Viernes, 8 Mayo, 2020 - 18:06

Oscar Hermes Villordo: el escritor machagaiense que murió para educar

Por María Elena Vargas (*)

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Recordamos en el día de su nacimiento al hombre que inauguró la literatura gay en Argentina. Lo mató el VIH-SIDA el primer día de 1994, pero nos dejó grandes enseñanzas en sus obras literarias con temas centrados en la homosexualidad, la marginalidad y la promiscuidad. 
 
Oscar Hermes Villordo fue un escritor, novelista, cuentista, poeta y periodista argentino. Nació en el Pueblo Viejo de la ciudad de Machagai el 9 de mayo de 1928, su lucha contra la homofobia y sus letras trascendieron fronteras y se instalaron en la literatura a través de sus obras, entre las que se destacan (Ser gay no es pecado, Poemas de la calle, La braza en la mano, La otra mejilla, El ahijado, entre otros). 
 
El machagaiense fue bautizado “El Negro” por Maria Elena Walsh, tuvo una infancia ligada a la tierra y a las raíces indígenas que él narraría con cierta idealización en su último libro, “Ser gay no es pecado”, allí cuenta de una homosexualidad prematura y naturalizada, da a entender que no tuvo una infancia desdichada. 
 
Nunca ocultó su homosexualidad ni su promiscuidad, cuando en 1983 apareció “la brasa en la mano”, Villordo se fue convirtiendo en un personaje público que aparecía en televisión y daba entrevistas hablando abiertamente de su condición sexual. Ese libro cambió su literatura pateando el tablero, en cierto modo lo condicionó, y le dio un sentido de “misión” pública que, diez años después se concentraría en la lucha contra el sida. 
 
Manifestado por él mismo antes de su muerte, Villordo quería ser útil para los demás, había ocultado durante mucho tiempo su enfermedad  para no angustiar a sus amigos. Pero más tarde comprendió que el silencio no tenía sentido, por eso quiso que su enfermedad y su muerte sirvieran de algo. Para él claramente la promiscuidad es un camino que lleva derecho al sida, hay que tomar toda clase de precauciones ya que nadie está libre, ya no es un mal de homosexuales, de drogadictos, de marginales. Es de todos y de cualquiera, por eso militó sus ideas a favor de la vida y la no discriminación. Sostenía que todavía había gente que ante el enfermo piensa “algo habrá hecho” una frase nefasta de nuestra historia, y no precisamente referido al SIDA.
 
De esta manera y con mucho orgullo recordamos a un luchador de derechos quien denunció la persecución y asesinatos de homosexuales durante la dictadura militar en “La otra mejilla”. Una novela que narraba los crímenes de la policía contra los homosexuales con una crudeza sólo equiparable al nunca más, colocó a lo homosexual en el foco de la consideración mediática, no sólo por la publicación en sí, sino porque desde entonces, Villordo hizo pública su condición de homosexual y fue un gran mérito porque lo hizo en un momento donde salir del armario aún no se había puesto de moda. 
 
El pasado año, La Cámara de Diputados  por iniciativa de esta legisladora también machagaiense homenajeó a Oscar Hermes Villordo en el recinto. Un emotivo momento donde Compartimos su historia y disfrutamos de sus obras literarias.
 
(*) Diputada Provincial