Miércoles, 1 Marzo, 2017 - 18:16

Nicoloff se enojó con Petrovich por propiciar el paro a Macri, y la culpó de reincidir en prácticas con 30 años de fracaso

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La titular del radicalismo chaqueño, Elina Nicoloff, embistió contra la secretaria general de ATECH  y la comparó con su par bonaerense Roberto Baradel, a quien también le pegó.
 
En una extensa columna de opinión titulada “Los resultados en educación nos muestran que los paros no son el camino”, se acordó del “vapuleado motonauta”, del tráfico de efedrina y del Indec. 
 
Nicoloff se quejó porque Petrovich hizo planteos más cercanos a la política partidaria que a la cuestión salarial docente, al decir que el de Macri es un gobierno liberal, y aseguró que ese sindicato asumía una clara postura contra el gobierno nacional, que está aportando “el 98 por ciento de los fondos que llegan al Chaco” mientras nada dijo del gobierno de Domingo Peppo y su política educativa. 
 
A continuación, el documento completo. 
 
Las declaraciones de la Sra. Rosa Petrovich, Secretaria General de ATECH,  respecto de la adhesión al paro docente convocado para los días 6 y 7 de marzo, es la más manifiesta demostración de que la medida dista mucho de significar un verdadera lucha por los legítimos derechos de los trabajadores, sino que está más cerca de ser un manifiesto de carácter político partidario.
 
Indisimuladamente realiza críticas de tinte político, falseando hechos y omitiendo otros del pasado cercano para concluir en que el gobierno nacional es liberal, pretende destruir la educación pública y oprimir al pueblo argentino. Poco y nada refiere del tema central, el salario docente; y absolutamente nada respecto a la responsabilidad del gobierno del Chaco en relación a la educación en general, las remuneraciones de los educadores y el inminente inicio de las clases.
 
Esta medida no se discutirá con la docencia chaqueña sino hasta el 3 de marzo tal lo adelanta la propia dirigente sindical, capítulo aparte merecería la demorada convocatoria a toda la comunidad educativa; sin embargo, una semana antes de ese cónclave, desde el gremio se augura un “paro exitoso”, sin poder entender cómo el hecho de reincidir en la mismas prácticas que en los últimos 30 años que nos han conducido a que la educación argentina pasara de ser una de las mejores del mundo a una de las peores, pudiese representar algún “éxito” para alguien. 
 
Llamativamente, esta convocatoria al paro no resulta del fracaso de las negociaciones salariales con el gobierno de Domingo Peppo, sino en adhesión a lo resuelto por CETERA ante la decisión del gremialista bonaerense Roberto Baradel de cortar abruptamente el diálogo con el gobierno de esa provincia y convocar a una “gran marcha federal”. 
 
Hecho por demás llamativo si tenemos en cuenta que durante los años del kirchnerismo Baradel no convocó a un paro docente en la provincia de Buenos Aires, salvo en 2014, cuando al poner en vilo  el gobierno de Daniel Scioli, expresaba su más profunda lealtad al modelo “nacional y popular” en el marco de la interna que protagonizaban por ese entonces con el vapuleado motonauta.
 
Es vergonzoso escuchar hablar de federalismo a quien se paseaba por los más coquetos shoppings de Europa mientras los docentes eran  reprimidos de manera salvaje en Tierra del Fuego. Tampoco hemos escuchado al floreciente “gremialista federal” solidarizarse con los docentes chaqueños cuando fueron reprimidos en cuanta marcha realizaban, recordamos muy especialmente el ataque recibido mientras se manifestaban a la altura de Machagai durante el gobierno de Jorge Capitanich, quien además denunció penalmente a varios legisladores por “instigación al delito” por el solo hecho de intentar frenar tal barbaridad y buscar la interpelación del ministro que ordenó ese operativo”. 
 
No es menos cierto que el gobierno de la provincia, en una clara demostración de la continuidad de la imprevisión y desidia, no ha convocado a los gremios docentes para discutir la recomposición salarial del sector. En todo caso no dar clases por diferencias políticas con el gobierno nacional no es suficiente para empezar a desandar el camino de desatinos iniciado en los años 90 con la Ley Federal de Educación y rematado con las políticas de flexibilización del sistema educativo durante el kirchnerismo en las que se terminó de tirar por la borda lo poco que quedaba de aquella tan preciada calidad educativa argentina.
 
