Domingo, 12 Enero, 2014 - 09:59

Oro negro y guardapolvos blancos
Por Eduardo Anguita

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Todavía no se acaba la crisis eléctrica. El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, hizo anuncios el viernes que indican una intervención fuerte del Estado para hacer frente a urgencias que los concesionarios Edesur y Edenor deberían hacer por cuenta y cargo propios. De Vido habló del “desinterés de las empresas” y lo graficó en que el Focede (Fondo de Consolidación y Expansión de Distribución Eléctrica) tenía 240 millones de pesos acreditados que no fueron utilizados por los concesionarios. En la larga intervención quedó claro que habrá un aumento de los fondos públicos para inversión, mantenimiento y para cuadrillas de emergencia. Sin embargo, también parece quedar claro que el esquema de concesiones no será modificado. El viernes 3 de enero, De Vido también había hablado y, tal como se consignó desde estas páginas, la Bolsa de Valores premió la acción de Edenor que ese mismo día aumentó el 14%. En el sector eléctrico justificaban el aumento en que se conjuraba el rumor de la intervención plena o la estatización directa de la distribución eléctrica.
 
Es preciso tener presente que en esta hora de turbulencias del capitalismo financiero no hay crédito a largo plazo de los bancos y que buena parte del éxito empresarial no es por la expertise en el sector sino por la capacidad de capturar fondos vía la colocación de emisiones bursátiles. Ni más ni menos que captar el dinero ahorrado por los trabajadores. A fines de 2001, mucho antes de la crisis actual y en referencia directa a la Argentina, Paul O’Neill, el entonces secretario del Tesoro de Estados Unidos, advertía que no podían financiarse los devaneos de los países periféricos con los ahorros de los carpinteros y los plomeros norteamericanos. Lo que no decía O’Neill es que el sistema financiero de Estados Unidos les tenía reservada la trampa mortal de las hipotecas a los americanos medios para seis años después. La liberalización del sistema llevó a un callejón planificado a millones de habitantes de ese país. Los créditos subprime circularon por el mercado bursátil hasta que estalló, con la consecuente caída de la producción y con cientos de miles de tipos que perdían sus casas. Estados Unidos había vivido situaciones similares, tal como cuenta John Steinbeck en la extraordinaria novela Las uvas de la ira, donde cuenta la vida de los pequeños granjeros expulsados de sus casas y sus campos. La reciente película de Martin Scorsese, El lobo de Wall Street, muestra con crudeza una historia real: Leonardo Di Caprio interpreta al inescrupuloso financista Jordan Belfort, quien en los ochenta descubrió el gran negocio de convertir los ahorros de los asalariados en acciones que prometían grandes dividendos y que, en realidad, eran una gran fantochada. La decadencia mostrada por Scorsese impacta no tanto por lo sucedido hace tres décadas sino porque tiene una vigencia que asusta. Tal vez, el éxito electoral de Bill de Blasio, el nuevo alcalde de Nueva York, refleje un pequeño agotamiento de ese mundo especulativo con el que las empresas captan buena parte de sus ingresos y donde se terminan muchos de los sueños y de los ahorros de los habitantes medios. Cabe recordar que Michael Bloomberg, nada menos que un financista con medios propios, fue 12 años consecutivos el intendente de la Gran Manzana.
 
Hace un par de años, el mundo energético argentino recibía una noticia con pinzas: el Departamento de Energía de Estados Unidos decía que la Argentina era, después de ese país y de China, el país donde más reservas había de gas y petróleo no convencional. Nacionalización del 51% por ciento y designación de Miguel Galuccio mediante, el Gobierno tomó al yacimiento de Vaca Muerta como un objetivo estratégico. Es preciso advertir que los yacimientos no convencionales de gas y petróleo modificaron el mapa energético norteamericano: de importar más de la mitad del crudo consumido en 2010, apunta a ser el mayor productor de hidrocarburos en 2017, según la proyección de la Agencia de Energía de ese país. El éxito en la producción es acompañado por el boom de las acciones de las petroleras.
 
