Jueves, 4 Junio, 2020 - 15:12

"Rapeale": batallas online con el freestyle Desde Casa

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El Instituto de Cultura del Chaco se encuentra llevando adelante el certamen Rapeale, que pone de manifiesto expresiones de la cultura urbana y juvenil. Dadas las circunstancias, esta edición se realiza de manera online, a través del Instagram de la cartera cultural provincial @chacocultura. 
 
La convocatoria está destinada a las y los chaqueños de entre 13 y 24 años. Las bases están disponibles en cultura.chaco.gob.ar, y las y los interesados pueden inscribirse accediendo al formulario virtual. La iniciativa forma parte de la propuesta Desde Casa que busca promover la cultura del cuidado durante la emergencia sanitaria actual propiciando plataformas que fortalezcan y visibilicen la cultura digital.
 
Nicolás Amarilla tiene 24 años y es uno de los referentes de la movida. “Este es un arte que intenta evitar las violencias. Si bien hay batallas en que los competidores pueden llegar a decirse de todo, nosotros decimos siempre que lo de arriba del escenario es solo un personaje. Ver a dos personas batallando entre sí debe ser un atractivo para la gente y no una muestra de agresión. Abajo del escenario está todo bien, no hay conflicto con eso”. 
 
Por su parte, Fernando Laurino, integrante del equipo de producción de Casa de las Culturas y que viene hace tiempo trabajando con los jóvenes, comentó: “desde su inicio, el Rapeale fue planteado de manera mixta para puedan participar varones y mujeres, y se fue ampliando a las identidades no binarias. El rap generalmente muestra una fuerte ideología, que se refleja en sus letras; aparte, el movimiento feminista en esta etapa de la historia está generando una nueva conciencia en los jóvenes. Cuando los vemos y los escuchamos nos damos cuenta de que tienen otra cabeza”.
 
El Rapeale se enmarca en los programas Diversidad Cultural, que apunta a fomentar las relaciones de interculturalidad y a la inclusión y participación de las, los y les jóvenes a partir de la perspectiva de las juventudes libres; y Territorio Cultural, que tiene como finalidad la federalización de los derechos culturales. 
 
Hablar, improvisar, luchar
 
A los adolescentes se los suele juzgar de que leen poco, o que directamente no leen. Ante esto, habría que preguntarse cómo se construye este arte que se apoya en la oralidad. “Nos pasó en algunas ediciones del Rapeale de sorprendernos con la capacidad de estos jóvenes para narrar historias. Y debemos tener en cuenta que son segundos los que tienen para improvisar; tienen 30 o 40 segundos para esbozar su idea. Es sorprendente esa velocidad. Eso en lo literario es sorprendente. En este ámbito, el del freestyle, ellos se preparan muchísimo para las competencias”, contó Laurino.
 
“Leer es muy importante a la hora de batallar o enfrentarte en un freestyle. Eso te da un amplio vocabulario a la hora de improvisar. El estar bien informado te ayuda a que sepas bien lo que vas a decir. Hay personas en este ambiente que suelen leer el diccionario para sacar palabras. Y eso hay que sumarle ver películas, ver documentales, cosas que te dan mucha información sobre tecnologías o historia”, sostiene Amarilla. 
 
Quienes están inmersos en esta cultura la ven como una eficaz herramienta para combatir enfermedades sociales. Así lo explicó Nicolás Amarila: “para construir un Estado no violento siempre hay que enfocarse primero en los adolescentes, y más en esos adolescentes que están en viviendo en la calle o que consumen drogas de forma peligrosa. Y así poder soltar toda esa bronca y esa frustración que uno puede contener. Por ejemplo, al freestyle hay mucha gente que lo usa como una forma de descargarse, de sacar todo lo negativo, de combatir las depresiones. Y el Estado puede hacer mucho en esto, dando espacio a esa gente y ayudando a organizar estos encuentros. El rap es un lugar para sentirse mejor, de forma sana”.    
 
“Esta cultura tiene varias vertientes, una es el freestyle, que es la más importante en este momento de la historia. Ellos son como una hermandad a la hora de llevar adelante sus proyectos y actividades. Hay un debate ideológico, una ida y vuelta de ideas, y a veces el vocabulario se tensa, pero no pasa a más. Igual, están trabajando para revertir eso. Al menos es la idea desde acá: trabajar más en el mensaje y no tanto el insulto”, aclaró Laurino sobre este punto.