Domingo, 29 Diciembre, 2013 - 17:40

Para los ansiosos, el Fin de año no es bueno para festejar

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Los eventos sociales de fin de año como fiestas, despedidas en el trabajo y las tradicionales celebraciones de Navidad y Año Nuevo suelen generar situaciones difíciles de afrontar para las personas que sufren del llamado trastorno de ansiedad social, por su temor a estas reuniones.

Al respecto, la directora del Centro de Estudios Especializado en Trastornos de Ansiedad CEETA, Gabriela Martínez Castro, explicó que "las personas en las que se presenta este cuadro, sufren por anticipado dichos encuentros pensando en la fiesta desde muchos meses antes".

"Se preguntan quien irá, dónde y con quién me sentaré, qué tema van a tocar, qué tipo de iluminación habrá; si quedarán o no expuestos, entre muchas otras cuestiones", agregó. Si a todo esto se suma el cansancio y el estrés acumulados durante el año y momentos difíciles que hayan tenido que afrontar, menos fuerza y valor tendrán para hacer frente a dicho cuadro.

"Necesitan tener extremo control sobre las situaciones sociales, ya que temen hacer el ridículo, ser rechazados, aburridos, poco atractivos, o quedar en un incómodo silencio, al cual no saben cómo hacer frente. Lo peor, temen que todos sus síntomas se evidencien, y queden expuestos haciéndolos quedar más en ridículo aún", aseguró la especialista.

En los casos más graves este estrés de fin de año, dispara crisis de pánico y ansiedad generalizada, es decir, preocupación excesiva y altos niveles de ansiedad en el individuo. En pacientes con trastornos de este tipo, la preocupación es muy difícil de controlar y a veces les genera algunos síntomas físicos.

La situación más característica es querer escapar de los encuentros mediante excusas, o intentan proveerse de acompañantes que los ayuden a transitar el engorroso momento. "Muchos suelen medicarse con el fin de atenuar los nervios y la ansiedad anticipatoria, con ansiolíticos, o bien con alcohol, lo cual, comienza siendo un principio de solución, pero termina siendo una complicación, ya que de a poco, se va produciendo una adicción a dicha sustancia", agregó Martínez Castro.

Las situaciones más frecuentes que ocasionan trastorno de ansiedad social son hablar en público, concurrir a eventos sociales, hacer una conquista amorosa, comer o beber en público, hacer una representación en público, participar en grupos pequeños o grandes.

También pueden generar un cuadro de fobia social tener que devolver una mercadería fallada, dirigirse a personas de autoridad, rendir examen, ser el centro de atracción, telefonear a gente que no conoce muy bien, entre otras situaciones.

En cuanto al tratamiento para la ansiedad social, Martínez Castro expresó que se divide en dos etapas, una individual y otra grupal. La primera de ellas consiste en la "psicoeducación", basado en un reentrenamiento respiratorio, refocalización de la atención, reestructuración cognitiva y tareas conductuales y cognitivas a realizar como deber.

En un segundo paso, el individuo deberá enfrentarse a un grupo de cuatro a ocho personas. De esta manera, se busca que la persona adquiera confianza en sí misma y pueda así mejorar su estilo de vida.

Fuente: 
Noticias Argentinas