso callar el reclamo del pueblo indígena. La reparación histórica es también, recordar en vida a nuestros abuelos, nuestros ante pasados con el merecido respeto que se ganaron luchando contra los opresores.  
 
(*) Por Wilson Avalos