Jueves, 25 Junio, 2020 - 12:17

Río Paraná en mínimos históricos
Por Luis Rodríguez Martínez (*)

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Que lejanos parecen los tiempos en que Néstor Kirchner hizo de la causa de las pasteras uruguayas una bandera nacional, forjando una épica supuestamente ecológica, cuyas derivaciones más célebres fueron los cortes de puentes fronterizos a que fue sometida la República Oriental del Uruguay durante años.
 
La enjundia puesta en humillar al pueblo uruguayo fue un episodio histórico vergonzoso; las razones que llevaron a Argentina a romper relaciones diplomáticas con la vecina Uruguay eran claras: crear una epopeya, una cruzada, que unifique al pueblo argentino y beneficie al partido gobernante.
 
No obstante, el motivo decisivo de la agresión fue la absoluta disparidad de fuerzas entre un pequeño país, que prácticamente no tenía fuerzas armadas, y otro que por su mayor población y disponibilidad de recursos no corría peligro.
 
He aquí que en la actual coyuntura detenta el poder nuevamente el kirchnerismo, cuando estamos frente a un fenómeno inédito: dos de los ríos más importantes, Paraná y Uruguay, están casi secos, a tal punto que pueden ser atravesados a pie en diversos lugares de su curso.
 
La causa fue el cierre por parte de Brasil de las compuertas de la represa más grande del mundo, Itaipú. Tengo entendido que existen acuerdos o tratados que regulan el flujo del agua en situaciones de emergencia, convenios que deben garantizar un flujo hacia Argentina suficiente como para asegurar la satisfacción de sus necesidades mínimas.
 
La situación es desesperante si se repara en que Resistencia y gran parte del interior de la provincia se nutren de agua proveniente del río Paraná. Es posible que en breve el nivel de la toma de agua del acueducto del interior descienda inutilizando su funcionamiento.
 
Lo que digo respecto de nuestra provincia es asimismo válido para todas las poblaciones que están localizadas en las márgenes de los ríos Paraná y Uruguay.
 
A pesar de la gravedad de la situación, todavía no he visto en los periódicos que Argentina reclame con firmeza una apertura de compuertas duradera, efectiva, que permita a los ríos recuperar parte de su caudal.
 
Felipe Solá, nuestro ministro de relaciones exteriores, está empeñado en dinamitar la negociación que el Mercosur inició para concertar tratados económicos con países como Corea del Sur, India, Canadá, entre otros.
 
¿Por qué Cristina Kirchner no ordena cerrar los puentes fronterizos con Brasil como lo hicieron con Uruguay? ¿Dónde quedaron arrumbados los principios de defensa de la ecología, no contaminación?
 
La bajante del Paraná propició una depredación salvaje de los recursos ictícolas, fenómeno de que dan cuenta videos que circulan por wasap y redes sociales.
 
El gobierno de Cristina debiera tomar medidas enérgicas contra Brasil para hacer valer los derechos del país; sin embargo, la cancillería brilla por el silencio.
 
Hasta que estas líneas se escriben, las bravuconadas, desplantes, agresiones verbales, proferidas contra Uruguay no fueron replicadas respecto de Brasil. Está claro el motivo, Brasil no es Uruguay y Lula no es Bolsonaro.
 
Lo indignante es que nuevamente el kirchnerismo pone en evidencia que ninguna de las cruzadas que ha emprendido es auténtica, pues sus contradicciones y oportunismo lo demuestra. Defensa firme de la ecología frente a Uruguay y actitud pusilánime respecto de Brasil.
 
No es lo mismo entrar en conflicto con un país de tres millones de habitantes que con uno de doscientos veinte; con uno que tiene un PBI doce veces menor, que con otro que tiene uno cinco veces superior; usando jerga futbolística, si en fútbol perdemos dos a cero, en poderío económico, magnitudes de población, territorio, recursos naturales, perdemos ocho a uno (quizás me quede corto).
 
Los que en su momento nos sentimos avergonzados por la actitud de Argentina a propósito de Uruguay y sus pasteras, en este momento no podemos sino experimentar un sinsabor equivalente. La política exterior de este gobierno es paupérrima, nos lleva a enemistarnos con el noventa y cinco por ciento de la comunidad internacional.
 
(*) Abogado. Presidencia Roque Sáenz Peña .