Domingo, 19 Abril, 2020 - 10:27

Pensar en tiempos de COVID-19
Por Germán Perelli (*)

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Al miedo lógico que tenemos todos por los estragos que está causando esta terrible pandemia, que arrancó en Wuhan, China, en diciembre pasado, y no sabemos cuándo va a terminar. Hay que sumarle otros elementos, hasta aquí nunca antes vistos.
 
Uno es el tecnológico, nos enteramos al instante de lo que sucede en cada uno de los países: número de infectados, contagiados y muertos, pruebas y ensayos, técnicas que funcionaron para controlar el virus en un país y otros tratando de hacer algo similar. Esa información llega de diferentes maneras, algunas son de medios o instituciones serias y otras conspirativas, armadas, justamente con la intención de preocupar aún más a la población. Sí de algo estamos seguros, Coronavirus mediante, es que todo lo que hagamos individual o colectivamente en cualquier parte del mundo, repercutirá, más tarde o más temprano, y con esto que está pasando, más temprano que tarde, en el planeta todo.
 
El miedo suele ser paralizador, no nos permite pensar tranquilamente, ni mucho menos reflexionar. Tratemos de encontrar un término medio entre la preocupación y la esperanza, ese rayo de optimismo que necesitamos para intentar, todos los días, salir adelante.
 
En este contexto las voces de filósofos, intelectuales, políticos, estadistas, profesionales de salud, periodistas, etc. son dispares y, como toda opinión, respetable.
 
No soy de creer en teorías conspirativas, al menos hasta que no lo demuestren concretamente, pero es lógico que el país o los países que logren controlar la pandemia, serán los que van a salir beneficiados en todos los sentidos (muertes, contagiados, desastre económico, etc.). En este aspecto, China encabeza la lista de países que controlaron al temible Covid- 19, justamente donde se originó.
 
Las pandemias igualan, porque no distingue ricos de pobres, y debemos remontarnos, un siglo atrás, para comparar algo similar, que, como en ese tiempo no existía la movilidad que hay hoy, por duras que fueran, eran puntuales de un país, o de una región.
 
La pregunta de cómo vamos a salir una vez que pase esta tragedia moderna, porque va a pasar, es la que todos tratamos de imaginar. Creo que no habrá mayores cambios, los que tienen y pueden aguantar se van a recuperar y ejercerán su liderazgo en todos los sentidos. El resto tendremos que pelearla como podamos, con nuestras limitaciones, con nuestras deudas, con nuestras fragmentaciones. Hoy debemos apoyarnos, ser solidarios, seguir los protocolos que han establecido los diferentes gobiernos.
 
Las relaciones humanas no serán las mismas, pero nos volveremos a ver, a encontrar, a disfrutar, eso sí, mascarilla, alcohol en gel y a dos metros de distancia, hasta que llegue la vacuna y nos devuelva, un poco de todo lo que perdimos.
 
 (*) Exlegislador provincial UCR