Viernes, 19 Abril, 2019 - 21:10

Multitudinario Vía Crucis en la ciudad de Sáenz Peña

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Una multitud de fieles católicos se concentró en la Catedral San Roque de Sáenz Peña esta tarde para acompañar el tradicional Vía Crucis y recordar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
 
A cada paso que avanzaba la multitud cantaba y realizaba oraciones de acción de gracias.
 
Las 14 estaciones por las que atraviesa Jesús desde su detención hasta llegar al Monte Gólgota fueron representados este años por toda la obra que funciona en Sáenz Peña. Así alumnos, docentes, profesores, padres y demás familiares colaboraron para que el Vía crucis tenga en cada estación su verdadera representación de la pasión de Cristo.
 
La marcha estuvo encabezada por Monseñor Hugo Bárbaro, obispo de la diócesis, y acompañado por sacerdotes y monaguillos. Funcionarios municipales, diputados provinciales se hicieron presentes en la procesión para acompañar a la comunidad católica a recordar este día.
 
La Avenida Papa Francisco fue uno de los escenarios para observar las ultimas estaciones, la numero 11 fue la crucifixión de Jesús. 
 
El cierre del masivo Vía Crucis  se realizó en la rotonda de ingreso a la ciudad de Sáenz Peña, en la intersección de las Ruta 16 y 95. Allí el Obispo Monseñor Hugo Bárbaro dejó su mensaje en este viernes santo.
 
“Hemos hecho un largo camino procurando no solo acompañar, sino revivir el camino de Cristo hasta morir en la Cruz por nosotros”, comenzó diciendo el Obispo.
 
También habló del amor de los cristianos a la Cruz, porque fue “un  instrumento de Muerte para Jesús, pasó a ser instrumento del Vida, un árbol de Vida”.
 
 
Se refirió a la maldad reinante en las familias, “la  maldad que surge del corazón humano, maldad que se expresa en malos dichos y malas acciones, llegando tantas veces a la delincuencia”.
 
Recordó Monseñor Bárbaro que “el primero que se abrió a la Gracia que viene de Cristo, fue el corazón del buen ladrón, uno de los que fue crucificado junto a Nuestro Señor. Reconoció su pecado y que Cristo, quien estaba a su lado, era Dios”. 
 
Se refirió a los miles de milagros que se hicieron realidad en estos más de 2000 años desde la muerte de Cristo en una cruz. “Cuántos pecadores arrepentidos, cuántos a punto de morir se fueron al Cielo mirando la cruz, besando la cruz, haciendo la señal de la cruz”.
 
Dijo el obispo que “no nos faltan sufrimientos, con sus más y sus menos nos llegan de todo tipo, pero no luchamos solos, no estamos solos.  Sepamos unir nuestro dolor a los de Cristo, que llevemos la Cruz con Él y sentiremos su cercanía, que Él es quien lleva nuestra cruz”, agregó.