Lunes, 17 Julio, 2017 - 09:11

Legislativas 2017 - Recta final
Entrevista a José Sánchez
"Queremos que en la Legislatura se debata sobre inseguridad, inflación, pymes y educación, por eso pedimos a los chaqueños que voten con la cabeza"

Diario Chaco quiere que conozcas a los candidatos a diputados provinciales que el próximo domingo se medirán en las urnas. Las elecciones legislativas de este 23 de julio determinarán si la lista que acompaña al gobernador Domingo Peppo consolida su base de representación, si la oposición de Cambiemos revierte la historia que viene favoreciendo al Frente Chaco Merece Más desde 2009, o si una tercera fuerza logra romper la polarización de los dos grandes frentes electorales de Chaco. 
 
En el último tramo de la campaña entrevistamos a José Sánchez, primer candidato a diputado provincial por PDI Lista 191. El referente del massismo chaqueño habló de la familia, del desafío de legislar como minoría y del camino que su espacio ha elegido al diferenciarse tanto del gobierno de Mauricio Macri como del de Cristina Fernández. 
 
¿Por qué un abogado exitoso, y un profesional considerado “un buen tipo”, decide dedicarse a una de las actividades que peor reputación tienen en la opinión pública, como es la política?
La misma pregunta tuve que responderle a mi familia, a mis hijas, hace algunos años, y no fue fácil. Pero tampoco fue como 'salir del closet' y mostrar una faceta que el mundo desconocía. Piense que fui tres veces presidente del Consejo de Abogados de Resistencia, elegido por mis pares, e integro la mesa directiva de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA), donde soy delegado por el Chaco. Son actividades gremiales en las que las cuestiones técnicas de la profesión casi siempre están supeditadas a lo político.
 
Tal vez la mayor diferencia entre ser dirigente gremial y ser candidato a diputado provincial es que en este caso la exposición es mucho mayor, y también, por supuesto, el desprestigio de la política tradicional. La sociedad canaliza en sus diputados y senadores su frustración por lo que hacen los gobiernos, pero el Poder Legislativo es probablemente el que menos gravitación tiene en el curso de las políticas de Estado. Usted no ve a la gente diciendo que hay que barrer con todos los ministerios, pero sí va a escuchar en un café que los diputados son todos ladrones. Los gobiernos aprovechan muy bien esta conveniente distorsión de los roles dentro del sistema político, y esto, salvando las distancias, pasa desde los tiempos de la República Romana en el siglo III antes de Cristo, no es un problema argentino.
 
Intentar dar vuelta esa historia, sembrar un poco de confianza en el camino de la reconciliación entre el pueblo y sus representantes, me parece un hermoso desafío. Y eso se logra impulsando en el Recinto los debates que la gente quiere escuchar sobre inseguridad, sobre inflación, sobre empleo, sobre pymes y sobre una nueva educación como columna vertebral del Chaco que queremos para nuestros nietos.
 
Volviendo a lo que usted me preguntaba al principio: yo voy a seguir siendo un buen tipo, y mis logros profesionales ya los tengo, no me los pueden quitar. Lo que quiero es dejar algo más para mis nietos y para los chaqueños, devolverle a la sociedad un poco de lo mucho que me dio, porque tuve la suerte de estudiar en la escuela pública y en la universidad pública, y de ejercer mi profesión libremente, pero muchos no tuvieron esa oportunidad. Esas inequidades son las que hay que cambiar y quiero ser parte de esa transformación.
 
¿Usted es conciente de que en caso de ingresar a la Legislatura, con un bloque unipersonal difícilmente pueda lograr que se aprueben sus proyectos?
Claro, yo no soy ni del kirchnerismo que gobierna el Chaco ni del macrismo que gobierna la Nación. Mi función es controlar al gobierno y ser fiscal de los ciudadanos denunciando los acuerdos a los que arriben las fuerzas mayoritarias con tal de seguir manteniendo sus privilegios. Y también es impulsar los debates que nos interesan, persuadir al resto de los legisladores de discutir lo que le interesa a la gente, y no sólo sus privilegios.
 
Para darle un ejemplo: nosotros tenemos un programa integral que se llama Más Educación Menos Violencia, y consta de distintos proyectos que contemplan la situación salarial de los docentes, los mecanismos de contención del gobierno para los niños y adolescentes, los planes curriculares de las escuelas y la seguridad pública. Queremos instalar el debate, pero no nos interesa imponer punto por punto el articulado de nuestros proyectos, porque sabemos que este es un cambio que tenemos que dar entre todos. Del debate franco van a salir las leyes que necesitamos. No me interesa que me recuerden por la “Ley Sánchez” sino por haber hecho los aportes necesarios para que esas leyes existan.
 
La campaña tomó un camino intermedio para el massismo. Estuvo intentando diferenciarse tanto del peronismo como del macrismo. ¿Por qué el cambio después de una previa con tonos más amigables para el entorno político? ¿Fue una decisión vinculada al contexto exclusivamente provincial o afincada en las estrategias electorales en Buenos Aires?
Cuando en 2015 le propusimos a los argentinos y a los chaqueños que el proyecto del Frente Renovador era el camino, hablamos del 'cambio justo' y nos diferenciamos tanto del kirchnerismo que estaba terminando su ciclo como del macrismo que se venía: por un lado veíamos una montaña rusa de corrupción, y por el otro el comienzo de un nuevo ciclo neoliberal que no le iba a hacer bien a los argentinos.
 
Hoy, cuando hablamos de 'la ancha avenida del medio', cuando denunciamos 'la grieta que te impide ver la realidad', cuando pedimos que no te dejes engañar, que no les creas cuando te hablan del cambio o te piden que votes con el corazón, cuando te invitamos a analizar propuestas y votar con la cabeza, seguimos en la misma tesitura que hace dos años: transitar por el andarivel de la coherencia.
 
En 2017 terminamos viendo en vivo y en directo lo que habíamos advertido en 2015: un gobierno nacional neoliberal que golpea el bolsillo de los trabajadores y de los que menos tienen; que privilegia a los sectores más poderosos para que concentren todavía más riquezas; que endeuda a la Argentina de acá a cien años y que no ha sido capaz ni siquiera de frenar la inflación.
 
Y del otro lado vemos un gobierno provincial invisible porque ya no tiene los recursos que tenía hasta 2015, pero con las mismas mañas que llevaron al kirchnerismo a la debacle: el atropello institucional, como cuando engañaron a los judiciales con sentencias firmes diciéndoles que les pagarían el 100 por ciento de sus deudas, obtuvieron el aval legislativo para un empréstito multimillonario y terminaron ofertándoles un plan de pago en cuotas y con quitas a diez años. O más recientemente las denuncias por corrupción, como la que días atrás expuso a una funcionaria del gobierno y candidata a diputada por el oficialismo por presunto desvío de fondos millonarios hacia una empresa familiar.
 
No hizo falta que endureciéramos nuestro discurso sobre los partidos mayoritarios: ellos solos mostraron lo que son. Y lo que son es algo que no tiene nada que ver con nosotros, y es lo que queremos dejar claro a los chaqueños. Por eso les pedimos que voten con la cabeza. Ahora, si los chaqueños vuelven a optar por un proyecto político para millonarios o por uno que esconde cosas en nombre de la transparencia, respetaremos el resultado aunque no nos guste, porque para nosotros la decisión popular es inapelable.
 
Nómbreme tres adjetivos que quisiera que la gente le adjudique.
Quisiera que me reconocieran como un hombre honesto, trabajador y capaz.