Viernes, 15 Agosto, 2014 - 13:15

Informe - Día 4
Juan Ernesto Cabeza aún no declaró
Perito forense reforzó hipótesis de la querella sobre la participación de más de una persona en el crimen de Tatiana

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Gabriela Lamparelli, jefa del Instituto Médico Forense, estuvo a cargo de la inspección corporal y levantamiento del cadáver de la víctima el 23 de octubre de 2012. Aclaró que es muy poco probable que el cuerpo haya sido llevado allí por una sola persona y que no fue ese el lugar dónde la habrían matado.

Este viernes declararon además dos peritos federales, Miguel Adrián Fulquin y Lionel Selva sobre informes realizados en los celulares de la víctima, su novio Arnaldo Enciso y el imputado, Juan Ernesto Cabeza.

Hoy debía volver ante el Tribunal Arnaldo Enciso para intentar, a través de la reproducción de un CD del imputado, distinguir una canción que escuchó en la última llamada recibida del celular de Tatiana. Pero la juez Lehmann propuso pasar esta prueba para más adelante ante la presencia de los profesionales de Buenos Aires. Aún no se fijó fecha y solicitó la conducción por la fuerza pública de José Benicio Romero, quien debía presentarse ayer a declarar y no lo hizo.

TATIANA HABRÍA MUERTO ASFIXIADA

La médica Gabriela Lamparelli estuvo a cargo de la inspección visual y levantamiento del cuerpo de la zona “El Tropezón”. Detalló que el mismo estaba cruzando una gran zanja, en ese momento sin agua, y entre mucha vegetación. Estaba boca abajo, con la ropa puesta, y que por el alto grado de descomposición era difícil de identificar.

Dijo que no había signos de lucha ni en el lugar ni en el cuerpo y que el rostro de la víctima tenía un color verde musgo relacionado con la muerte por asfixia. Además aportó que no presentaba lesiones visibles ni manchas de sangre, semen o vómito en el cuerpo. Tampoco había marcas para determinar la causa de muerte, ni en el cadáver, ni en el lugar como ser una soga, cinturón u otras cosas. 

Consultada sobre si la zona advertía el arrastre del cuerpo hasta ese lugar, la profesional confirmó que no porque no había huellas ni evidencias de arrastre en la vegetación y que el cadáver tampoco tenía rasguños o raspaduras. Tenía la ropa interior puesta adecuadamente, zapatillas anudadas, medias y el pantalón bajo. Además en una de sus muñecas había un cordón rojo y en ambas, marcas como de amarre.

 

 

ASFIXIADA PERO SIN SIGNOS DE APRIETE EN EL CUELLO

Lamparelli explicó que desde su punto de vista y basada en la inspección ocular, la muerte a Tatiana sería por un mecanismo asfíxico y aunque no había marcas visibles de apriete sí se evidenciaba esto por la coloración de la piel desde el cuello a la cabeza.

Dijo que tampoco observó en el cuello signos de ahorque con alambre, soga o anude de algún objeto ni impronta de mano o uñas. Por lo que sostuvo que se trataría de un mecanismo de asfixia por sofocación, lo cual se puede lograr comprimiendo el tórax impidiendo a la víctima que respire. 

MÁS DE UNA PERSONA PARA TRASLADAR EL CUERPO 

La profesional resaltó que es muy poco probable que una sola persona haya podido trasladar el cadáver ante la profundidad y extensión de la zanja que separaba el camino del lugar dónde se lo encontró. Y volvió a insistir en que no hay marcas para suponer que fue arrastrado. “Sin signos en el lugar se presume que el cuerpo fue arrojado allí y que fue entre dos o tres días antes del hallazgo por los huevos y larvas encontradas en algunos miembros”.

 

 

CRUCES DE LLAMADAS DE CELULARES DE ENCISO, PARAGUAYO Y CABEZA

Mediante un croquis, los peritos federales Miguel Adrián Fulquin y Lionel Selva detallaron cómo, mediante la Unidad Federal de Extracción de Datos (UFED), accedieron a detalles de tres celulares específicos: el de Arnaldo Enciso (6315), del paraguayo Luis Pérez (9840) y el de Juan Ernesto Cabeza (3605).  

De este análisis sólo informaron que del celular del novio de la víctima hubo cuatro llamadas al de su amigo paraguayo y no especificaron fecha y hora de las mismas. Además no pudieron evidenciar en el cuadro la llamada advertida anteriormente por la querella entre Cabeza y Pérez.

En medio de este panorama, se lo advertía al imputado discutiendo con sus abogados y negando con el dedo índice y la cabeza haber mantenido comunicación con ese celular.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             Tras la audiencia “Tito” González insistió en que la comunicación existe, que está incorporada como prueba. Y que desde la querella “se van a proporcionar detalles para que el Tribunal sepa lo que paso esa noche”. Sumó que el fiscal de Cámara también va a proponer pruebas al respecto.

TELÉFONOS INACCESIBLES, SMS BORRADOS, LLAMADAS INEXISTENTES

Sobre el trabajo que se realizó en la memoria SIM extraída del celular del novio de la víctima (6315), los días 19 y 20 de octubre de 2012 no hay ni SMS ni llamadas. Además no se pudo ingresar al aparato, un Nokia N 9, “ya que encendía y luego marcaba error”. Fulquin dijo que hay veces que los celulares suelen no ser compatibles con el sistema de control de datos, pero que este no es el caso del N 9.

Con respecto al celular de Cabeza (3605), la prueba en la memoria SIM lanzó que en esos dos días se borraron 15 SMS, pero que el sistema no logró recuperar el contenido.

MAPEO DE ANTENAS RESPECTO A LAS LÍNEAS DE TATIANA Y EL NOVIO

Se exhibieron además un mapa dónde se reflejan movimientos dónde las antenas de telefonía captaron a los teléfonos de la radióloga y Enciso el 19 y 20 de octubre de 2012.

El 20 de octubre, a las 1.58, la señal del celular de la víctima (7192) fue tomada por una antena en Av. Las Heras; no dieron detalles de numeración ni lugar preciso dónde se encontraba el teléfono. Ese mismo día, a las 4.34, fue registrado por otra antena en García Merou al 4000, aportando la querella el dato de cercanía de esa dirección con Fontana, lugar dónde residía Jorge Rosa.

Diario Chaco puso saber además que el celular 7192 fue tomado luego por una antena céntrica y que a las 8.53 se registró la última llamada por otra antena cercana a la zona de “El Tropezón”, dónde fue hallado tres días después el cadáver de la joven. 

 

Por Belén Pucheta, periodista de Diario Chaco.

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