Galuccio no oculta que ése es el modelo que quiere replicar. Y la actividad de YPF en Neuquén indica que no se queda en promesas: de los 200 nuevos pozos que se hicieron en Neuquén, 120 fueron en el yacimiento de Vaca Muerta. La inversión de YPF en esa provincia en 2013 fue de 5.000 millones de dólares, un 70% más que el año anterior. La asociación con Chevron –más allá del análisis sobre cuánto significa en materia de soberanía– funciona: la empresa norteamericana terminó de colocar los 1.200 millones de dólares que se había comprometido y opera junto a YPF en los pozos no convencionales. Otras empresas empiezan a sumarse lentamente a esa operación. Esta semana, el gobierno de Neuquén formalizó la inversión de la empresa alemana Wintershall Energía, que invertirá en seis pozos. Esta misma semana también hubo una inesperada pregunta al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, sobre qué había de cierto en la renuncia de Galuccio. Es la quinta o sexta vez que circula ese rumor en los 20 meses que lleva al frente de YPF. La sutileza es que la pregunta salió en una conferencia de prensa mientras faltaban unas horas para que terminara la rueda bursátil de Wall Street. Oh casualidad, las acciones de la petrolera argentina cayeron esa jornada el 7%. Alguien se ganó un dinero con esa pregunta. Indica que los tiempos que corren no son mes a mes sino hora a hora.
 
El amigo Pereyra. Cerca de Galuccio afirman que el CEO de YPF está firme. También reconocen que es muy buena su relación con el senador y dirigente de petroleros privados de Neuquén, Río Negro y La Pampa, Guillermo Pereyra. Nadie desconoce la relación estrecha de Pereyra con el líder camionero Hugo Moyano ni sus coqueteos con Sergio Massa. El pasado miércoles, casi en paralelo con la rara pregunta a Capitanich sobre Galuccio, hubo una reunión multipropósito que juntó a los mencionados Galuccio, Pereyra y Capitanich más el secretario Legal y Técnico Carlos Zannini y el ministro de Economía Axel Kicillof.
 
Esa reunión tiene, por lo menos, dos vertientes a analizar: la mencionada energía y el complicado mundo sindical previo a las paritarias. Vamos por partes. Pereyra ganó la interna del Movimiento Popular Neuquino en las PASO y encabezó la lista para la Cámara alta. Los Sapag no tienen candidatos para la gobernación en 2015. Pereyra ya está trabajando para ocupar ese sillón. Un dato no menor: la legislación argentina hace que la titularidad de los yacimientos sea de las provincias y no de la Nación. Pereyra, en dos años más, podría seguir estando al frente del sindicato y ser gobernador. Para entonces, habrá muchas empresas sumadas a la operación de Vaca Muerta. Del lado sindical: Pereyra es el número dos de una de las dos o tres CGT y en esta semana se reunió con Moyano, quien a su vez, junto a Luis Barrionuevo, se propone convocar a la CGT encabezada por el metalúrgico Antonio Caló para el 20 de diciembre.
 
Ayer, en una entrevista radial con el periodista Daniel Fernández Canedo, Pereyra se explayó sobre diversos temas. Insistió con la necesidad de cuidar “la paz social”. Quizá no esté amenazada la paz social y Pereyra quiera subir el precio de este acercamiento al Gobierno. Lo cierto es que fue recibido por la plana mayor del Gobierno, con foto y todo. Respecto de la operación petrolera en Vaca Muerta, Pereyra afirmó que un pozo petrolero convencional requiere un millón de dólares mientras que uno destinado a no convencional cuesta 15 millones. Consultado un especialista que trabaja en Vaca Muerta, relativizó un costo tan alto: “Algún pozo puede requerir tanta inversión, la mayoría cuestan entre siete y ocho millones”. Al respecto, vale la pena subrayar que los costos en Estados Unidos son algo más bajos: varían entre tres y medio y siete millones de dólares. El tema no es menor: si Argentina logra hacer más competitiva su producción de no convencional, Galuccio está bien orientado. De lo contrario, Houston estamos en problemas. La figura del ingeniero paranaense crece: esta semana, la edición para América latina de Wall Street Journal le dedicó unos cuantos elogios, incluso como el posible gestor en “la carrera global para reproducir la revolución energética que transformó a Estados Unidos”. En pasillos de cabotaje más de uno menciona la posibilidad de que quede al frente de un eventual Ministerio de Energía sin perder la presidencia de YPF.
 
