Lunes, 25 Mayo, 2020 - 19:46

Revolución de todos, patria para pocos
Por María Noel Ibarra (*)

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Hoy 25 de mayo del año 2020, doscientos diez años después de la Revolución de Mayo, del inicio de la independencia de nuestro país, de esos años de lucha y entrega de los padres de la patria, de todo lo que recordamos en las fechas como estas, en los actos del colegio, en lo que las seños nos enseñaron en primaria.  
 
Miramos al costado, un poquito con indiferencia, como si no nos importara mucho, y nos encontramos con que hay una parte de esa revolución que nunca logro su independencia, que sigue sometido, que sigue sufriendo el avance del otro.  
 
Siempre en la reconstrucción de nuestra historia nos falta un actor, los actualmente “reivindicados” pueblos originarios que aunque la historia oficial muchas veces los niega, tuvieron su trascendencia en aquél 1810 y en los años de la construcción de la patria.  
 
Los indígenas fueron parte la revolución, uniendo un sentimiento al blanco rebelde, el rechazo a los españoles, ellos desde su intento por no ser sometidos y masacrados, y del lado del blanco, la necesidad de independencia. Poco dura esa unión, cuando dejamos de depender de la corona, rápido nos ocupamos de someter a quienes acompañaban ese sueño de libertad, cuando queríamos lo mismo, miramos al mismo lado, cuando queríamos sus tierras, nos ocupamos de “conquistarlos” nosotros. 
 
Durante los años de la revolución y la independencia fuimos en algunos aspectos aliados, en otros enemigos, entre los revolucionarios había quienes avanzaron sobre los pueblos indígenas y quienes los reconocían como parte, como Manuel Belgrano, que siendo vocal de la Primera Junta fue designado General del Ejército e inició una campaña militar. Es en esa época que redactó el Reglamento de las Misiones, cuerpo legislativo que es precedente para la Constitución Nacional Argentina, primer documento donde se reconocen los derechos de los pueblos originarios. Derechos que hasta hoy son olvidados y violados.  
 
Los pueblos originarios padecen esta negación y desprecio en la sociedad, esta sociedad que muchas veces no los incorpora en su identidad nacional, reafirmando que hay algunos que parece que creen que bajamos de un barco y ahí nació nuestro pueblo. 
 
Doscientos diez años después de la revolución, las poblaciones indígenas siguen siendo maltratadas y negadas, hoy, en una situación particular, esas penurias vividas día a día se reafirman y salen a la luz, hoy los noticieros hablan del BARRIO TOBA, del contagio masivo de esa maldita enfermedad, de sitiarlos o no, de hasta donde tienen la culpa o no. Y retrocedemos 200 años y seguimos matando de manera silenciosa todo eso que me molesta del otro y no me deja “conquistar” lo que es para mí, sólo para mí. 
 
Así como los mataba el blanco durante la conquista de sus tierras, así como los sigue matando el hambre y la indiferencia, hoy los mata el olvido, la postergación y como si fuera poco, los mata esa maldita enfermedad. 
 
Son los dueños de casa, y nos olvidamos por 200 años de pedir permiso. 
 
(*) Por María Noel Ibarra, presidenta del Instituto Belgraniano del Chaco