No quisiera creer que se añoran las políticas educativas de esos años que nos dejaron, entre otras cuestiones, un 50% de deserción escolar, los peores indicadores de la historia y docentes humanamente degradados en su autoridad frente al aula.  
 
Como así tampoco quisiera creer que se extraña el estancamiento y pérdida de empleo con destrucción de la infraestructura básica de la Nación, la pérdida del autoabastecimiento energético, la obras públicas pagadas y no ejecutadas en el marco de una corrupción inédita, el falso INDEC que escondía inflación y pobreza, el tráfico de efedrina y el narcotráfico al amparo del Estado (que Aníbal Fernández negaba y Capitanich calificaba como irrelevante frente a las recomendaciones del Papa Francisco) entre otras cuestiones imperdonables por haber lesionado los derechos de los más vulnerables.
 
Existe un gobierno nacional elegido por el pueblo que, con aciertos y errores, está  trabajando para poner al país de pie y así poder avizorar un futuro mejor para todos, también para los docentes,  sin demagogia ni populismo. 
 
En muy poco tiempo se ha salido del cepo cambiario, de tener reservas inexistentes hoy superan los u$s 50.000 mil millones de dólares, se quitaron las retenciones a nuestra producción regional,  se universalizó e incrementó la asignación por hijo y embarazo incluyendo a monotributistas, se devuelve el IVA a jubilados y beneficiarios de planes sociales sobre los alimentos de la canasta básica, se puso en marcha la Reparación Histórica para dignificar a millones de jubilados empobrecidos durante la última década,  se liberaron los embargos internacionales producto de los caprichosos incumplimientos con los holdouts insertando a Argentina en el mundo, se restituyó a las provincias el 15 % de coparticipación que el kirchnerismo negó durante 12 años y que el propio Capitanich el reclamos  como golpe de estado económico, se dictó una Ley Pymes modelo, entre otras muchas decisiones correctas adoptadas no obstante las dificultades del momento.
 
La Nación ha liberado la discusión de paritarias a cada provincia. Y no lo ha hecho irresponsablemente sino con asignación de recursos a saber: Chaco es la cuarta provincia en concepto de percepción de mayor coparticipación, se ha dejado de retener el 15% mensual sobre la coparticipación, se giran permanentemente fondos nacionales para asistir en materia salarial, la obra pública en ejecución o ejecutarse es en un 98% financiada por el gobierno nacional. 
 
Entonces, y con el mayor de los respetos, me surge la sincera necesidad de preguntarle a la señora Rosa Petrovich  ¿No cree que luego de muchos años ha llegado la hora de exigirle al gobierno provincial que rinda cuentas sobre que se hace con el dinero de los chaqueños? ¿Por qué cada año el presupuesto asignado a educación y salud es menor a contrapelo del sostenido incremento de recursos?   
 
Claramente el paro que se pretende justificar con feroces críticas al gobierno nacional y palabras de seda hacia el gobierno provincial, es injustificado y arbitrario. Es de corte claramente político y absolutamente ajeno a la defensa de los intereses profesionales de los docentes. 
 
Humildemente sugiero dos propuestas para comenzar a resolver la cuestión: 
 
1- Que el gobernador convoque inmediatamente a los gremios docentes para garantizar el inicio de clases.  
 
2- La realización de un congreso pedagógico que aborde el problema, señale las políticas y los tiempos para resolverlo, dignifique el salario y premie la vocación docente, incorpore las medios tecnológicos e informáticos a los programas.
 
Lamentablemente gran parte de la dirigencia gremial de nuestro país ha demostrado responder más a los intereses  del peronismo en todas sus  instancias y formas: el neoliberalismo del menemismo, el tenue populismo del duhaldismo  y su versión recargada durante el sciolismo y el kirchnerismo,  que a las necesidades de los trabajadores.  Solo con auténtica vocación de gestar políticas de fondo y a largo plazo que permitan recuperar la calidad educativa,  se podrá  resolver una crisis que lleva más de 30 años.