Martes, 11 Junio, 2019 - 12:19

República o dictadura
Por: Luis Rodríguez Martínez (*)

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Este domingo hubo elecciones en cinco provincias y el peronismo, en sus diversas variantes, ganó en tres. Los compañeros, que poco tiempo atrás daban por descontada la reelección de Macri, luego de la devaluación y consecuente incremento de la inflación olieron sangre y están reagrupándose para volver al poder antes de lo proyectado.
 
Somos espectadores de diversos contubernios entre dirigentes que se odiaban de modo visceral, empero, ante la inminencia de la elección, se brindan piropos y adulaciones ante la perplejidad de la población que espera la definición de candidaturas. 
 
Alberto Fernández y Sergio Massa, críticos acérrimos de Cristina, están a punto de cerrar una alianza electoral en una muestra de hipocresía y cinismo supinos. El justicialismo justificará estas conductas alegando que se trata del “folclore peronista”, vale decir, estafas, ardides y trapisondas con el único objetivo de conservar el poder.
 
El electorado parece no haber comprendido la importancia de lo que está en juego en la elección presidencial; no se trata de un mero cambio de nombres dentro de una clase dirigente política que lleva cincuenta años de fracasos. Debemos optar entre continuar en democracia o claudicar ante un eventual gobierno kirchnerista que nos lleva inexorablemente a una dictadura de izquierda. 
 
En Argentina ocurre algo curioso, ningún candidato ofrece a los votantes un plan de gobierno, solamente lanzan slogans o expresan buenas intenciones sin puntualizar qué medidas instrumentales adoptarán para llevar a cabo sus objetivos. En una palabra, la oferta electoral es paupérrima porque sólo existen acuerdos entre cúpulas, oportunismo electoral, y como contrapartida ausencia absoluta de ideas, programas o debates.
 
Sin embargo, uno de los espacios políticos hizo explícito su plan de gobierno, o bien sus líneas directrices, la fórmula Fernández/Fernández. ¿Qué nos proponen estos eternos fracasados? Sucintamente expuesto, su programa de gobierno consiste en lo siguiente: 
 
a) Sustitución de la constitución, no retoques o modificación, sino remplazo de la inspirada por Alberdi de 1853. Está demás intuir que la constitución que van a postular estará basada en el modelo cubano o bolivariano; 
 
b) Estatización de los servicios públicos; 
 
c) Reforma agraria y 
 
d) Supresión del Poder Judicial y su remplazo por un “servicio de justicia”. 
 
La abolición del Poder Judicial fue explicada y fundada por el intelectual kirchnerista chaqueño Mempo Giardinelli ante diversos medios televisivos de la Capital Federal. Dicen respecto de este tema que el actual poder judicial es un instrumento de la oligarquía para explotar al pueblo trabajador.
 
En buen romance, el programa de gobierno de Cristina no se aparta un ápice del catecismo marxista “ortodoxo”, y uso este calificativo porque no han tomado ninguna variante del modelo chino o vietnamita que se han manifestado exitosos en cuanto crecimiento económico y reducción de pobreza. 
 
¿Alguien duda que una alianza electoral peronista no será más que cooptada, conducida y gobernada por Cristina? Estimo que nadie, pues todos los aspirantes a presidente peronistas distintos de Cristina carecen de peso en las urnas. La mesa electoral está servida y el pueblo, que casi siempre se equivoca en este país, elegirá entre dos modelos, república o dictadura.
 
Lo que es increíble es que todo el justicialismo, en una muestra de imperdonable irresponsabilidad, incluidos sectores que no comulgan con Cristina, con tal de llegar o conservar al poder van a sumarse a sus huestes luego de haber sido maltratados, ultrajados, denigrados, durante doce años. Cero dignidad y memoria histórica, ni siquiera histórica porque de los últimos quince años se trata. 
 
Está claro, a tenor de los últimos resultados electorales, que el gobierno de Macri no ha respondido a las expectativas que había suscitado; hay bronca porque en cuatro años no nos instaló en el mundo desarrollado.  
 
Yo creo que a pesar del ajuste que sobrevino a la devaluación, este gobierno ha dado pasos importantes hacia la normalización del país. Desde el punto de vista institucional fue impecable, respetó la independencia del poder judicial y no incurrió en la tentación de presionar jueces con amenazas de juicio político frente a decisiones judiciales adversas. 
 
A pesar de estar en minoría en ambas Cámaras del Congreso derogó la ley de emergencia económica sancionada en la primera semana del gobierno de Duhalde que le hubiese permitido gobernar por decreto. Claro que hay problemas económicos para estabilizar la economía, bajar la inflación y generar crecimiento, pero Macri lo está haciendo sin cepo cambiario, pagando la deuda externa (no lo hizo el peronismo desde el default decretado por el peronismo en el Congreso) y sin poder sancionar una ley que no sea modificada en el Senado por la maquinaria peronista. No es poca cosa
 
(*) Abogado. Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco