Viernes, 4 Septiembre, 2020 - 20:48

“Ra Sin Club” y “RiBer Plate”: las cargadas de un juez en un fallo que condenó a Racing a pagarles a dos vendedores de comida del estadio

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Más que un fallo judicial, parece un texto guionado para una comedia o un programa de humor sobre fútbol. Pero efectivamente se trata de un documento firmado por un juez laboral, Alejandro Aníbal Segura, que condenó al Racing Club de Avellaneda y a una empresa privada a indemnizar a dos trabajadores que vendían comidas y bebidas en el estadio Juan Domingo Perón. En su decisión, el magistrado decidió condenar a la empresa Magary SA y a la institución del sur del gran Buenos Aires a pagarles una indemnización a los demandantes Ramón Cardozo y Domingo Vallejos de $71.332,81, y además, los intereses. 
 
Lo distintivo es el lenguaje absolutamente informal que eligió el magistrado, titular del Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 41 e hincha fanático de San Lorenzo, para argumentar su resolución, con cargadas al club demandado y a varios otros equipos de Primera División: “Ra Sin Club”; “RiBer Plate” y a Huracán, equipo al que llama “un club de Parque Patricios, conocido por ser vástago de San Lorenzo de Almagro”. 
 
“He visto a personas abrirse paso entre enjambres de espectadores apretados a razón de 5 o 6 en un metro cuadrado para ir a buscarse un Paty”, detalló el juez para sostener la importancia de la comida en los estadios de fútbol argentinos y condenar al club que ahora preside Víctor Blanco a pagarles a dos hombres que comenzaron a vender en “El Cilindro” en 1968. 
 
En las 28 páginas del fallo, el magistrado cita una película de Denzel Washington, una canción de Astor Piazzolla y tangos de Celedonio Flores. Además, es crítico con el “neoliberalismo”, que según él “no constituye asunción de bandería política alguna” (“estar a favor del neoliberalismo que degrada la condición humana u optar por el Estado de Bienestar que la preserva, es una cuestión que carece de implicación partidaria”). Además, cita el ’Laudato Si’, del papa Francisco, y al presidente de la Nación, Alberto Fernández. 
 
También recuerda sus travesías a la cancha de San Lorenzo. Segura advierte en su fallo que hablará en “lenguaje llano para que nadie se haga el distraído”. Y cuenta: “El que dice que la venta de un pancho o una coca no es la actividad principal de un Club de fútbol es porque nunca fue a la cancha (...) Nada tiene mejor sabor que un choripán calentito antes de ingresar a un partido o un helado de agua a la salida (solo limón o frutilla). A veces, cerveza fría, lo confieso. En la Platea Norte del ’Nuevo Gasómetro’, mi segundo hogar, hay una mesa de aderezos para acompañar las hamburguesas. En la Sur abrieron un snack con mesas y con vista al field. El olor de esos choris solo puede ser despreciado por algún que otro vegano circunstante”. 
 
Y sigue: “El espectáculo del fútbol, esa maravilla que tenemos una buena parte de los argentinos (el fútbol es la cosa más importante de las cosas sin importancia), está ligado a ese momento del café-café, Sorocabana café, el Namur o la ’garra’ cocinada en bateas de bronce. Todavía recuerdo la tremenda indigestión que me pilló una tarde con seis añitos en el ’Viejo Gasómetro’ luego de degustar –con la irresponsable aquiescencia de mi Papá– unas empanadas marca ’Ta-Li-Tá' que completaban su cocción a pleno rayo de sol”. En otro pasaje, advierte: “Los que vamos a la cancha sabemos que entrar a un estadio se ha puesto más difícil que subir a un avión con cara de árabe”. 
 
Para el juez, Racing tiene una responsabilidad solidaria en la demanda de estos trabajadores, que se quedaron sin actividad cuando suprimieron los visitantes de los estadios, ya que ellos tenían asignados esos sectores para vender comida. Sin embargo, es más duro con Blanquiceleste S.A., la empresa que gerenció al club de Avellaneda durante su quiebra. 
 
 
Fuente: 
Infobae