Domingo, 3 Noviembre, 2019 - 12:05

Nuevo presidente electo: economía complicada, transición e institucionalidad
Por: German Perelli (*)

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El domingo pasado fueron las elecciones donde se eligió presidente y vicepresidente, senadores y diputados nacionales (en algunas provincias, gobernador e intendentes).
 
La fórmula del Frente de Todos, encabezada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, fueron los ganadores contra el presidente Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto de Juntos por el Cambio por 48 % a 40,3 % (falta conocer el escrutinio definitivo). 
 
La diferencia no fue lo que las encuestas decían (entre un 15 % a un 20 %), habrá un Congreso parejo donde establecer consensos, será prioritario para el próximo gobierno y de esta manera poder aprobar leyes, fijar sus pautas y proyectos de gestión. 
 
 
 
Una economía complicada, con una profunda recesión, inflación alta y crecimiento de la pobreza e indigencia, requiere del compromiso de la dirigencia política en su conjunto, para poder controlar estos contrapesos que nos afectan a todos los argentinos y que son un llamado de atención (sobre todo por lo que está sucediendo en Chile). 
 
La idea de un acuerdo de precios y salarios por seis meses, ya es vista por un sector (trabajadores y empresarios) como algo poco eficaz. 
 
El manejo del presidente Macri, inmediatamente después de conocerse los resultados, llamar al presidente electo y al otro día reunirse, es destacable porque, para los que creemos en la Democracia y sus Instituciones, no es un gesto menor, no es solo aceptar la voluntad del pueblo, hay que trabajar en consecuencia, para que las nuevas autoridades, tengan toda la información lo más rápido posible, a los efectos del diagnóstico y armado de sus equipos de gobierno. Transición ordenada significa que, luego de 36 años de Democracia, damos un, pequeño, paso adelante (sobre todo si recordamos el caos y la vergüenza de lo sucedido hace cuatro años atrás). 
 
Con respecto a opiniones que podemos ser Venezuela; el contexto político, social y cultural de nuestro país, es muy diferente. 
 
No hay posibilidades de que eso suceda, ya que, ante algún atisbo o amenaza de ello, tenemos los mecanismos para evitarlo. 
 
Nada de “resistir con aguante “, simplemente respetar lo que se ha elegido, pero ejerciendo el rol que la sociedad nos dio: oposición constructiva, pero firme. Con propuestas y críticas, como debe ser.
 
(*) Político y escritor.