Viernes, 18 Octubre, 2019 - 10:58

¿Qué depositamos en las urnas?
Por Marcos Cáceres (*)

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042
Con el gobierno nacional de turno, es inevitable pensarlo, creo que lo depositado en las urnas no fue un acto político. A saber, el voto, la expresión colectiva de una voluntad, es política. Una acción que busca un devenir, una causalidad futura que pueda desmarañar el presente, y sobre todo, desterrar (en medida posible) los intereses políticos/económicos, y enfocarnos así en: La Calidad de Vida. La suya, la de ellos, la de ella, la de elles, la de todos. 
 
El voto, que hace cuatro años otorgó el triunfo a cambiemos y todos sus aliados provinciales y municipales, no fue un accionar político popular (de todos los habitantes), fue más bien, el vuelco de una mirada construida. Hay que sacar a los vagos, que se decía mucho en la calle, y se lo repite cual moneda de cambio ¿El fundamento? 
 
Un agente político (por ej: el votante) no está expresando una voluntad cuando con su voto intenta abolir una política (“eliminar los planes”). Su voto ha de ser –y no de otra manera- en pos de una política que construya. No es política exigir a un candidato electo que deshaga la asistencia social. Vivimos en sociedad y es indiscutible su asistencia (tu voto es asistencia).
 
Asistir significa estar presente. Pero como la omnipresencia no es cualidad humana, para hacerlo existe una herramienta indispensable: la consciencia. Levantarse temprano, hacer unos mates, y encaminarse en el folclore electoral.
 
¿Pensamos qué votar? ¿Realmente lo hacemos? ¿Hasta dónde llega nuestra conciencia, si el fundamento que otorga los cimientos para un gobierno como el que pasa, es el mismo que se repite a diario, y el mismo que de manera reiterativa se propaga como un virus? ¿Tan fácil es la política? Reformulo ¿tan simplista? ¿Así de reduccionista? ¿Cuánta miopía nos rodea, a ustedes, a mí?
 
¿Es bueno votar así? ¿Hay una expresión de voluntad propia? Muy probablemente puede que sea la inercia de la información/desinformación. Recibir un titular y con eso ir a votar. Ni ésta opinión, ni ninguna otra tiene que hacerle ver la calle, muchachos. Y mucho menos el titular de un diario. Lo que persista en el momento de la urna, ha de ser Su cuerpo. Sus sentidos. Su comprensión de cómo vivió y viven los demás en estos cuatro años. Si con eso no alcanza, también evidenciará, que una sociedad como la nuestra, que va de una banquina a la otra pero jamás por la pista, se construye (o destruye) a fuerza de muchos: desde municipios hasta la presidencia nacional.
 
(*) Estudiante de narrativa, periodista independiente, lector aficionado