Martes, 23 Junio, 2020 - 12:23

Para el economista Marcos Buscaglia, “el mundo va a un choque colosal, pero en Argentina será peor”

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El economista realizó un análisis sobre cómo la pandemia y la cuarentena impactan en el país: deuda, caída del PBI, Vicentin y el desempleo que viene.
 
El mundo va a un choque colosal, pero en la Argentina será peor”, aseguró Marcos Buscaglia, socio de Alberdi Partners y ex economista jefe de América Latina en Bank of America Merrill Lynch en Nueva York, en una entrevista en Radio Mitre.
 
El economista realizó un repaso por la actualidad en medio de la pandemia. Hizo foco en los “temas adicionales” que complican más la crisis local, como el tratamiento de la cuarentena, los controles cambiarios, la situación de Vicentin, la deuda –que a “diez meses de ganadas las PASO no está solucionada”– y la gran emisión y su impacto fiscal.
 
Por otro lado, está seguro de que es el momento para que todos los que no son parte del kirchnerismo “se pongan de acuerdo en mínimos comunes denominadores de lo que la Argentina quiere ser y en reglas para que esto se cumpla”.
 
Hay mucha gente joven que quiere migrar: le están robando la esperanza a la gente y eso es muy grave”, dijo Buscaglia, para quien “Argentina va a caer el doble del promedio mundial y si no hay cambio de políticas económicas tal vez se recupere menos que el mundo el año que viene”.
 
Las definiciones de Buscaglia:
 
- “El mundo va a un choque. Esto es una crisis en el mundo, no es un problema solo de Argentina. El mundo probablemente esté contrayéndose 5% este año. La economía global, cuando se miraba las proyecciones del Fondo Monetario pre coronavirus, estaba pronosticando un crecimiento de 3 por ciento”.
 
- “Lo que pasa es que acá son los temas adicionales que hacen que sea más grave que en la mayoría de las economías. La caída del PBI local en 2020 y la recuperación 2021, si no hay cambios en la política económica del Gobierno, va a provocar que la caída de la de la Argentina de las más graves de la región”.
 
- “Estos temas idiosincráticos son varios. Uno es cómo se maneja la cuarentena acá. El segundo es el giro kirchnerista con el tema de las restricciones a las importaciones y lo de Vicentín. El tercero es el tema de la deuda que a diez meses de ganadas las PASO no está solucionado. Y un cuarto tema relacionado con todos estos es que acá tenemos un tema fiscal que se financia con dinero y eso va a llevar un salto inflacionario muy importante en la segunda mitad del año”.
 
- “Son cuatro temas muy importantes que tienen una implicancia práctica y simbólica. Lo simbólico está impactando mucho en la gente. Hay mucha gente joven que quiere migrar: le están robando la esperanza a la gente y eso es muy grave. Un país, como dice Harari, es una ficción de algo que nos une, de un futuro común, y la gente está perdiendo con este mensaje divisivo, que los runners, que los chetos..., les están haciendo perder lo que es esa visión de país en común”.
 
- “Eso que es simbólico tiene una implicancia práctica. Si sos una empresa y querés refinanciar un bono, por ejemplo, quizás no lo hacés porque te pueden expropiar la compañía. Si querés invertir, quizás no lo hacés por las condiciones cambiantes”.
 
- “Esta pandemia ha sido muy complicada, ha habido tantas señales confusas de qué es lo que transmite y qué es lo que no transmite. Pero hay algunas cosas en Argentina que lo han agravado, una es no haber aprovechado para tener una política más seria de testeo. Se testea muy poco y se testea muy poco a los asintomáticos. No se aprovechó bien el tiempo para hacer trazavilidad y aislamiento”.
 
- “A estas restricciones que tienen las empresas se suma la falta de flexibilidad para manejarse. Lo vimos en el caso de LATAM. Hay que evitar que quiebren, porque una vez que quiebran es irreversible. Las empresas tienen que poder suspender gente, disminuir el sueldo mientras dure la suspensión, echar. Acá limitaron todo; limitaron todo para seis millones de empleados formales, más los empleados estatales que están como si fueran la vaca sagrada. El resto está a la intemperie. Al segmento formal le ponen muchos problemas y la crisis será más grave. Quizás en el corto plazo no veamos números de desempleo tan altos como en EEUU, donde echan y contratan muy rápido, pero se verá después porque va a haber empresas que se van a ir”.
 
- “Es una crisis muy grande a nivel global, pero agravada acá por cuestiones simbólicas y prácticas: manejo de la pandemia, Vicentin y las restricciones cambiarias kafkianas. Una economía no puede funcionar sin importaciones. Y está el tema de la deuda que debería haber estado resuelto hace mucho tiempo. Fue un manejo demasiado académico. Un negociador con más experiencia para marzo hubiera tenido terminada esta negociación de la deuda”.
 
- “La Argentina va a caer el doble del promedio mundial y si no hay cambio de políticas económicas tal vez se recupere menos que el mundo el año que viene. En mayo la actividad va a aumentar, pero junio el mundo seguirá positivo contra mayo, pero acá no sabemos. Las restricciones cambiarias impuestas el último día de mayo fueron un gran golpe para la economía durante junio, le agregaron mucha incertidumbre”.
 
- “La Argentina tiene una cuenca láctea técnicamente mejor que la de Nueva Zelanda, pero Nueva Zelanda exportaba por diez veces el valor de la Argentina. Tenemos empresas quebradas como Sancor. Mastellone tiene deuda y hay que ver si la refinancia”.
 
- “Me parece que vamos a ver un aumento del desempleo muy grande. Va a ser un espectáculo duro. A pesar de todo esto veo una luz de optimismo. Creo que estos experimentos son tan extremos y tan minoritarios, la chavización de la economía es tan minoritaria, la mayoría de los argentinos queremos otra cosa, más allá de las diferencias. De esto va a salir algo superador donde la mayoría de los argentinos nos podamos poner de acuerdo”.
 
- “En 2001 Duhalde y después Néstor Kirchner aprovecharon la caída de la convertibilidad para echarle la culpa al neoliberalismo, la apertura, las privatizaciones, y el Consenso de Washington. Aprovecharon la crisis para echarle la culpa a las reformas de los ’90, en una sociedad que ya tiene una predisposición a cierto nivel de presencia del Estado que más grande que en otros países. Va a ser difícil que repita el populismo una narrativa así porque esta crisis se produce en un Gobierno populista, que está haciendo reformas anti capitalistas”.
 
- “Hay que ponerse de acuerdo en algunos cambios institucionales mínimos. Dos, básicamente: nuestro sistema de coparticipación y nuestro sistema electoral son cambios mínimos que tiene que tener la Argentina para poder tener políticas más estables. Hay que enfocarse: no le van a poder echar la culpa al neoliberalismo. Están ellos haciendo chavismo explícito”.
 
- “En el momento de la crisis, una parte de la base electoral del kirchnerismo es la gente que recibe ayuda del gobierno que tiene una relación muy instrumental con los punteros. Esa relación instrumental es que el puntero les da algo y ellos le dan una prestación que es ir a votar, ir a una marcha, etc. Este año va a haber un salto estacionario muy fuerte en la segunda mitad del año. En ese momento para el cliente la relación con el puntero deja de ser una relación válida. Pueden llegar a perder el control hasta de su propia base electoral en la crisis que se viene”.
 
- “Es el momento de aprovechar de todos aquellos que no son parte del kirchnerismo, para ponerse de acuerdo en mínimos comunes denominadores de lo que la Argentina quiere ser y en reglas para que esto se cumpla. La oportunidad va a estar”.
Fuente: 
Infobae