Domingo, 7 Junio, 2020 - 21:16

A nuestros periodistas en su día
Por María Noel Ibarra (*)

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El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en honor al primer medio de prensa con ideas patrióticas. El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la "Gazeta de Buenos Ayres", primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta indicó por decreto su fundación por ser necesario anunciar al público los actos oficiales y las noticias exteriores y locales. Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.
 
En su primer número, el 7 de junio de 1810, La Gazeta expresaba: “El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Para logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal con el título de Gazeta de Buenos Ayres”.
 
Entre los acérrimos defensores de la libertad de prensa, cuando ésta aún se estaba gestando, estuvo Manuel Belgrano, este es uno de los roles menos conocidos del General, quien ha publicado entre sus tantos escritos y memorias: 
“Es tan justa la libertad de prensa como lo es la de pensar y de hablar, y es tan injusto oprimirla, como lo sería el tener atados los entendimientos, las lenguas, las manos o los pies a todos los ciudadanos. Es necesaria para la instrucción pública, para el mejor gobierno de la nación y para su libertad civil, es decir, para evitar la tiranía de cualquier gobierno que se establezca. Solo pueden oponerse a la libertad de prensa los que gusten mandar despóticamente (…)Pero quitarnos las utilidades de la pluma y de la prensa, porque de ellas se puede abusar, es una contradicción notoria y un abuso imperdonable de la autoridad, y es querer mantener a la Nación en la ignorancia, origen de todos los males que sufrimos. Sin esa libertad no pensemos haber conseguido ningún bien después de tanta sangre vertida y de tantos trabajos”. (Buenos Aires el 11 de agosto de 1810, Correo de Comercio).
 
Belgrano fue el personaje clave del periodismo anterior a la Gazeta de Buenos Ayres, él fue partícipe de los emprendimientos de prensa de relevancia que hubo entre 1800 y 1810. El Telégrafo Mercantil funcionó entre 1801 y 1802. A fines de 1802 apareció el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio de Vieytes, con la intención de que se difundiera en el virreinato del Río de la Plata, la capitanía de Chile, Charcas y el virreinato del Perú. No es casualidad que los escritos de Manuel Belgrano se publicaran en el Telégrafo y en el Semanario. Se llegó a afirmar que las ideas publicadas eran un desarrollo de las ideas popularizadas por Belgrano en sus Memorias económicas. El Correo de Comercio de Belgrano fue la cuarta publicación formal de Buenos Aires: nacida el 3 de marzo de 1810 bajo los auspicios del virrey Cisneros, ha sido interpretada por algunos historiadores como un pretexto de Belgrano para difundir ideas a favor de la emancipación. El Correo fue básicamente un semanario económico, su foco fue traer al Río de la Plata las doctrinas que se debatían en Europa, pero pensadas desde la realidad local. Fue, a su vez, un cauto desafío a las políticas económicas españolas en el Plata, de las que Belgrano se venía quejando en voz baja.
 
En el número del 11 de agosto de 1810, cuatro de las cinco páginas están dedicadas a un texto titulado “La libertad de prensa es la principal base de la ilustración pública”, en dicho texto se puede leer “La libertad de prensa es necesaria para evitar la tiranía, para moderar la arbitrariedad y los abusos, para garantizar la libertad civil, las instituciones públicas y para mejorar el gobierno de la Nación.”  Concepto tan actual, tan real.
 
Estos últimos meses vimos muchos trabajadores luchando contra la pandemia, vemos el esfuerzo y la entrega, el riesgo que corren los trabajadores de la salud y la seguridad, y pudimos verlo desde nuestros hogares, porque a pocos metros de distancia de ese enemigo invisible había un periodista, contando lo que pasaba, registrando todo, arriesgando su vida para que otros tomen conciencia.  Trabajadores presenciales. Sin ellos hoy, el pueblo no tendría conocimiento de la realidad y no tomaría conciencia. Algo que todavía cuesta, a pesar del esfuerzo de muchos. Esos mismos periodistas que muchas veces son censurados por decir la verdad, por contar lo que nadie se anima, a quienes con su valentía denuncian realidades ayudando así a nuestro pueblo exigir lo que nos corresponde, a ellos muy feliz día, y gracias por su entrega. 
 
(*) Presidente del Instituto Belgraniano del Chaco.