Miércoles, 12 Agosto, 2020 - 08:42

Ocurrió hace 151 años
Piribebuy, otro ejemplo de la crueldad de la “Guerra Grande”
Por Vidal Mario (*)

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042
Los paraguayos recuerdan hoy el 151 aniversario de la batalla de Piribebuy, ciudad que durante la cruenta guerra de la triple alianza ofició de tercera capital del Paraguay.
 
Éste lugar fue escenario, el 12 de agosto de 1869, de otra de las cruentas y desiguales batallas de esa contienda internacional.
 
Ese día la plaza fue atacada con 47 piezas de artillería y unos veinte mil brasileños comandados por Luís Felipe Gastón de Orleáns, conde d’Eu, yerno del emperador Pedro II.
 
Un cuadro alusivo a dicho episodio exhibe algunas banderas argentinas entre los soldados atacantes, lo cual es un error histórico: desde el mes de enero anterior, tras la caída de Asunción, Argentina ya se había retirado de la guerra.
 
Consecuentemente, Argentina tampoco participó de esa otra terrible canallada que fue la masacre de niños en un lugar conocido como Acosta Ñu, perpetrada el 16 de agosto de 1869, apenas cinco días después del ataque a Piribebuy.
 
Para tomar ésta ciudad, los brasileños debieron luchar unas cinco horas. Menos de dos mil defensores, en su mayor parte ancianos, enfermos y niños, resistieron como pudieron en la única línea de trincheras que habían tenido tiempo de cavar.
 
 
Los paraguayos lucharon con su característico furor, y hasta las mujeres armadas con botellas rotas y piedras ayudaron en la defensa. Entre ellas se recuerdan los nombres de Basilia Domeneque, Cándida Cristaldo, Hilaria Medina, Venancia Acosta y Anita Segovia.
 
Acabadas las municiones siguieron arrojando sobre el enemigo piedras, pedazos de madera y vidrios.
 
Cuando los brasileños entraron a la ciudad, de inmediato empezó la ejecución de prisioneros, comenzando por el comandante de la plaza, mayor Pedro Pablo Caballero.
 
Algunos dicen que éste fue degollado, pero en sus memorias Juan Crisóstomo Centurión relata que en realidad lo ataron a cuatro caballos y lo desmembraron. Como fuese, su ejecución fue a plena luz del día y en presencia de su familia.
 
El conde d’Eu también dio una orden terrible: tapiar y quemar el hospital con todos los soldados y civiles heridos que estaban adentro. Centenares murieron carbonizados.
 
Varios años después, el vizconde Alfredo Taunay, testigo presencial de éste acontecimiento, lamentó en un libro de memorias que escribió algo que ya había visto en muchas otras batallas y que ese 12 de agosto se repitió en Piribebuy:
 
“Vi un elevado número de niños muertos junto a las trincheras paraguayas recién conquistadas. ¡Cuántos niños de 10 años o menos aún muertos por heridas de bala o lanceados!”.
 
Lo relatado se constituyó en otro ejemplo de la crueldad sin límites que caracterizó a aquella guerra entre hermanos.
 
(*) Periodista - Escritor (autor de dos libros sobre la Guerra de la Triple Alianza)