Otra Argentina. Neuquén es un ejemplo claro de la Argentina en dos velocidades. Los trabajadores petroleros tienen trabajo complejo y altos ingresos. Los alquileres, los alimentos y muchos otros precios dejan a los empleados públicos y a los docentes en una disparidad completa. Así como se abre una puerta para el diálogo entre distintos dirigentes de la dispersa CGT, la mayoría de los trabajadores de la educación están enrolados en la CTA liderada por Hugo Yasky. Stella Maldonado y Roberto Baradel, titulares de Ctera y Suteba respectivamente, se reunieron con Jorge Capitanich, con quien tuvieron muy buen diálogo y se comprometió a recibirlos de nuevo en estos días. Cabe consignar que los docentes chaqueños tienen una excelente relación con el ministro del área, Sergio Soto, y que tanto Capitanich como Soto fueron parte del lanzamiento del Programa Nacional de Formación Docente en noviembre pasado y que ese programa fue un reclamo de los gremios docentes en el marco de la paritaria nacional.
 
El gran tema es que si no empieza la negociación, tanto a nivel nacional como en cada provincia, del salario del casi millón de docentes, hay mucha gente que se puede poner nerviosa. El pasado viernes, el gobernador Daniel Scioli, quien conserva la mejor imagen de cara a 2015, tomó la punta al convocar a la paritaria del distrito que contiene a nada menos que el 38% del padrón nacional del sector. Sin embargo, todavía hay más minué que negociación: la gobernación quiere dejar el tema salarial para febrero mientras que los docentes quieren discutir ya el porcentual de aumento. Cualquier observador, por conservador que sea, sabe que el 25% no va a ser aceptado por los gremios. Aunque no lo digan en público, si los policías lograron 35%, nada indica que los maestros se conformen con menos. Cabe recordar que la paritaria del año pasado se extendió hasta el 6 de junio, en pleno clima electoral de las PASO. En aquella oportunidad, Scioli cerró el aumento sin aportes de la Nación.
 
La Argentina de las dos velocidades se ve claramente en el oro negro y los guardapolvos blancos. La YPF con fuerte presencia estatal tiene como interlocutores a las multinacionales y debe dejar fluctuar el precio de las naftas cada vez más cerca de los valores en dólares, aunque todavía estén muy lejos de Uruguay, Brasil o Chile. Los trabajadores petroleros tienen ingresos notablemente por encima del promedio y desde ya de los docentes. El acercamiento de Pereyra puede explicarse por la dispersión que hay en la CGT mientras que la identificación de la CTA conducida por Yasky con estos años kirchneristas está fuera de cualquier discusión. Cuestiones de poder, de necesidades coyunturales, de un viraje a los mercados financieros, todo junto, puede dejar a la intemperie a un actor social clave de esta década como son los docentes si no se encamina bien la paritaria docente en las próximas semanas.
 
La paritaria docente irá en paralelo –o potenciada– por los acuerdos que logren otros empleados estatales –sanidad, judiciales, empleados provinciales o municipales– y que inciden directamente en los recursos presupuestarios. No es un verano para quedarse esperando que pase el calendario. Marzo está ahí nomás. 
Fuente: 
Infonews